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Toros

Talavante: crónica de una ausencia

El diestro extremeño reaparecerá el próximo 11 de septiembre en el coliseo francés de Arlés, mano a mano con Roca Rey para estoquear toros de distintas ganaderías

03 ago 2021 / 10:19 h - Actualizado: 03 ago 2021 / 10:24 h.
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  • El diestro extremeño, toreando desnudo en una imagen promocional. Foto: Mikel Urmeneta.
    El diestro extremeño, toreando desnudo en una imagen promocional. Foto: Mikel Urmeneta.

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Ya no hay dudas. La propia empresa de Arlés lo confirmaba, días atrás, a través de un comunicado que corrió como la pólvora por los portales especializados. La vuelta de Alejandro Talavante se verificará el próximo 11 de septiembre en el coliseo de Arlés en un atractivo mano a mano con Roca Rey para estoquear seis toros de los hierros de Adolfo Martín, Núñez del Cuvillo y Garcigrande, a razón de uno por coleta. El cartel no es ninguna novedad y ya era conocido desde el pasado mes de abril. Pero sí lo es su condición de escenario definitivo de la reaparición del diestro extremeño, que habría desechado otros ofrecimientos para volver a la palestra después de permanecer alejado de los ruedos desde octubre de 2018. Talavante y la empresa de Arlés –comandada por Juan Bautista Jalabert- despejan así los rumores que le querían situar en otras plazas antes de ese 11-S de alto voltaje en el coliseo arlesiano.

Toca hacer resumen. El matador pacense, como veremos, había visto frustrados los planes iniciales de reaparición por efecto de la pandemia. Después había ido renunciando a volver a enfundarse el vestido de torear –la mayoría de los toreros han adecuado sus honorarios a los aforos permitidos- para defender la alta cotización a la que aspira. Arlés, precisamente, tenía que haber sido el escenario de su vuelta en otro insólito mano a mano con el diestro francés Juan Leal –con cuatro ‘garcigrandes’ y dos ‘adolfos’ reseñados para la ocasión- que se programó para el 11 de abril de 2020.

Pero aquel vis a vis del Sábado Santo de 2020, y toda la feria de Pascua de la ciudad francesa, fueron cancelados sin dilación mientras las ferias y corridas más inmediatas caían como en un efecto dominó. El ‘Tala’, además, había sido anunciado un día después en la lujosa apertura de la temporada sevillana. Pero la Feria de Abril y con ella todo el abono baratillero acabarían saltando por los aires por más que en esos primeros momentos de confusión se pretendiera reconstruir en septiembre sin saber que el dichoso virus había llegado para quedarse.

Talavante: crónica de una ausencia
Espectacular imagen tomada con un objetivo ‘ojo de pez’. Foto: Mikel Urmeneta

Circunstancias de una ausencia

Conviene poner en situación las circunstancias que rodearon el eclipse parcial del matador extremeño, que colgó el traje de luces después de torear en la zaragozana feria del Pilar de 2018, el mismo día que Juan José Padilla cumplía su última actuación en ruedos españoles. “Alejandro Talavante se retira por tiempo indefinido”. Era el brevísimo y entonces sorprendente mensaje publicado en las redes sociales por el servicio de prensa del matador extremeño, acompañado de la célebre fotografía de Urmeneta que le retrataba con barba y un tétrico terno negro. El mensajito saltó en el anochecer del 14 de octubre de 2018 eclipsando la propia despedida del propio diestro jerezano. Pero esa retirada seguía a varios aconteceres de su vida profesional, con la abrupta ruptura con la casa Matilla al frente, que entre unas cosas y otras, le acabaron orillando de algunas ferias y carteles a pesar de esa salida a hombros en la feria de San Isidro de 2018 que habría pretendido usar como aval de un nuevo y ambicioso caché. A partir de esa ruptura llegó la soledad y, pocos meses después, la fallida apuesta en la madrileña Feria de Otoño, apuntado a la primera edición del famoso bombo de Simón Casas. El ‘productor’ y la suerte le colocaron ante las corridas de Victoriano del Río y Adolfo Martín sin que acompañara ese ansiado triunfo que el diestro extremeño pretendía convertir en palanca definitiva para elevar su cotización y revalorizar su sitio en el circuito. Pero no fue así...

