lunes, 03 agosto 2020
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Tres años sin Feria pero... con toros (II): Manolete y Pepe Luis debutan como novilleros

La Guerra Civil se adentraba en el llamado “Tercer Año Triunfal” sin que la plaza de la Maestranza interrumpiera su actividad, adobada de la estética de los alzados

21 mar 2020 / 14:09 h - Actualizado: 21 mar 2020 / 14:13 h.
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  • La presentación de Manolete y el debut con picadores de Pepe Luis Vázquez fueron los hitos más destacados de la temporada de 1938.
    La presentación de Manolete y el debut con picadores de Pepe Luis Vázquez fueron los hitos más destacados de la temporada de 1938.

La campaña taurina del ‘Tercer Año Triunfal’ comenzó el 17 de abril. Fue el Domingo de Resurrección que había puesto fin a una Semana Santa que trataba de recuperar la normalidad perdida en los años bárbaros: Chicuelo, Victoriano de la Serna y Pascual Márquez, que estrenaba su primera temporada completa como matador, estoquearon un encierro de Juan Belmonte, que en estos años se prodigaba como ganadero. El día 24 llegó el turno de Cagancho, Rafaelillo y, de nuevo, Pascual Márquez para despachar seis ‘villamartas’ a beneficio del Auxilio Social, una de las ramificaciones de la Sección Femenina de Falange

El ambiente, recordaba Filiberto Mira en su libro ‘Cien años de toreo en Sevilla’, no se evade de la estética y la parafernalia bélica. Los tendidos son un muestrario de los más variopintos uniformes, con predominancia de las boinas rojas y esas camisas azules –más nuevas que viejas- de la Falange, que había sido unificada el año anterior con la Comunión Tradicionalista –los carlistas- por el famoso y hábil decreto que, en la práctica, ninguneaba a ambas organizaciones. Era la apoteosis del Movimiento Nacional acaudillado por Franco, que había logrado hacerse con la jefatura del nuevo gobierno y del estado emergente en la reunión de generales celebrada el 21 de septiembre de 1936 en la finca salmantina del célebre ganadero Antonio Pérez Tabernero. Los distintos festejos comenzaban brazo en alto y escuchando la Marcha Real a la que seguían himnos como el ‘Cara al Sol’ y el ‘Oriamendi’. Queipo de Llano, reconvertido en rey de taifas y alejado de las primeras órbitas que rodeaban al caudillo, era una presencia habitual en la presidencia de los festejos.

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La hora de los novilleros

Pero la de 1938 fue una temporada basada fundamentalmente en las novilladas. En las tres primeras, organizadas los días 3, 4 y 15 de mayo, desfilan nombres bien conocidos en estos años como Juanito Belmonte, José Ignacio Sánchez Mejías, Calderón o, especialmente el de Torerito de Triana que llega a cortar un rabo ese quince de mayo a un novillo de Carmen de Federico. Pero en ese serial de novilladas hay dos acontecimientos que sobresalen por encima de los demás: fueron la presentación de Manolete en la tarde del 26 de mayo y el debut con picadores de Pepe Luis Vázquez, que además alterna con el futuro Monstruo de Córdoba en la tarde del cinco de junio después de haberse despedido de su etapa de becerrista en la noche del 29 de mayo. Formó un alboroto que le sirvió para firmar tres novilladas picadas seguidas.

Tres años sin Feria pero... con toros (II): Manolete y Pepe Luis debutan como novilleros

Mientras tanto, el anterior éxito de Torerito de Triana aceleró su alternativa el día de Corpus, que en aquel “tercer año triunfal” cayó el 16 de junio. Torerito, que se llamaba Pedro Ramírez, se convirtió en matador de toros de manos del valenciano Rafael Ponce ‘Rafaelillo’ –tío abuelo del diestro contemporáneo Enrique Ponce- y en presencia de Pascual Márquez. Ese día, rememora Mira, impactó la valentía del menudo Rafaelillo, que cortó una oreja. La estrella de Torerito, por cierto, acabaría declinando. Llegó a renunciar al doctorado para prodigarse de nuevo como novillero tras la guerra antes de engrosar las filas de plata.

