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Adiós al cubatilla

“Un cubatilla, mismo.” Cuántas veces se oye ese balido a la hora del copeo, como si la originalidad estuviese penada por ley. Visto el plan, la Escuela de Hostelería va a dar clases de cócteles. Moderación, sí. Rutina, no.

el 23 jun 2010 / 20:12 h.

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Lo bueno de la Escuela de Hostelería de Sevilla es que lo mismo lo enseña a uno a preparar unos entrantes que a elegir un vino, usar los cubiertos u hornear un bizcocho de esos que las cuñadas se llevan luego todo el año pidiendo para los santos y los cumpleaños. Como para más inri se trata de una institución muy céntrica (en Molviedro está su sede), si a uno se le quema la mousse de pescado o lo que sea que haga en las prácticas siempre puede acercarse en un periquete a Blanco Cerrillo, a propinarse una cata de adobbing. Ahora en julio, además, van a dar unas clases de coctelería, porque la gente está frita. Y no de sed, que también, sino de variedad, que es donde está el gusto. ¡Conque haciendo encomio del alcohol, eh!, gritará alguno equivocadamente: muchos cócteles no llevan ni una gota de él. Y después de recomendar moderación, sólo queda esperar que ni un solo lector se lance a dejarse el alma por las tabernas, del mismo modo que no se lanza a acuchillar a la gente tras leer un reportaje sobre las navajas de Albacete, aun en el supuesto caso de que le entrasen unas ganas locas.

El Seminario de Introducción a la Coctelería, que así se llama, es "eminentemente práctico", según decía ayer tarde el responsable del asunto, Manuel Navarro. Él es gestor de proyectos de la Escuela de Hostelería, y contaba que acaban de hacer un curso similar en Islantilla Golf "y la gente ha salido tan encantada que se ha pensado en traer el seminario aquí". Uno de los momentos más gloriosos de este minicurso es el de la mesa: en ella, una vez impartida la teoría, se disponen a porrillo los diversos ingredientes, y los alumnos se dedican a demostrar sus cualidades tanto en la consecución de cócteles y aperitivos célebres como en la invención o modificación de otros.   

El cóctel, a veces aperitivo y a veces postre, es antiquísimo. Lo único que impidió que las primeras pinturas rupestres representasen un daiquiri en vez de un bisonte es que en aquellos lejanos tiempos no existía el hielo picado. Pues con eso, con la historia de estas bebidas gozosas, comenzará este seminario de dos días de duración cuya teoría (muy ligerita: nada de tomar apuntes) incluye el conocimiento de los útiles básicos para la preparación, los tipos de vasos y copas más acordes según la pócima, los tipos de cócteles y su clasificación, la función del hielo, elaboración y presentación y otros cuantos aspectos muy prácticos; nada de irse por las ramas.

La parte más divertida, por así decirlo, es la de la elaboración según los distintos grupos: cócteles de cava, festivos, de zumos naturales, de creación y, finalmente, cócteles míticos. Quienes estén empezando a poner cara de coctelera, harían bien pasándose una mañanita de estas por la Plaza de Molviedro y preguntar por Manuel Navarro, a ver qué les cuenta. Por lo que atañe a este seminario, cuesta 60 euros por persona (50 por cabeza para grupos con un mínimo de cuatro personas) y para apuntarse hay que llamar a la Escuela de Hostelería (954 218677).

Algunas ideas para coctelear:
MARTINI

Ingredientes.

Una parte de vermut seco y cuatro de ginebra. Una aceituna pequeña (a ser posible, sin anchoa dentro).

Elaboración.                                          

Se echa el vermut en un recipiente con hielo, se le añade la ginebra y se mezcla sin agitar, Se sirve en una copa fría con la aceituna. Quien aborrezca el fruto del olivo, que le ponga mejor una cortecita de limón. Si prefiere emular a James Bond, prepárese un vodka martini agitado, no mezclado: lo único que tiene que hacer es cambiar la ginebra por vodka en la receta anterior.

MANHATTAN                               

Ingredientes.                                   

Es mítico. Dos partes de whisky, una de vermut, unas gotas de angostura, una aceituna y corteza de limón.

Elaboración.                                          

Mézclelo todo en un vaso grande con hielo y sírvalo luego en la clásica copa de martini, ya sin los hielos y con la aceituna de marras decorando. La cáscara de limón le da el toque decorativo.

DAIQUIRI                               

Ingredientes.                                   

La mitad, ron blanco; la otra mitad, jugo de lima. También lleva una cucharadita de azúcar para evitar que el efecto lima le deje las encías vistas hasta la altura del párpado.

Elaboración.                                       

Cada maestrillo tiene su librillo. Una forma muy común de prepararlo es agitarlo todo a mala idea en una coctelera con hielo picado y hasta en una batidora. Se sirve en copa de martini.

MOJITO                               

Ingredientes.                                   

La mitad es ron blanco; la otra, soda o agua mineral. Lleva también dos cucharaditas de azúcar, una de zumo de limón y una hojitas de hierbabuena. Hace falta hielo picado, también.                                                  

Elaboración.                                               

En un vaso de tubo se echa el azúcar y la hierbabuena, y se machaca todo contra el fondo con una cuchara de mezclar. Se le añade el zumo y el hielo y se rellena con el agua con gas. Se mezcla todo con la cuchara en el vaso.

BLOODY MARY                               

Ingredientes.                                   

Un tercio de vodka, dos tercios de zumo de tomate, un toquecito de tabasco, sal y pimienta.                                                  

Elaboración.                                               

Se mezcla todo bien y se sirve en un vaso largo con hielo.en copa de martini.

ALEXANDER                               

Ingredientes.                                   

Éste es otro de los combinados más famosos de la historia, y sobre el que lo contarán todo en la Escuela de Hostelería. Lleva una parte de crema de cacao, otra de crema de leche y otra más de brandy (o sea, todo ello a partes iguales). Hace falta hielo y un poquito de canela                                                  

Elaboración.                                               

Se agitan los líquidos en la coctelera con hielo, y luego se sirve pero ya sin ellos (su única función es enfriar la bebida antes de servirla). Luego se espolvorea con un poquito de canela. Si se quiere, también admite una cucharada de azúcar en la mezcla inicial.

THOMAS FRESH                               

Ingredientes.                                   

Una exquisitez sin alcohol. Una mitad de zumo de piña y la otra de zumo de manzana. Y ahora, atención: tres bolas de helado de vainilla. Unas hojitas de menta y rodajas de naranja                                                  

Elaboración.                                               

Se baten los zumos y dos de las tres bolas de helado, hasta que queda todo bien mezclado. Se sirve en una copa ancha, para que quepa la tercera bola de helado, que irá entera como parte de la presentación. Se decora con una hojita de menta y una rodaja de naranja.en copa de martini.

SANGRÍA                               

Ingredientes.                                   

Esto sí que admite de todo y, además, es muy de aquí, muy veraniega bebida y bastante interesante como alternativa al cerveceo indiscriminado de este tiempo. Lleva dos litros de vino, un chorreón de brandy, gaseosa a más no poder y trozos de fruta, generalmente de naranja y de limón, aunque hay quien le echa plátano, kiwi, melocotón o lo que encuentre. Se le añade azúcar al gusto.                                                 

Elaboración.                                               

Se mezcla todo, se deja que coja el sabor y se sirve con hielo.

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