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De Chisinau en Moldavia hasta Auxerre en Francia

El primer partido de la UEFA del Betis fue un extraño viaje a la capital de Moldavia, Chisinau. Praga recibió al Betis para jugar ante el Vitoria Zizkov. En Francia cayó eliminado ante el Auxerre.

el 17 feb 2010 / 07:53 h.

Un extraño desplazamiento. En el final del verano del año 2002 el sorteo de la UEFA, en la que iba a participar el Real Betis Balompié con Víctor Fernández en el banquillo, nos iba a deparar un extraño desplazamiento por la incógnita del país, la ciudad y el equipo que tocó en suerte. Cuando la bola que apareció en la televisión llevaba el nombre de Zimbru, la perplejidad fue máxima, y no menor cuando supimos el enclave del equipo en la ciudad de Chisinau, que una gran mayoría desconocíamos que era la capital de un país, también ignoto para muchos, entre los que me encontraba, que no era otro que Moldavia. Europa del Este, entre Rumanía y Ucrania según fuimos conociendo a través del mapa.

 

En una mañana de mediados de septiembre, la expedición oficial y un pequeño grupo de periodistas, más el delegado de la agencia de viajes Pablo Pastor, nos pusimos en marcha hasta el aeropuerto internacional de Chisinau (ver foto). El país estaba en momentos difíciles porque la guerrilla amenazaba cerca de Chisinau y para colmo, la expedición del Betis quedó alojada en un hotel junto a la Embajada de la República Federal de Alemania, donde las colas para entrar eran enormes en busca de visado de salida y a los periodistas nos mandaron al Hotel Dacia, que estaba repleto de uniformes militares de las Fuerzas de Seguridad de la OTAN.

Cuando vimos el estadio para el entrenamiento oficial nos dimos cuenta de las penurias del equipo y del país y de cómo la UEFA mide por distintos raseros a los equipos participantes. Duro y con todo tipo de medidas para los ricos y permisivo al máximo con los pobres. Era la única forma de que estos equipos pudieran jugar algunas eliminatorias de la élite futbolística.

Nunca he desayunado con todo tipo de armas en las mesas. Los militares, una buena parte estadounidenses, tomaban café y croissant con metralletas y pistolas en la mesa, ya que eran sus elementos de trabajo. Nos dio una gran seguridad estar en este hotel, aunque para salir y entrar y movernos por la zona teníamos que tener el pasaporte casi en la boca dado que nos lo pedían a cada paso. Tuvimos suerte en las comidas, pues en la oficial el consejero Javier Páez Ruiz de Lopera nos dio parte de las viandas que llevaba el club para que no tuviéramos problema en el almuerzo del día siguiente. Y al terminar el partido volvimos en avión a Sevilla, tras ganar el Betis 0-2, mostrar una gran superioridad sobre el modesto Zimbru y dejar resuelta la eliminatoria en la que al menos pudimos conocer un país muy diferente, en un estado preocupante y que luchaba por salir adelante. Es bueno, cuando se vive en el llamado "estado del bienestar" conocer otros países y otras circunstancias que te hacen pensar y mucho de las dificultades y las diferencias que hay entre los habitantes del planeta mundo.

Praga, segundo destino. La segunda eliminatoria tendría otro destino muy atractivo y otra "cenicienta", dado que el rival, el Vitoria Zizkov, era un desconocido aunque el destino turístico era evidentemente atractivo. Visitar Praga en cualquier estación del año siempre es motivo de satisfacción. He tenido la suerte de estar en las cuatro estaciones. Bien de turista o bien de enviado especial por el fútbol. Nos alojamos en pleno centro, junto a la Torre de la Pólvora en el Hotel Renaissance. Así que atravesando la calle Celetna estábamos ante el Reloj Astronómico en la Torre del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja. A un paso el Puente de Carlos, el Castillo y Mala Strana. Muchos béticos en toda la zona disfrutando del viaje, los jugadores sentados en las terrazas tomando café ante unas enormes estufas callejeras para protegerse del frío y encima un rival que jugaría el partido en el campo del Slavia y que terminó dando paso con un gol de Denilson a que el Betis estuviera materialmente clasificado como se confirmó con el 3-0 del partido de vuelta.

