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Del asfalto a la cervecería

La Sureña se convierte en refugio para una empresa familiar dedicada a carreteras

el 02 jul 2012 / 19:40 h.

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José Pérez Cantalejo, su hijo José Antonio y Juan Antonio Rodríguez Rubio, en la cervecería La Sureña abierta recientemente en el Edificio Cristina de Sevilla.

La crisis económica y la tijera presupuestaria de la Administración pública llevaron al sevillano José Pérez Cantalejo a una urgente necesidad de diversificar su empresa familiar de conservación y señalización de carreteras ante la estrepitosa caída del negocio. "Buscaba algún otro sin retrasos, sin pagarés, sin impagos, que los he conocido siempre y ahora aún más. En cambio, quien viene aquí, a La Sureña , deja sus 3 euros por adelantado por este cubo de cinco cervezas, y eso es seguridad para mí, para mis trabajadores y para mis proveedores".

Fue uno de sus hijos, José Antonio, quien consiguió "convencerlo" para invertir en esta próspera franquicia de cervecerías del grupo andaluz Restalia, que también es propietario de la popular cadena 100 Montaditos. Sentados ambos en La Sureña que acaba de inaugurarse en el Edificio Cristina de Puerta Jerez, junto a la sevillanísima Torre del Oro, relatan su experiencia como nuevos empresarios restauradores y el paso del asfalto a la fría rubia.

"Entré en La Sureña que antes ocupaba el Nova Roma de Los Remedios y me gustó muchísimo. El negocio de una reinventada cervecería. Se lo comenté a mi padre y puso el grito en el cielo, pues la inversión era muy alta. ¡400.000 euros por un bar! Pero lo llevé allí, y le encandiló", recuerda José Antonio Pérez Arcos. A partir de ahí abrieron en febrero pasado La Sureña de la Alameda, cuyo éxito de público les impresionó tanto que se embarcaron en la segunda -la del Edificio Cristina-.

Delante del emblema de la casa, ese cubo con hielo y cervezas Mahou, brindan por una tercera, cuándo, aún no concretan, pero están seguros de que la habrá. De hecho, si ilusión tiene el hijo, la del padre desborda a raudales por esta nueva faceta empresarial.

Les acompaña el director de la Región Sur (comprende Andalucía, Extremadura y Canarias) de Restalia, Juan Antonio Rodríguez Rubio. Con seis establecimientos de la cadena La Sureña, por ahora la capital está servida, puesto que no se asienta en cualquier lugar, sino en ubicaciones muy emblemáticas y con amplia afluencia de público -las Setas, la calle Asunción, Plaza de Armas, etc.-. De barriadas, nada. Eso sí, no revela si ese no es definitivo, lo deja en el aire. Silencio porque, explica, son muchos los rumores. "Si se corre la voz de que vamos a instalarnos en una zona, los precios de los alquileres se disparan en ella. Nos comienza a ocurrir lo mismo que con Mercadona".

¿Cuál es el éxito de La Sureña? Lo primero, la relación entre calidad y precio, según el directivo de Restalia. Mientras esto dice, un camarero, por indicación de José Pérez Cantalejo, se acerca caña de lomo, jamón ibérico y queso, sin cortar, en bruto. Todo con marca. Ibérico y manchego. Lo segundo, la cerveza bien fría , desprendida de formalidades, es decir, que tú mismo la abres cuando te da la gana. Lo tercero, el hecho de que el cubo implique estar en compañía, con los amigos. Lo cuarto, el servicio del personal del establecimiento, en el que se respira limpieza. Y, por último, las llamadas doblemanías, o agresivas ofertas de dos por uno en días determinados.

Eso sí, Rodríguez Rubio reconoce que el negocio está en el volumen dado que los márgenes (o beneficio) de la bebida y de las raciones son escasos, sobre todo en la cerveza. Pérez Cantalejo repasa cuántos tiques hubo en Cristina en su primer día y concluye que unas mil personas por allí pasaron y consumieron. Y ello pese a que el horario es estricto. A las 12 de la noche cierra, la excepción es la Alameda, una hora más. Sin problemas vecinales.

Mientras el empresario del asfalto prevé un año "desastroso" en el negocio de las carreteras, el directivo de Restalia le pone como ejemplo de diversificación y considera que la expansión de La Sureña y de 100 Montaditos revelan que son alternativa al autoempleo en estos tiempos de crisis. Y sí, la crisis les ha venido bien...

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