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Economía

A Griñán no le gusta el SIP de Caja Granada

40 bancos y cajas se interesaron por Cajasur, ya quedan menos y se primará la viabilidad del proyecto.

el 18 jun 2010 / 18:58 h.

El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, aseguró ayer que no estará "de acuerdo" con fusiones frías (o Sistemas Institucionales de Protección, SIP) como en la que participa Caja Granada "si el final es que las cajas se conviertan en un banco y pierdan su naturaleza", al tiempo que insistió en que sería bueno que Unicaja y Cajasol "puedan entenderse en una actuación que las vincule".

En una entrevista con Canal Sur Televisión, Griñán reconoció que la intervención pública de Cajasur por parte del Banco de España "nos ha roto un poco el esquema de funcionamiento, porque teníamos una ordenación de acontecimientos en la que (la entidad cordobesa) era una pieza importante". No obstante, añadió, también "nos ha permitido otras oportunidades ahora, como que Unicaja y Cajasol estén más libres y puedan entenderse".

Preguntado sobre la presencia de Caja Granada en el SIP constituido con Caja Murcia, Caixa Penedès y Sa Nostra, indicó que fue una decisión tomada antes de la operación frustrada de Cajasur y Unicaja "y, por tanto, tenía pleno derecho a utilizar una vía porque era la que se le permitía en ese momento".

Y eso sí, dejó clara su opinión. "De las fusiones frías lo que quiero es conocer el final. Si ese final es que las cajas se conviertan en un banco y pierdan su naturaleza, yo no voy a estar de acuerdo", advirtió.

José Antonio Griñán destacó que, en el plano político, hay un "diálogo permanente y muy importante" entre el vicesecretario general del PSOE-A, Rafael Velasco, y el secretario general del PP-A, Antonio Sanz, que ha permitido "negociar muy bien" aspectos como la presencia del PP en los consejos de "Cajasol, Unicaja o la propia Cajasur".

En cuanto a Cajasur, el Banco de España reveló ayer que casi 40 bancos y cajas estudiaron la documentación sobre la venta de la entidad (ya quedan menos), que adjudicará antes del 15 de julio primando la viabilidad del comprador sobre una oferta bajista que pida menos ayudas al FROB. No aceptará presiones políticas.

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