miércoles, 17 julio 2019

Dani Ceballos, el motor que necesitaba el Betis

El canterano deja atrás el ostracismo al que lo sometió Poyet y asume la responsabilidad de crear fútbol en el engranaje que Víctor está montando poco a poco

07 dic 2016 / 09:00 h - Actualizado: 08 dic 2016 / 15:19 h.
  • Dani Ceballos trata de zafarse de Roncaglia y Cabral en un lance del Betis-Celta / Manuel Gómez
    Dani Ceballos trata de zafarse de Roncaglia y Cabral en un lance del Betis-Celta / Manuel Gómez

El mejor futbolista del Betis en el variopinto y contradictorio partido contra el Celta no marcó ni intervino en ninguno de los tres goles que anotó su equipo, pero a veces no hace falta participar en las jugadas más determinantes para ser el elemento más valioso. El protagonista no es otro que Dani Ceballos. El canterano asumió el rol de líder que necesitaba un conjunto desnortado y sobrepasado por cierto complejo de inferioridad y por el abrumador dominio del Celta y fue aparecer él y resucitar el Betis. Se trata de la mejor actuación del utrerano en lo que va de campaña y confirma lo que muchos béticos reclamaban cuando Gustavo Poyet relegó al 10 verdiblanco al más absoluto de los ostracismos: es un jugador imprescindible.

Las dos últimas temporadas han demostrado que es imposible que el Betis aspire a jugar medianamente bien al fútbol si Dani Ceballos no está sobre el césped. El chaval, que por cierto sólo tiene 20 años y 4 meses, se hizo imprescindible en el ascenso de la temporada 2014-15 a pesar de que Julio Velázquez no empezó muy convencido de su valía. Y en su primer curso en Primera (2015-16), aunque le costó adaptarse a la exigencia de la máxima categoría, también acabó siendo un referente, como no podía ser menos en un equipo con tantísimas carencias creativas.

A pesar de su evidente relevancia en el devenir reciente del Betis, es muy posible que en este punto de la temporada no hubiese que escribir nada sobre Dani Ceballos si Poyet siguiese siendo el entrenador verdiblanco. No hay más que revisar la recta final del mandato del uruguayo, justo después de que colocase al canterano en el once inicial por primera y última vez, contra la Real Sociedad en Anoeta. A partir de aquel encuentro, en el que Ceballos jugó igual de mal que el resto del equipo, su rastro desapareció de manera fulminante. Ante el Real Madrid dispuso de 23 minutos (sustituyó a Jonas Martin con 1-5 ya en el marcador) y después no jugó ni uno solo en la visita a Osasuna, la derrota contra el Espanyol y el viaje a Villarreal. De hecho, fue el último descarte de la convocatoria frente a los ‘pericos’ y ni siquiera fue citado para el duelo de El Madrigal.

El cambio de técnico ha sido una auténtica bendición para Dani Ceballos. Víctor Sánchez del Amo se marcó una prioridad absoluta cuando recaló en La Palmera: hacer del Betis un equipo más seguro en defensa. Pero también se estableció otras metas, como recuperar a futbolistas otrora indiscutibles que no habían aportado casi nada porque casi nada era lo que habían jugado con su predecesor en el banquillo. El caso más notorio era el del utrerano. Dicho y hecho. Desde la llegada del madrileño, Dani Ceballos es titular. Jugó 83 minutos en la victoria contra Las Palmas (fue sustituido por Brasanac con el encuentro ya encarrilado), 90 en el borrón de Eibar y 90 contra el Celta. Y en todos esos choques se desenvolvió en su posición favorita: organizador desde la izquierda, sin necesidad de estar pegado a la banda. Por allí se ganó el hueco en ese Betis del ascenso y por ahí ha empezado a asociar su talento al de Durmisi, Rubén Castro o Joaquín.


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