Sevilla despedirá a Jaime Ostos con una vuelta en la Maestranza y una misa en el Baratillo

El mundillo taurino hispalense acompañará los restos del diestro ecijano en una emotiva secuencia de actos diseñada por la familia que contará con los descendientes de su cuadrilla

20 ene 2022 / 09:46 h - Actualizado: 20 ene 2022 / 10:04 h.
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  • Jaime Ostos.
    Jaime Ostos.

Las cenizas del matador de toros Jaime Ostos, fallecido el pasado día 8 de enero en Colombia, darán este viernes una vuelta al ruedo póstuma en el ruedo de la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla siguiendo los deseos de la familia del diestro ecijano, que ha obtenido la preceptiva autorización del cuerpo nobiliario y de la Hermandad del Baratillo, que ofrecerá una misa de réquiem en su capilla de la calle Adriano..

La vuelta al ruedo, fijada para las 17.30 horas, evocará a los hombres de la cuadrilla de Jaime Ostos: los banderilleros Julio Pérez ‘El Vito’, Luis González, Pepe Blanco y los picadores Curro Toro y Cipriano Velázquez, “representados por sus hijos y descendientes” según ha explicado la propia familia en un comunicado en el que destacan el especial vínculo del torero de Écija con sus hombres de plata: “eran hermanos en la lidia y en el alma”.

La misa en la capilla del Baratillo se ha fijado a las 19.30 horas. Al día siguiente, el sábado, familiares y allegados se trasladarán a Écija, localidad natal del torero, para celebrar un último funeral en la parroquia de Santiago el Mayor antes de que las cenizas queden depositadas en el columbario de dicha iglesia según confirman las mismas fuentes familiares.

Ostos, de 90 años, se encontraba pasando las fiestas navideñas en Colombia, país al que se encontraba estrechamente unido. Nacido en Écija en 1931, fue un matador de gran trascendencia –famoso por su valor y marcado por numerosas cornadas- en la década de los 60, coincidiendo en el tiempo y en el espacio con una de las generaciones de toreros más importante de todos los tiempos. Era miembro de una acomodada familia de labradores ecijanos y aunque llegó a prepararse para seguir la carrera de aviador civil, la vocación taurina se impuso finalmente tomando la alternativa el 13 de octubre de 1956 en Zaragoza de manos de Miguel Báez ‘Litri’, que le cedió un toro de Urquijo en presencia de Antonio Ordóñez.

Siete años después, en julio de 1963, estremeció a todo el país después de sufrir una gravísima cornada en el ruedo de Tarazona de Aragón que le mantuvo varias semanas entre la vida y la muerte. Contra todo pronóstico logró reaparecer sin acusar el percance aunque su estrella iría apagándose paulatinamente a lo largo de la década siguiente antes de su retirada definitiva y, sobre todo, de entrar en el universo rosa que eclipsó parte de su verdadera fama, ganada a sangre y fuego en la cara de los toros.


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