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Al mal tiempo... mala cara

Los expertos aseguran que la lluvia socava el estado de ánimo y aumenta la irritabilidad.

el 06 mar 2010 / 21:15 h.

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Cientos de personas pertrechadas con su paraguas en un día de compras en el centro de Sevilla este invierno.

"Estoy como el tiempo". Las precipitaciones de este invierno han duplicado la media histórica. De los 62 días que componen diciembre y enero ha llovido sobre Sevilla más de la mitad, 34... Los datos son tan insólitamente elevados que esta semana el Presidente de la Asociación Meteorológica Española, José Antonio Maldonado, afirmó que la lluvia acumulada desde el 19 de diciembre en Andalucía está convirtiendo a este año en el "más lluvioso no sólo de lo que va de siglo XXI, sino también de todo el siglo XX".

Según los datos recopilados por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la palma se la llevó el mes de diciembre pasado: en sus 31 días hubo precipitaciones 21, dos de cada tres. Tal exceso de lluvia no sólo tiene repercusiones en los pantanos, en los destrozos por inundaciones o daños en las carreteras y los cultivos... también socava el estado psicológico. "Estoy como el tiempo, doctora; Me he levantado como el día... Este tipo de frases las estamos escuchando mucho este invierno", asegura Ana María Domínguez, psicóloga del Colegio de Psicología de Andalucía Occidental.

Los expertos coinciden en apuntar que aunque el mal tiempo no genera una acción contundente de causa-efecto, sí tiene efectos puntuales inmediatos y, desde luego, "estraga el estado psicológico cuando la cosa deja de ir bien o en personas propensas, con tendencia a la tristeza, la depresión o la ansiedad", explica Juan Francisco Rodríguez, especialista en psicopatología de la Universidad de Sevilla.

"Lo normal es que el mal tiempo afecte al principio, a muy corto plazo; luego, las personas nos adaptamos, pero es cierto que hay episodios de aumento de irritabilidad", asegura el psicólogo de la Hispalense.

Aun así, Rodríguez asegura que la lluvia persistente, en un lugar como Sevilla más acostumbrado al sol y al calor, "es un factor indirecto que afecta al carácter y al estado de ánimo".

Domínguez lo explica así: "Imaginemos una familia con hijos: si llueve éstos no habrán podido disfrutar del recreo en la escuela, entonces llegan a casa y tienen que estar todo el día dentro de la vivienda, sin poder salir a jugar o a estar con los amigos. Los padres seguramente tengan más estrés porque, con la lluvia, han tenido que ir al trabajo ambos en coche, y como hay más tráfico cuando llueve por este motivo, pues estarán más estresados. Esto pasa varios días seguidos y así llega el fin de semana, que también llueve y no se puede salir de casa...".

La conclusión es obvia: "Mayor estrés, mayor sensación de cansancio e irritabilidad, y la moral más baja, es decir, la sensación de tristeza aumenta".

Y si la persona que sufre esta situación, esta espiral debido a la lluvia, es propensa a la depresión o, de hecho, está sufriéndola, en nada ayuda a que no recaiga o a que se recupere.

"A una persona con problemas psiquiátricos se le recomienda que haga vida social y que pasee, que no se quede en casa, pero con este tiempo es difícil y hay muchos pacientes que están desesperados", asegura Jaime Rodríguez Sacristán, psiquiatra y ex presidente de la Real Academia de Medicina de Sevilla.

"El aumento de la tristeza relacionado con la llegada del mal tiempo está descrito y estudiado. Si se llega al caso clínico se denomina depresión estacional", dice Rodríguez Sacristán.

"La climatología influye incluso físicamente: hay menos sol y eso repercute en el organismo, en su funcionamiento bioquímico, influyen en la actividad neuronal... no es fortuito que cuando sale el sol la gente esté más contenta", añade.

"En la clasificación internacional de trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría hay una categoría que es la de trastorno afectivo estacional, lo que implicaría incluso el poder dar un diagnóstico según esa clasificación", apunta Domínguez.

Parafraseando a Machado se podría decir que oscuro el día, clara la pena. Al menos el lunes y el martes, según Aemet, no lloverá. Por algo los niños cuando dibujan soles, los pintan con una sonrisa.

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