Entre la independencia y la sumisión al sistema

Hay que recordar de forma apresurada los distintos apoderamientos del torero extremeño, que cumplió sus primeras trece temporadas como matador de toros envuelto en una pretendida aura de genio que no acompañaba de la necesaria regularidad y el imprescindible tirón taquillero que validara el caché aspirado. Talavante saltó a la palestra a mediados de la pasada década en manos del fallecido Antonio Corbacho, primer gurú del tomasismo que le recubrió de un traje impostado. Ese rol acompañó al extremeño en sus primeras andanzas antes de vestirse con distintas pieles y adoptar otros lenguajes. Después llegaron otros mentores. En el recuerdo reciente está la historia de sus apoderamientos con Manuel Martínez Erice, Curro Vázquez, la FIT de Bailleres y... Matilla, dando bandazos entre las grandes empresas y esa supuesta independencia –en el recuerdo los tweets antes de torear en las Colombinas de 2016- que no siempre le ha sido propicia y que ha renovado de la mano de Joselito Arroyo. El maestro madrileño ha tomado la batuta de su carrera en solitario después del fallecimiento de Joaquín Ramos, con el que compartía el apoderamiento.

Talavante: crónica de una ausencia
Talavante, en una imagen promocional de la temporada 2018. Foto: Mikel Urmeneta.

La ruptura con Matilla

La publicación de un polémico reportaje de Javier Negre en El Mundo (22 de octubre de 2018) colocaba a Toño Matilla en el ojo del huracán. Negre situaba a Talavante como “víctima” de su ex apoderado al que tildaba de “Maquiavelo” de los entresijos del toreo siguiendo la estela de otros periodistas que –velada o directamente- acusaban al taurino charro de poner piedras en el camino del ‘Tala’ a raíz de la ruptura del vínculo profesional que les unió hasta principios de junio 2018. Todos los rumores, eso sí, certificaban que ni su antiguo mentor había podido defender ni las empresas pretendían aceptar el considerable aumento de honorarios ansiado por el torero a raíz de su salida a hombros en la feria de San Isidro de aquel año, con la corrida de Núñez del Cuvillo.

Aquello fue su gloria, pero también su tragedia. Dispuesto a defender esa supuesta primacía, forzó la máquina en las negociaciones de las nuevas ferias hasta desencadenar la comentada ruptura con Toño Matilla, que no estaba dispuesto a asumir las nuevas aspiraciones dinerarias de su poderdante. El divorcio se precipitó después de pasar triunfante por la feria del Corpus de Granada del 18.

Pero las lanzas clavadas al taurino charro comenzaron a convertirse en cañas, especialmente cuando Simón Casas, que le va la marcha, desveló los sustanciosos horarios madrileños del melancólico diestro pacense, aumentados gracias a los oficios de su ex apoderado de 160.000 a 240.000 euritos del ala. El retrato victimista empezaba a quedar desmontado... Matilla, un hombre muy reacio a hacer declaraciones de ningún tipo, ya había llegado a salir la palestra emitiendo un extenso comunicado en el que aportaba su versión sobre la ruptura. Fue el propio Matilla el que cortó por lo sano ante la exigencia de Talavante “de cobrar más que el que más”. El torero argumentaba que él era “el mejor, el número uno”, según desveló Matilla en dicho comunicado. “Tras intentarlo de forma fallida en alguna ocasión, consideré que yo no podía conseguir lo que él exigía y di por terminada la relación profesional que nos unía. No podía defraudarle ni a él ni a mí mismo” añadía el ex apoderado de Talavante apostillando la verdadera clave del asunto: el número uno “ha de reflejarse en taquilla, y él no lo era”. El resto ya está contado. En octubre de aquel año decidía cortar por lo sano.

Hubo que esperar a los inicios de 2020 para que se confirmara su reaparición, en ese insólito mano a mano con Juan Leal y en la plaza de Arlés previsto para el Sábado Santo de 2020. Pero la exclusividad del escenario no tardaría en quedar eclipsada por una noticia de mayor calado: la entrada de Talavante en el cartel del Domingo de Resurrección de Sevilla, cerrando el pulso soterrado entre Roca Rey y Pablo Aguado en torno a esa corrida de Garcigrande impuesta por la empresa Pagés –Ramón Valencia aún era el apoderado del diestro peruano- para inaugurar la temporada sevillana. Morante y Roca ya eran fijos y la negativa de Pablo Aguado a estoquear el prestigioso hierro charro acabó poniendo en bandeja la reaparición de Alejandro Talavante un día antes del compromiso de Arlés. En medio de esas componendas, y con los carteles de Sevilla presentados oficialmente, acabó entrando en escena el famoso bichito que ha cambiado nuestras vidas. Todos los planes saltaron por los aires. Hasta ahora.


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