Del viaje a Praga recuerdo la visita al Castillo, Sinagoga y Barrio Judío, junto a Luis Carlos Peris y Juan Salas, su esposa, la señora de Santiago Herrero y su hijo Juan, un paseo por el Puente de Carlos junto a Juan Luis Aguado y una entrevista a Isabel, la esposa de Ruiz de Lopera, en plena calle Celetna, estando de compras con su familia, a la que pusimos en contacto en La Cámara de los Balones de Radio Sevilla con su esposo que no había viajado a Praga. En aquel partido pareció que Denilson levantaría el juego y las expectativas que en su día se produjeron con su fichaje, pero todo fue una quimera.

La fatídica tercera eliminatoria. Era la cuarta oportunidad que se le presentaba al Real Betis Balompié de salvar el escollo de la tercera eliminatoria. En la Recopa con Iriondo y en los años 1995, 1997/98 y 1998/99 siempre había caído en la dichosa tercera ronda. Se le presentaba la oportunidad de terminar con ese maleficio ante el equipo francés del Auxerre. Las cosas empezaron bien porque el Betis, con un gol conseguido por Alfonso de penalti, se había impuesto en la ida y llevaba a Francia un resultado esperanzador. Auxerre está en el Sureste de Francia, en la región de Borgoña, célebre por sus viñedos, y el Betis quedó alojado en la localidad de Chablis, donde dicen los expertos que están las mejores viñas de nuestro país vecino. Nosotros nos quedamos en el Hotel Parc Merchaux, un pequeño hotel familiar en pleno centro de la ciudad que no alcanza ni los 40.000 habitantes.

En una ciudad pequeña es fácil los encuentros con los aficionados. Volvimos a encontrarnos con Enrique, un bético que en coche y solo estuvo en Chisinau y Praga en una aventura digna de ser contada por sus múltiples anécdotas en un tiempo en que no se disponía del GPS y sí ‘el preguntando se llega a Roma'. Buen tipo. Tomamos café con Juani, el chapista de El Viso. Un artista junto a sus hijos ante un coche con las chapas hechas un ocho. Agradable encuentro con el notario don José Montoro, don Aurelio padre de Joaquín, y nuestros amigos Julián Gómez Pando, Pepe Gutiérrez y Paco del Mesón. Y también como siempre ha sucedido cuando he estado por Francia con Faruk Hadzibegic, que nos advirtió de las dificultades que podría tener el Betis ante un equipo con buenos futbolistas como Boumsong, Mexes o Cissé y entrenado por Guy Roux.

A propósito de Guy Roux. Si entran en páginas referentes a la ciudad francesa de Auxerre para conocer a la misma, verán que junto a sus monumentos, sus vinos famosísimos de Borgoña y personajes más significativos aparece el nombre de Guy Roux, entrenador de fútbol. El Auxerre tiene dos personajes muy peculiares. El Abad Deschamps, cuyo nombre lleva el campo de fútbol, fundamental en la fundación y el posterior desarrollo del club y el de Guy Roux. De él sólo hay que decir que solito ha llevado al equipo hasta las cotas más altas europeas desde abajo, pues fue su entrenador desde el año 1961 hasta el 2005. El récord en un club más importante que hay en la historia del fútbol referente a los banquillos.

La historia en cuanto a las terceras eliminatorias iba a ser cruel para el Betis. Todo indicaba que el gol de Alfonso en la ida podría ser fundamental para pasar de ronda, pero hay partidos negros siempre en cada temporada. Y aquella del mes de diciembre de 2002 sería la tarde en la que el Betis caía derrotado por 2-0 en el Estadio Abbé Deschamps y le diría adiós a la UEFA, en la que había depositadas tantas esperanzas desde Lopera a Víctor Fernández y el buen equipo que disponía en aquellos tiempos el Betis.

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