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Cultura

Audra McDonald: la voz improbable

En el Teatro Real de Madrid arrancan las ‘Sesiones golfas’, un programa dedicado a la música de cabaret y de grandes musicales.

el 08 feb 2015 / 10:00 h.

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13AUDRA-articleLarge Por Gabriel Ramírez Lozano Último día de enero. El frío está instalado en Madrid. En el centro de la ciudad, miles de personas van y vienen. Con sus bufandas, sus gorros de lana, con los abrigos bien abrochados. Caen algunas gotas. Heladas, también. Y sólo unos pocos de los que caminan por las calles de la ciudad van a tener el privilegio de asistir al concierto de Audra McDonald. Primero y único de la artista en España. Al llegar al Teatro Real, en el hall de entrada se escucha ese run run tan característico que anuncia que algo grande va a suceder sobre el escenario. Los seguidores de Audra McDonald van ocupando sus localidades, comentan la gran fortuna que supone asistir al concierto. Los que no conocen a la cantante, pero han acudido a la cita por alguna recomendación recibida, esperan pacientemente para descubrir si eso que les han dicho es cierto o una exageración. Los instrumentos, sobre el escenario, esperan perfectamente colocados, reflejando las luces de los focos. Inexplicablemente, hay localidades que van a quedar vacías. No son muchas aunque alguno de los palcos queda huérfano y el paraíso no termina de llenarse. En cualquier caso, a las ocho de la tarde todo está listo. La señora McDonald aparece en el escenario. Espléndida, radiante, luciendo un vestido precioso. No tengo más remedio que decir que es una mujer terriblemente atractiva. Junto a ella, Andy Einhorn (uno de los mejores pianistas del mundo que es, además, el director musical del espectáculo); Mark Vanderpoel (un bajista extraordinario) y Gene Lewin (batería). Estos ya no me resultan tan atractivos. Desde el primer tema (Sing Happy de Flora and The Red Menace; John Kander y Fred Ebb), las tonalidades de voz que alcanza la cantante son de una belleza fuera de lo común. La señora McDonald se entrega sin reserva alguna. Y el acompañamiento de los músicos es, sencillamente, majestuoso. Una pena que el piano prevalezca de una forma tan potente y que el contrabajo tenga una función claramente metronómica, porque dar mayor protagonismo a este instrumento convertiría la música en algo mucho más importante de lo que es dentro del espectáculo. El nivel técnico de la cantante –es soprano aunque coquetea con distintos registros que van un poco más allᖠpermite que se pueda disfrutar plenamente con cada canción. Los fans de Audra McDonald se levantan para aplaudir después de escuchar Stars and the Moon de Jason Robert Brown (el sentimiento que transmite la cantante al interpretar esta pieza desborda por completo), See What I Want to See (LaChiusa) y, por supuesto, tras disfrutar de Summertime (pieza incluida en Porgy and Bess y firmada por Gershwin). Los códigos y ritmos del jazz, del blues y de la ópera se entremezclan para crear un clima acogedor, único. Suma la simpatía y la cercanía de la artista, que no escatima esfuerzos con el público y llega a pedir su colaboración en uno de los temas (I Could Have Danced All Night de My Fair Lady). Suma la gran cantidad de registros que utiliza para interpretar y cómo va de uno a otro de la forma más natural. La señora McDonald es capaz de hacer cosas improbables con la voz y que parezca que eso es algo sencillo; es capaz de hacer suyos todos y cada uno de los 20 temas que interpreta durante el concierto. La señora McDonald es una artista impresionante. El espectáculo alcanza la hora y media. Por supuesto, hay propina que el público agradece (Over The Rainbow de The Wizard of Oz). Ahora, habrá que esperar a un nuevo concierto para volver a disfrutar de esta manera. No se entiende que artistas de esta categoría no vengan más por aquí para hacernos disfrutar. Audra McDonald es ganadora de seis premios Tony (Carousel, Master Class, Ragtime, A Raisin in the sun, The Gershwins Porgy and Bess, Lady Day Emerson’s Bar & Grill) y dos Grammy (Wit, a Raisin in the sun y Live from Lincoln Center). Y, desde luego, allá donde actúe la señora McDonald, estaremos. Estas cosas son únicas y no se puede perder la oportunidad.

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