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Circular se va a poner muy negro

El tráfico se complica en Los Remedios a tres días del inicio de la Feria mientras se anuncia el corte total.

el 20 abr 2012 / 21:02 h.

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La circulación por el entorno de la Feria será resrtringida desde este fin de semana.
Hasta el cielo estaba tomado ayer por los helicópteros. Aún faltaban tres días para el alumbrado y ya costaba seis semáforos en rojo ir de una punta a la otra de Virgen de Luján. A la furgoneta de huevos camperos y al camión de los congelados, para los cuales cualquier esquina del barrio ha sido siempre buena, se iban añadiendo ayer (verlos entrar a mediodía por el puente como parte del atasco tenía algo de dramático) los furgones de la Cruz Roja, los de montajes de espectáculos, las cisternas de Emasesa para limpiar las alcantarillas (porque, a todo esto, también hay calles cortadas por esta razón) y hasta la roulotte de las chufas, presta a ocupar su lugar en la acera. En tales circunstancias, el anuncio municipal de restringir aún más la circulación privada durante toda la semana que viene provocaba en el paisanaje opiniones radicales a favor y en contra.

 

Por concretar, la decisión municipal de cortar el tráfico en la Feria y sus aledaños no ya desde mediodía hasta las seis de la mañana, como era tradicional, sino permanentemente, ha producido tres hechos destacables en este barrio caótico de Los Remedios donde la fiesta lleva ya dos días, de facto, y aún le faltan otros nueve: un vecindario contento, unos comerciantes disgustados y la sensación compartida por ambos colectivos de que la Feria de Los Remedios ha rebasado ya de sobras su vida útil (se ha amortizado, en la jerga de los economistas) y urge el traslado. Un asunto del que no se ha hablado ni una sola palabra, por cierto, desde que empezó la crisis hace cuatro años.

"¿Cómo no va a parecerme bien? Un amigo mío, vecino también del barrio como yo, se pasó el jueves de Feria del año pasado seis horas, ¡seis!, intentando aparcar el coche, y lo tuvo que dejar en la Cartuja, aburrido", recuerda José Luis Pérez, residente en la Avenida Flota de Indias y dueño de una alpargatería un par de calles atrás. En el momento en que dice esto, pese a quedar tres días largos para el alumbrado, están pasando por delante ocho personas, incluidos un guitarrista y tres mujeres de flamenca buscando a voces limpias un sitio donde tomar café. Tras ellos, una comitiva de vehículos a la caza del hueco libre. "¿Lo ve? Y ya hay gente aparcando para dejar el coche aquí toda la semana. Así que lo de cortar el tráfico por este lado durante toda la Feria me parece bien y que se reserve a los residentes, porque esto es una ratonera. Y un coladero."

Es el sentir general del vecindario, con matices, por lo que este periódico ha podido averiguar en la calle. Y al revés, el rechazo a dicha medida del Ayuntamiento es lo que predomina entre los comerciantes no residentes, de los que bien podría ser portavoz Fátima Mateos, la florista de Virgen de Araceli, una callecita casi a la sombra de la portada. "La decisión nos perjudica muchísimo. Solo los propietarios tienen alguna ventaja, pero yo tengo este local en alquiler, y para entrar y salir en Feria me las veo y me las deseo. Y luego están los repartos, que si se hacen en furgoneta todavía, pero nosotros hemos ido en turismo a montar las flores de algunas casetas y el miércoles ya no dejaban pasar."

El sector que más claro lo tiene, por razones obvias, es el del taxi; precisamente fueron ellos, por boca del representante gremial Fernando Morales (de la Unión Sevillana del Taxi), quienes pidieron al Ayuntamiento esta nueva vuelta de tuerca al plan de tráfico. Las únicas excepciones a esta prohibición serían los residentes expresamente autorizados con la tarjeta que expide el Ayuntamiento a tal efecto, los transportistas en los horarios de carga y descarga y los vehículos de servicio público. Pero si algo queda claro, tras la contemplación del panorama, es que el barrio se ha quedado pequeño para el fenómeno.

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