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Dame aunque sea un tranvía

El sistema corre el riesgo de convertirse en el ‘segundo plato’ del ansiado Metro para llegar a los barrios más alejados del Centro.

el 16 may 2010 / 21:17 h.

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Se veía venir, y la verdad es que no ha hecho falta mucho tiempo: todos los barrios quieren ahora que les llegue el Metro. La miel puesta en los labios con el diseño de las líneas 2, 3 y 4 y el compromiso de la consejera de Obras Públicas, Rosa Aguilar, de que el dibujo puede cambiar en el proceso de debate ciudadano que ahora se inicia ha abierto la veda y el primero en levantar la mano ha sido San Jerónimo, a donde la Junta Municipal del Distrito Norte ya ha reclamado que llegue el metropolitano.

El Ayuntamiento por lo pronto ha puesto cara de póker. Por un lado ha traducido este tipo de reclamaciones como que la ciudadanía respalda su modelo de ciudad, pero después ha venido a decir que el Metro no puede llegar a todas partes y que para eso está el tranvía. En esta línea va también la red que ha pergeñado un grupo de investigación de la Universidad para el Plan Estratégico Sevilla 2020: el tranvía complementa al Metro y llega a las zonas que se quedan fuera del dibujo actual, como el mismo San Jerónimo, Torreblanca o la Cartuja.

El problema es que esta sensación de segundo plato puede ir en contra de un sistema de transporte que es de primer orden por derecho propio. Los barrios que ahora no cuentan con una conexión ferroviaria reclaman el Metro y subrayan una y otra vez que no se van a conformar con algo de menos nivel como el tranvía. Y eso pese a que el propio Metro es indistinguible de un tranvía cuando discurre en superficie, algo que de hecho ocurrirá en más de un tramo de las futuras líneas.

Lo cierto es que, en tiempos de apreturas económicas y recortes presupuestarios como los que sufrimos, el tranvía surge como la opción más económica y asequible para conectar los barrios más distantes del Centro pero que no aglutinan la suficiente población como para justificar la llegada metropolitano. La cuestión ahora es convencer a los vecinos, y para ello no hay nada mejor que poner las cosas negro sobre blanco: en más de un caso el modelo en superficie (ya sea tranvía o Metro) permitirá contar antes con un sistema de transporte alternativo, ya que si se insiste en la opción subterránea los plazos pueden eternizarse por aquello de la falta de presupuesto.

Por lo pronto, la que está entusiasmada con la red tranviaria que la Universidad le ha dibujado al Ayuntamiento es la asociación Peatones de Sevilla. En un comunicado resaltó ayer que el tranvía es “eficiente, ecológico, rápido y de alta capacidad”, por lo que pide su extensión por toda la ciudad. Éstos, por lo menos, ya están convencidos.

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