Sevilla encuentra su torero

El verano se acercaba y continuaba el ciclo de novilladas picadas teniendo como base indiscutible al joven Pepe Luis, que se anuncia varias tardes consecutivas. Hay que subrayar especialmente la del tres de julio. El que acabaría siendo bautizado como ‘Sócrates de San Bernardo’ cortó las dos orejas, el rabo y hasta la pata de un novillo de Benítez Cubero. Sevilla había encontrado su torero. Pero aún le quedaban más triunfos –y hasta una decepción- en aquel año inaugural.

El 18 de julio, segundo aniversario del alzamiento del 36, se celebró la correspondiente corrida de toros. El rejoneador portugués Joao Nuncio –que se llevó un rabo- encabezó un paseíllo en el que formaban a pie los diestros Luis Fuentes Bejarano, Domingo Ortega –cortó un trofeo de cada uno de sus toros de Murube- y Pascual Márquez, que empezaba a alejarse de sus glorias novilleriles. En aquel festejo, rodeado de toda la fanfarria triunfal, se hizo entrega a Nuncio de un caballo donado por Ignacio Vázquez de Pablo que venía a suplir al que había perdido en la temporada anterior. Fue el mismísimo Queipo el que ofició la entrega del equino a Nuncio, que destinó a fines benéficos la cuestación que se había abierto para costear el jaco. Cinco días después, el 23 de julio, se celebró un festival taurino organizado a beneficio del Montepío de Toreros. Belmonte rejoneó un novillo. Y a pie actuaron Fuentes Bejarano, Niño de la Palma, Domingo Ortega, Venturita, Pascual Márquez y Torerito de Triana.

Continúan los festejos menores

Pero el guión de la temporada, ya lo hemos dicho, estuvo dictado por los novilleros. Aún quedaba una larga lista de festejos menores, hasta nueve, desde el día de la Virgen hasta bien entrado el otoño. En medio, el día 29 de septiembre, se había organizado una corrida con motivo de la tradicional festividad de San Miguel que sirvió para que Juanito Belmonte se presentara como matador en la plaza de la Maestranza después de haber tomado la alternativa algunos días antes –el 12 de septiembre- en Salamanca. El hijo natural del Pasmo de Triana cortó una oreja de los ‘murubes’ de Carmen de Federico junto a Domingo Ortega y Rafaelillo, que se fueron de vacío.

En los carteles de las noilladas siguen desfilando los nombres habituales: Juanito Belmonte, Manolo Martín Vázquez, José Ignacio Sánchez Mejías, Rafael Gallito, Calderón, Moreno de Alcalá... La del 15 de agosto no fue la mejor tarde de Pepe Luis que volvería por sus fueros en la novillada celebrada el 9 de octubre, que merece atención aparte. Manolete se llevó tres orejas de los novillos de Villamarta anunciados pero el de San Bernardo le replicó cortando un rabo.

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Pero aún quedaban novilladas hasta alcanzar la tardía fecha del 6 de noviembre con un festejo organizado a beneficio de la Cruz Roja del frente. Se reunió un variado combo ganadero que incluía un ejemplar sendos ejemplares de Joaquín Murube, Félix Moreno, Concha y Sierra, Moreno Santamaría, Villamarta y Conde de la Corte. En el cartel figuraban Gallito, José Ignacio Sánchez Mejías, que cortó cuatro orejas y Pepe Luis, que les echó la pata por lo alto cortando una ídem del sexto. Mira recoge la intrahistoria de aquel festejo que cerraba la campaña. Gallito, que era sobrino de Joselito y Rafael, realizó un quite a ese sexto. Formó un lío en tres verónicas pero el novillo le pisó el engaño en el remate. Perdido el capote, Rafael Gallito remató el quite con la mímica de sus brazos, esbozando el lance al aire... Se formó un alboroto. Quedaban cinco meses de guerra y la temporada del llamado ‘Año de la Victoria’ que iba a marcar también un radical antes y después en la historia del toreo. Se la contamos en la tercera y última entrega de esta serie.


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