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Cultura

Con la miel en los labios

La lluvia le ganó el pulso al espectáculo de la Familia Fernández en el Hotel Triana, que tuvo que suspenderse pasado un rato

el 28 sep 2014 / 21:42 h.

FamiliaSegún las predicciones, a partir de la medianoche del pasado sábado podría llover, aunque no sería hasta tres horas después cuando el riesgo sería considerable. Pero la lluvia se adelantó y nos dejó a todos con la miel en los labios. Esa noche íbamos a asistir a un reencuentro muy especial en el Hotel Triana: tras varias décadas la Familia Fernández volvía a actuar junta. La familia además aumentó con el nacimiento de los nietos, que esa noche iban a subir también a escena. Así, se podría decir que íbamos a asistir al estreno de una nueva formación. Tal vez por eso, a pesar del riesgo, tras unos minutos de espera la megafonía anunció que el espectáculo iba a comenzar. Las sillas estaban mojadas, pero el público las había ocupado y se preparaba, paraguas en mano, a disfrutar de una noche de buen flamenco. Una pantalla nos mostró un documental, con imágenes de la Exposición de 1929, que nos ilustraba sobre los orígenes de la familia. En el film aparecía Rosario Vega, la tía abuela de Curro Fernández que llegó a ser la buñolera del rey Alfonso XIII. A su término apareció Curro cantando a palo seco. Su mujer iba de su brazo y tras ellos subieron a escena los demás. Entre todos cantaron unos romances que dejaron sin habla al respetable. Curro le contó a sus nietos, y a todos nosotros, la historia de su tía abuela, y cómo él de niño quería ser torero y futbolista. Por fortuna lo atrapó el cante, una afición que ha pasado a sus nietos. Uno de ellos mostró sus habilidades con la pelota pero, como no podía ser menos, acabó jugando con el balón a compás, y se marcó una pataíta tan genial como graciosa. Paco cogió su guitarra, la familia comenzó a tocar las palmas por alegrías y apareció Concha Vargas para brindarnos un baile soberbio, repleto de sensualidad y pasión. Pero comenzó a chispear y los espectadores abrieron los paraguas sin moverse de sus asientos. Paco dio las gracias y se dispuso a tocar un solo de guitarra junto a su sobrino Miguel al cajón. Pero el tiempo no daba tregua. Esperanza salió y dijo que en esas condiciones era peligroso continuar. Para compensarnos nos brindó unas seguiriyas de esas que hacen historia. Nos quedamos sin ver bailar a Joselito, pero solo por ver la imagen de todos ellos en el escenario, alrededor del cante de Esperanza, mereció la pena.

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