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Padre no hay más que uno 2: blanca y de sabor rancio como el tocino

31 jul 2020 / 13:55 h - Actualizado: 31 jul 2020 / 13:55 h.
"Cine"
  • Padre no hay más que uno 2: blanca y de sabor rancio como el tocino

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La trayectoria profesional de Santiago Segura está teñida de éxito. Ha triunfado como productor y director, como actor y como showman televisivo. Todas y cada una de sus obras han ido acompañadas de una importante campaña de marketing, hecho que le ha proporcionado bastante popularidad. A carisma le gana poca gente. Por eso no es de extrañar que en un momento en el que los cines están prácticamente vacíos haya tenido la valentía de adelantar en un par de semanas el estreno de Padre no hay más que uno 2. La llegada de la suegra, secuela del boom de taquilla y público del verano pasado. Eso sí, aterriza acompañada de un entramado mercadotécnico y publicitario digno del mejor estudio estadounidense. De hecho no hay en este país medio escrito ni audiovisual que no haya hecho o haga referencia al mencionado estreno.

Si en la familia numerosa de Padre no hay más que uno Santiago Segura se centraba en la figura del varón, y en el proceso de la toma de conciencia y la importancia de ejercer la labor de padre, de una forma fresca y amable, en esta segunda parte, el realizador se deja arrastrar en demasía por un atropello de gangs y por un fondo nada claro y con cierta tendencia aleccionadora a lo rancio. Su discurso aparece antiguo y demodé. Todo gira en torno a Javier, ese hombre bien situado que controla y decide. El varón es el héroe y el centro del mundo. El antagonismo recae en la figura de una suegra, con el fútbol y la religión como partes fundamentales en la vida de la colectividad. Los papeles femeninos tienen reservados tres únicos caminos: o forman parte de una comparsa, aquí sin mucha gracia- esas mamás de colegio, dibujos patéticos y ridículos-, o no cuentan, como los personajes de la madre o la cuidadora familiar, siempre al margen o esquinadas, o es pérfido e interesado, caso de la suegra, papel adjudicado a Loles León. Por otra lado, la interpretación del grupo de menores que en la anterior destacaba por su agilidad, su descaro e insolencia, aquí se esclerotiza y endurece a medida que avanza el metraje hasta perder la gracia.

Es como si Segura se aliara con las brumas e ideología postfranquista de La gran familia (1962), clásico español que intenta homenajear, y se olvidara o no pudiera adaptarse a estos nuevos tiempos. Va a ser verdad que los años amansan a las fieras. Si antes, soltero y descuidado, no le ganaban a gamberro y sinvergüenza, ahora ya padre y adinerado, a conservador y puritano.

Padre no hay más que uno 2. La llegada de la suegra: *

España 2020 96 min.

Dirección Santiago Segura Intérpretes Santiago Segura, Toni Acosta, Loles León, Sílvia Abril, Leo Harlem, Calma Segura, Luna Fulgencio, Carlos González Morollón.

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