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25-M: unas elecciones al rojo vivo

Griñán convoca las autonómicas más reñidas en las que el PSOE se juega perder su último bastión en favor de un PP en alza

el 11 ene 2012 / 12:05 h.

Griñán probó ayer el metro de Málaga.

Las elecciones autonómicas ya tienen fecha: serán el 25 de marzo, según anunció ayer el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, en una rueda de prensa en Málaga. Los andaluces acudirán a las urnas en el peor contexto económico posible, con más de un millón de parados, una circunstancia que, unida a los 30 años de gobiernos socialistas en la comunidad, amenaza con desbancar al PSOE de San Telmo. Son unas elecciones realmente reñidas, en las que el PP de Javier Arenas tiene por primera vez serias posibilidades de gobernar. Todas las encuestas vaticinan un cambio. Será el cuarto asalto del líder popular y el primero de Griñán. No sólo está en juego el gobierno de una comunidad. Los comicios determinarán si el mapa de España se tiñe definitivamente de azul o si los socialistas conservan su feudo más importante.


La última vez que Andalucía tuvo elecciones separadas de las generales fue en 1990. Griñán decidió no adelantarlas a otoño, como sí hizo Zapatero, y se someterá a los electores por primera vez, en un escenario muy complicado para el PSOE, hundido tras las municipales y las generales, donde el PP ganó por primera vez en la comunidad. Pero el 25 de marzo también será la primera prueba de fuego para Arenas, un veterano candidato, y se verá qué efecto tiene para su partido el duro paquete de ajustes aprobado por el Ejecutivo de Rajoy. Eso sí, el Gobierno ya ha anunciado que los Presupuestos Generales de 2012, que incluirán nuevos recortes, esperarán a que pasen las elecciones andaluzas.


Antes de las autonómicas, el Parlamento andaluz celebrará un gran debate, solicitado por el presidente de la Junta, en el que éste hará balance de la octava legislatura. Tendrá que ser antes del 30 de enero, fecha en la que se disuelve la Cámara. Griñán admitió ayer que este mandato ha sido "intenso y muy complicado", pero también "apasionante". Aseguró haber cumplido con "la inmensa mayoría" de las propuestas lanzadas en su discurso de investidura y sacó pecho de que, en un contexto que exige recortes, Andalucía no ha tocado la sanidad, la educación y los servicios sociales. La asignatura pendiente es sin duda el paro. "No se ha podido contener el fuerte proceso de destrucción de empleo y estamos aún sin ver la salida de la crisis", reconoció el presidente. Compareció arropado por siete consejeros y decidió anunciar la fecha electoral, que era la que se preveía, en Málaga, una provincia de hegemonía del PP.


La gestión de esta legislatura, en la que Manuel Chaves cedió el relevo a Griñán un año después de las elecciones, ha estado marcada por el combate a la crisis. Las medidas de la Junta han ido cambiando conforme la crisis se recrudecía. Al avistar los primeros síntomas de parón económico, el Gobierno andaluz inyectó mucho dinero a la obra pública. Más tarde aprobó planes de apoyo al empleo y, posteriormente, Andalucía entró en la senda de ajustes emprendidos por otras comunidades para cumplir con el objetivo del déficit público impuesto por Bruselas. Griñán optó por subir impuestos: el tramo autonómico del IRPF se encareció para las rentas superiores a 80.000 euros al año, se creó la tasa de las bolsas de plástico (5 céntimos en 2012), el impuesto a los bancos y se elevó la presión fiscal a las actividades contaminantes. Además, la Junta recuperó el Impuesto de Patrimonio. En esta última etapa, el Gobierno andaluz, a diferencia de las comunidades del PP, elaboró un Presupuesto para 2012 que agota el nivel de endeudamiento para blindar la sanidad, educación y servicios sociales a costa de sacrificar la inversión pública.


frentes abiertos. El adelgazamiento del sector público levantó a los funcionarios en contra de la Junta. Este asunto, junto con el escándalo de los Expedientes de Regulación de Empleo pagados con fondos públicos, cuya investigación judicial aún no ha concluido, pueden ocasionar un grave perjuicio a las expectativas electorales del PSOE. Más de una decena de sondeos auguran la alternancia. El cambio se materializó en las municipales de mayo con la victoria del PP por 300.000 votos de diferencia. Los populares gobiernan en las ocho capitales y en cinco diputaciones. En las generales sacaron nueve puntos más que el PSOE, partido que sólo ganó en Sevilla.


Pese a las malas perspectivas para los socialistas, el guión de las autonómicas aún no está escrito. Lo que sí se sobreentiende es que tanto Griñán como Arenas abandonarán las direcciones de sus partidos si pierden. Y lo que también está claro es que tanto PSOE como PP se dejarán la piel en las elecciones andaluzas más decisivas de la democracia.

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