lunes, 20 agosto 2018

El capitán a seguir en el nuevo Sevilla

Jesús Navas sigue entrenándose en la ciudad deportiva en plenas vacaciones

11 jun 2018 / 05:44 h - Actualizado: 12 jun 2018 / 19:01 h.
  • Jesús Navas agradece a la afición del Sevilla la ovación que le tributó cuando cumplió su partido número 400 como sevillista, en el pasado Sevilla-Las Palmas. / Manuel Gómez
    Jesús Navas agradece a la afición del Sevilla la ovación que le tributó cuando cumplió su partido número 400 como sevillista, en el pasado Sevilla-Las Palmas. / Manuel Gómez

Dice Pablo Machín, nuevo director de orquesta del Sevilla, que Jesús Navas es el jugador idóneo para la banda derecha de su plan para el equipo nervionense. Esa afirmación esconde, además, la devoción con la que todos en el club de Nervión agasajan al palaciego un año después de su regreso al Sevilla. Lo hizo a finales de julio, sin tiempo para ser proclamado capitán del equipo. Y lo hizo como hipotético hombre de ataque por la derecha, tal y como se había marchado. Un verano después, el Sevilla encuentra en Jesús Navas al capitán del nuevo proyecto, a un líder (en el campo más que en el vestuario) y al lateral derecho perfecto, según Machín y según los grandes partidos que ofreció en esa demarcación la temporada pasada.

Pero hay más. El nuevo Sevilla está siendo dibujado por Joaquín Caparrós y su equipo de trabajo a base de premisas claras: aparte de la evidente calidad necesaria para pertenecer a esta plantilla, hace falta carácter, garra, agresividad y compromiso. Todo ello lo reúne Navas quien, por si fuera poco, es canterano, otro de los aspectos a potenciar en Nervión tras varias temporadas de incomunicación con los escalafones inferiores.

A sus 32 años, Navas para nada está de vuelta. De hecho, su recolocación defensiva (obra de Pep Guardiola en el Manchester City) le augura un futuro estable dentro de la élite. No es una sorpresa que el físico de Navas es inusual, capaz de aguantar cientos y cientos de partidos sin apenas lesiones, aunque hace unos meses forzara tanto en el carrusel de encuentros que jugó el Sevilla que acabará en la enfermería un par de veces por querer reaparecer antes de tiempo. Lo recordaba Pablo Blanco en un reportaje de El Correo de Andalucía en diciembre pasado: «Jesús tiene un físico privilegiado que le permitirá jugar varios años más. Ahora está incluso mejor que cuando se fue, más fuerte de tren inferior, y es un jugador más maduro que tiene que adquirir ahora todavía más protagonismo. Navas va a llegar a los 600 partidos con el Sevilla y eso sí que será ya insuperable...».

Lleva ya 437 y será elegido capitán, esta vez sí, en cuanto el Sevilla se ponga en marcha a principios de julio. Pero Navas no es sólo capitán, es el espejo ideal para los canteranos que promocionen, los extranjeros que lleguen y necesiten un referente y alguno que otro que ya estaba pero que debe saber por qué caminos va a discurrir la hoja de ruta del nuevo Sevilla tras las muestras de debilidad exhibidas en el extraño curso 2017-18. La primera lección la está dando en plenas vacaciones, entrenándose en el césped de la ciudad deportiva para poner a punto su musculatura y empezar en las condiciones óptimas la exigente pretemporada que le espera al cuadro nervionense (un caso opuesto al del brasileño Guilherme Arana el pasado mes de enero, cuando llegó a Sevilla totalmente fuera de forma tras marcharse de vacaciones una vez finalizada la liga de su país; el lateral no pudo coger la forma física adecuada ni en cinco meses de trabajo en la que es su primera y más importante apuesta de su incipiente carrera).

«Cada vez estoy con más ilusión»

Jesús Navas no ha sido el primero ni será el último exjugador que repatríe el Sevilla, que ya trajera de vuelta a canteranos como Jesuli o Reyes, a futbolistas como Banega o entrenadores como el propio Caparrós. Y no es la operación de Navas ningún retiro dorado, como ya ha demostrado en los 44 partidos disputados y como también quedara claro con el regreso de Reyes. Sin embargo, en el club de Nervión creen que, a diferencia del utrerano, ahora en China, Navas podría colgar las botas en el Sevilla, por su arraigo a la ciudad y a una familia muy importante en su vida. El propio jugador se encarga de demostrar que, si bien está en su recta final como profesional de alto nivel, sigue con las ganas del niño que debutara en 2003. «Cada vez estoy más ilusionado y con más ganas de ayudar al equipo para hacer un gran año. Es un orgullo escuchar que Pablo Machín hable así de mí. Sigo trabajando y yendo a la ciudad deportiva para ponerme a punto después de estos dos meses de lesión. Quiero estar a tope desde el principio», reconoció ayer en SFC Radio. En su interior anhela ampliar aún más, de nuevo como sevillista, su tremendo palmarés: un Mundial (España), una Eurocopa (España), dos Europa League (Sevilla), dos Copas del Rey (Sevilla), una Supercopa de España (Sevilla), una Supercopa de Europa (Sevilla), una Premier League (City) y dos Copas de la Liga (City).


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