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Botellazo a Zoido

La alcaldesa de Madrid anuncia un ‘plan centro’ similar al de Monteseirín, derogado por el PP, y pone otra vez sobre la mesa el debate del tráfico.

el 23 sep 2014 / 12:00 h.

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Ana Botella y Juan Ignacio Zoido (en el centro)¿Qué tienen en común Alfredo Sánchez Monteseirín yAna Botella? En lo político quizá pueden estar situados en polos opuestos, pero en el modo de actuar, algunos descubrieron ayer ciertas e inquietantes similitudes. El exregidor sevillano (PSOE), a pocos meses de abandonar la Alcaldía, sabiendo que no volvería a presentarse a unos comicios municipales, implantó en la capital hispalense un polémico proyecto de regulación del tráfico en el casco histórico, conocido como PlanCentro, que restringía, so pena de multa, el acceso del coche privado a esta zona de la ciudad, no poniéndole las cosas nada fáciles a su sucesor como aspirante, y compañero de partido, JuanEspadas. Aquel plan duró poco.El nuevo primer edil, JuanIgnacio Zoido (PP), acabó derogándolo nada más llegar a la PlazaNueva, tal y como había prometido en su programa electoral, una medida que también le conllevó numerosas críticas al carecer de cualquier tipo de alternativa. Tres años después, y a unos 500 kilómetros de distancia, Ana Botella, que tampoco volverá a concurrir a las elecciones y que dejará el cargo en unos meses, sorprendió ayer anunciando un sistema para la ordenación de la circulación en la capital de España similar al que en su día se concibió aquí, devolviendo al debate local esta cuestión, que nunca ha terminado de cerrarse. Más allá de la controversia en Madrid, donde el futuro candidato a la Alcaldía por elPP deberá bregar con esta delicada herencia de Botella, la cuestión que muchos se planteaban ayer es si este tipo de soluciones al tráfico dependen del color político que la pretenda poner en marcha o si realmente la situación de ambas urbes es tan distinta como para que lo que es bueno para una, sea negativo para otra. JuanIgnacio Zoido fue preguntado ayer por la propuesta de su compañera de filas. El primer edil hispalense declaró que se había enterado de la noticia «únicamente» a través de los medios de comunicación. De forma escueta, evitó entrar en profundidades y polémicas, limitándose a señalar que «Madrid tiene sus problemas y busca sus soluciones, y nosotros estamos con las nuestras». Quién sí quiso abundar más en la cuestión fue el portavoz municipal delPSOE, JuanEspadas. «Es evidente que cualquier ciudad europea con un casco antiguo como el nuestro debe tener un plan de movilidad para ordenar el tráfico de vehículos, intentando que el transporte público tenga agilidad, y eso significa reducir la entrada de los coches privados», dijo. El líder de la oposición recordó que Zoido «suprimió el plan, legítimamente porque lo llevaba en su programa, pero no propuso una alternativa, y todo lo ejecutó acompañado de una campaña de multas recaudatorias», algo que en su opinión demuestra que «el PP no cree en estas políticas». Pero... ¿todo el PP? «Claro que no. Tenemos la desgracia de contar en Andalucía con la derecha más rancia del territorio nacional. La propuesta madrileña se parece bastante a la que en su día implementó Monteseirín, buscando reducir el volumen de vehículos, con limitación de tiempo y cámaras. Hay muchos parecidos.Es cierto que en el caso de Sevilla hubo precipitación y se corrió demasiado.Hubiera requerido de unos meses de práctica», contestó Espadas, que propondrá si es alcalde poner en marcha otro modelo «que cuente con el consenso de todos». «Ni el PlanCentro de Monteseirín ni la inacción de Zoido. Haremos otra cosa», avanzó el concejal socialista, que no quiso dar detalles y que ni siquiera explicó si recuperaría las cámaras de vigilancia u optaría por la regulación a través de Policía Local.   el plan madrid. Lo que trascendió ayer de la intención de Madrid resulta muy familiar. Decenas de calles del centro dentro de un área de más de 500 hectáreas estarán restringidas al tráfico privado no residencial cuando acabe el mandato de la alcaldesa en mayo de 2015. La ampliación del área de prioridad residencial (APR) creará una zona restringida al coche privado de más de cinco millones de metros cuadrados y un perímetro de unos 10 kilómetros. Todo estará vigilado por cámaras que revisarán las matrículas, con multas de 90 euros para aquellos que se salten la restricción. Los vehículos no públicos sólo podrán permanecer en el centro si estacionan en alguno de los aparcamientos habilitados para ello.

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