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Del más bonito al más difícil todavía

el 08 dic 2011 / 16:04 h.

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Al igual que el Circo del Sol, el Cirque Imaginaire nace con la vocación de dar una vuelca de tuerca al circo tradicional con una puesta en escena espectacular que incorpora elementos de las artes escénicas actuales. Pero a diferencia del primero, esta compañía se dirige hacia los escenarios teatrales para imprimir a sus espectáculos una mayor carga de intimidad, emoción y belleza. Podemos comprobarlo en esta última propuesta. Se trata de un espectáculo que recoge lo más significativo del circo con una puesta en escena teatral que emula a las películas infantiles de una conocida factoría estadounidense. Para ello la producción, que no escatima en medios, cuenta con un poderoso entramado formal en el que destaca el diseño de iluminación, un derroche de técnica y creatividad que reviste a la escena de una aureola tan mágica como impactante.

Gracias a eso las imágenes de las contorsionistas, acróbatas y trapecistas se revisten de una dimensión espectacular que es, a la vez, cercana. Aunque en eso tiene también un papel relevante las figura del clown, que va desentrañando la historia que sirve de hilo conductor de los personajes, así como los músicos quienes, además de tocar en directo, asumen también el papel de payasos y, junto con el primero, rompen continuamente la cuarta pared para implicar directamente al público en el relato impidiéndole la más mínima resistencia.

Así, el espectador adquiere un papel activo que le permite emocionarse aún más cuando tienen lugar los números circenses que colman la escena de imágenes hermosas y sugerentes. En ese sentido cabe destacar el número de las contorsionistas, así como el de la trapecista con las telas que transcurren durante la primera parte. Aunque lo más impactante lo tenemos en la segunda parte que, más allá del esteticismo del principio cumplió con el lema del "más difícil todavía, ofreciéndonos una serie de números impresionantes, como el de los acróbatas que consiguen, tomando impulso sobre una cama elástica, volar literalmente hasta colarse una y otra vez por una especie de ventanas situadas en un gran panel que simula la fachada de una casa.


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