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Toros

Seis silencios y un único aburrimiento

Las condiciones del ganado y, especialmente, la falta de aptitud de la terna se aliaron para propiciar un nuevo espectáculo vacío, interminable y contraproducente

14 jun 2019 / 09:40 h - Actualizado: 14 jun 2019 / 09:43 h.
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A quien corresponda: la ciudad –o una parte de ella- vive pendiente de la marcha de las carretas y de su correspondiente vuelta después de la salida jubilosa de la Blanca Paloma en la madrugada del Lunes de Pentecostés. La costumbre –hasta ahora- era dejar en blanco el domingo previo a la procesión de la Virgen. El caso es que el calendario litúrgico había retrasado este año la romería hasta la yema de junio sin que los responsables de la empresa Pagés advirtieran que dos de las novilladas coincidían con la ida y el regreso de las principales hermandades rocieras de la capital.

El largo introito viene al pelo del escaso ambiente vivido la semana pasada y repetido en esta. Faltaban cabales. No hay que olvidar que el público de ambos eventos bebe de la misma sensibilidad. Hay que tomar nota. La climatología tampoco ayudó. Estos festejos nocturnos piden noches cálidas pero el tiempo –afortunadamente, por cierto- está retrasando la canícula hasta las fechas oficiales.

Y con estos condicionantes comenzó la fiesta. Pero no hubo tal. Es verdad que a veces los novillos no ayudaron. Pero también es verdad que salieron ejemplares que a lo mejor no permitían triunfar pero sí estar de otra forma. Ahí está el caso de Aquilino Girón, un granadino reincidente en este ruedo que se encontró en primer lugar con un utrero tan blando como noble con el que no acertó a pasar nunca la raya. El bicho había quedado para sopitas y buen vino después de deslomarse en un tremendo volantín. Pero quedó como una malva en la muleta del granadino que se puso por allí sin mancharse las manos.

Pareció dispuesto a arreglar el asunto cuando se marchó a recibir al cuarto a portagayola. Aquello no salió demasiado bien pero la cosa iba de genuflexiones y Aquilino también se echó al suelo para iniciar su faena. Fue un novillo rajado, de embestida interesante y capacidad de humillar que le acabó pegando una paliza al novillero que, ésa es la verdad, evidenció demasiadas carencias. Necesita mejorar...

Parrita actuaba en segundo lugar. El pasado año había quedado inédito en los festejos de promoción por un inoportuno percance que le mandó al hule. Es verdad que el murciano se llevó, de largo, el garbanzo negro de la noche. Fue un novillo manso, geniudo y berreón que después de poner en aprietos a las cuadrillas –le pegó un derribo de competición al picador de la puerta- no tuvo ni un pase. Ya había estado a punto de rebañar a Pedro Mariscal en la tronera de un burladero. Pero hubo más: cogió a Parrita en el embroque de la estocada propinándole una tremenda voltereta de la que salió visiblemente maltrecho. La cosa se atascó con el acero mientras caían dos avisos y el novillo, por fin, caía junto a la puerta de chiqueros. Con el quinto, por fin, pudo mostrar su buen corte en tres o cuatro sorbitos. Se mostró compuesto pero sin decidirse a apostar por una embestida aprovechable. La cosa no pasó a mayores.

El rondeño Pablo Páez pechó con un tercero con teclas que tocar al que estuvo a punto entender por el pitón izquierdo con formas clásicas después de comprobar sus malas intenciones por el otro lado. Fue la única luz intermitente en una faena que no acabó de romper. También fue la única faena, quizá, en la que sonó la música. El sexto, orientado y haciendo hilo, no le dejó confiarse. El festejo ya estaba más que sentenciado para entonces.

FICHA DEL FESTEJO

Ganado: Se lidiaron seis novillos de Soto de la Fuente, correctamente presentados. El primero, desinflado, derrochó nobleza; manso, geniudo e intoreable el segundo; complicado el tercero; rajado pero potable el cuarto; se dejó el quinto; orientado el sexto.

Novilleros: Aquilino Girón, silencio y silencio

Cristóbal Ramos 'Parrita', silencio tras dos avisos y silencio

Pablo Páez, silencio tras aviso y silencio

Incidencias: La plaza registró un tercio de entrada en tarde noche fresca y agradable.


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