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Comercio apunta a una "estabilización" de las ventas de cara a las rebajas

El presidente de Aprocom señala que, en Sevilla, las previsiones indican que la facturación se va a  mantener "más o menos estable".

el 01 jul 2012 / 08:41 h.

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Desde hace algunos años, coincidiendo con la época de mayor recrudecimiento de eso que por lo visto llaman crisis, las rebajas, ese festín antropológico en el que los humanos sacaban a relucir sus instintos más animales, han perdido fuelle. Quien iba a decir que la falta de euros en el bolsillo iba a civilizarnos más. En el primer día de rebajas, en las puertas de los grandes centros comerciales se ha pasado del ‘¡tonto el último!' al ‘solo venimos a echar una miraíta'. Así no hay manera de hablar de muertos, heridos y enterrados por conseguir la oferta de camisones de Valentino a 20 euros y polos (auténticos) del cocodrilo a 15. Nadie se lo creería.

Así que, a fuer de ser sinceros, la jornada de ayer arrancó en Sevilla con aparente tranquilidad. "Todavía estamos en un periodo de calma chicha", diría en tono escrutador y militar un miembro de seguridad de El Corte Inglés, centro que ayer intentó pegar el campanazo abriendo una hora antes, a las nueve de la mañana. Casi, casi, para nada. Sí, había jubilados de misa de ocho en la puerta, pero sabedores de que no habría un contubernio bélico por las oportunidades, el pueblo llano fue llegando mientras que la mañana avanzaba, desayunando por el camino, como dejándose ir. Fuera a ser que alguien pensara que iban a dejarse los cuartos en rebajas.Porque ahora presumir de gastoso no se lleva. La Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI) ha calculado que los andaluces gastarán de media 61 euros en las rebajas de verano. Debe ser que la encuesta la han hecho por teléfono.

A pie de escaparate todos van o a mirar o sólo traen 20 euros en el monedero. "Cuando el dinero escasea las personas habituamos a ponernos una barrera económica imaginaria para presionarnos a nosotros mismos, aunque casi siempre la sobrepasemos", explicaba ayer a una radio local el psicólogo Manuel Mohedano. O sea que si 20 euros van en el bolsillo, 40 más por lo menos están deseando saltar de la tarjeta a la caja registradora. Lo que no ha cambiado un ápice es el gusto que se le pilla en verano a eso de comprar telas. En Sevilla, los textiles empezarán con un 30% de descuento hasta llegar al 70% conforme la campaña avance.

Eso son los datos crudos, luego está la sabiduría popular: "Eso que dice es para nada, luego, cuando rebajan más sólo quedan tallas imponibles", resumía ayer una vendedora no identificada de una tienda apodada con dos consonantes del centro. Otra compañera de profesión iba más allá: "Lo mejor de lo mejor nos lo reservamos nosotras pero durante los primeros tres días todavía es posible llevarse buenas cosas", sentenciaba dejando al descubierto uno de los secretos a voces más criticados por todo ciudadano en modo ‘rebajas'.

La de ayer fue una mañana de domingo inusual. En parte por ver un centro (casi) a rebosar un domingo 1 de julio y en parte por saber que todo ese repentino afán consumista desaparecería cual Cenicienta del baile a media hora de la tarde, momento en el cual una objeto esférico con vulgar nombre de pelota iba a apoderarse de las mentes del común de los mortales.Rebajas sin sobresaltos, sin racimos de humanos y sin ofertas que quitaran el sentío.

Y, con todo, algunas colas de rigor. 20 minutos cronometrados para hacerse con un bañador, 15 para que una señorita atendiera al comprador y muchos menos si se optaba por ponerse la ropa por encima para hacerse la idea. "La gente es que no sabe comprar, se mete en los probadores, pierde tiempo y cuando se quiere dar cuenta ya no hay de su talla, hoy lo que hay que hacer es comprar a ojo y descambiar mañana o pasado", decía Conchi, una nazarena que bien podía ser mañana portada de cualquier reportaje sobre descuentos: con sus cuatro bolsas en cada mano y su bolso cruzado en modo bandolera ella representaba a esa cada vez más rara avis del homo rebajensis.Poniéndonos oficiosos, el presidente de la Confederación Provincial de Comercio de Sevilla y Provincia (Aprocom), José Cañete, señaló ayer que las previsiones indican que la facturación se va a mantener "más o menos estable", remarcando la probabilidad de una situación "normal, en la que no se prevé nada especial, ni mucho mejor ni mucho peor que otros años".

Eso sí, convendría reactivar alguna que otra campaña de publicidad encaminada a llenar el pequeño comercio porque, a qué negarlo, los centros comerciales siguen llevándose el cántaro a la fuente en esta época. Como si las cofradías estuvieran por la Campana, el gentío se concentró durante toda la mañana de ayer en el foco neurálgico de la Plaza del Duque y desde ahí las arterias se iban adelgazando hasta llegar, por ejemplo, a una calle Puente y Pellón en la que más parecía ser un tristón Domingo de Resurrección por la tarde que un primer día de rebajas.

Luego, dentro de este periodo de aparente gozo comercial, existe también la tribu de los indignados. "A ver por qué razón todo está rebajado menos los discos", clamaba Manuel Ferrán, profesor del Conservatorio Manuel Castillo que no acertaba a comprender por qué el cedé de Mozart que tenía en la mano costaba ayer los mismos 19,95 euros del sábado. O los amantes de las letras que, debido a las estrictas reglas que rigen los libros, apenas si pueden contentarse con un raquítico cinco por ciento. Que no llueve a gusto de todos es cosa sabida. François Bollon es un francés que recorre Europa fotografiando centros históricos vacíos. Y ayer estaba en Sevilla. El suyo fue un error logístico en toda regla. A ver qué interés retratístico iba a tener una calle Tetuán atestada y con antiestéticos carteles de ‘grandes rebajas'.

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