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Economía

El adelanto electoral ralentizará el crecimiento económico andaluz

La Universidad Loyola aporta previsiones menos optimistas para 2015 por las «incertidumbres»

el 17 feb 2015 / 20:45 h.

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Manuel Ángel Martín (CEA) y Manuel Alejandro Cardenete, director de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, ayer. Manuel Ángel Martín (CEA) y Manuel Alejandro Cardenete, director de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, ayer. 2015 habría sido el año del repunte económico en Andalucía, el de la consolidación del crecimiento, si no hubiera elecciones autonómicas ya que, al ser a principios del ejercicio, con el presupuesto recién aprobado, «le pilló con el pie cambiado a la economía». Así de claro se mostró ayer el director del departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, Manuel Alejandro Cardenete, en la presentación del informe Loyola Economic Outlook Proyecciones macroeconómicas (Invierno 2015), con unos datos menos optimistas que los de otras instituciones y organizaciones. El estudio estima un crecimiento del 1,9 por ciento para 2015 en la comunidad andaluza, lo que se situaría por debajo de la previsión nacional en un 0,1 por ciento, mientras que la tasa de paro estaría entre el 33,5 y el 34,5 por ciento para la región y entre el 22,7 y el 23,7 por ciento a nivel nacional. Así, las previsiones de la Universidad Loyola son incluso más conservadoras que las del propio Gobierno. De hecho, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, adelantó ayer mismo que la previsión de crecimiento económico del 2 por ciento para este año se revisará en abril hasta el 2,4 o 2,5 por ciento. Cardenete subrayó que, por primera vez, el crecimiento andaluz está por debajo del español. La razón: la cita con las urnas, el menor consumo interno por la elevada tasa de paro en la región y que el turismo puede verse perjudicado por conflictos como el ruso. ¿Y por qué afecta más a Andalucía la convocatoria electoral? Según el director del departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, porque los comicios «son a principios de año y no se sabe cómo se ejecutarán los presupuestos, es la diferencia con Cataluña o España, donde las elecciones se celebrarán con los presupuestos ya ejecutados», explicó. «Las elecciones hacen que las economías se paralicen porque se dejan de tomar decisiones, se bloquean proyectos. Si me hubieran preguntado, yo habría respondido que era mejor atrasarlas a 2016 para que en 2015 se consolidase el crecimiento», apostilló. Según Cardenete, el problema de las previsiones optimistas que apuntan a un crecimiento en España del 3 por ciento es que «no tienen en cuenta que no hubo un cambio estructural», que es necesario que un sector o varios sectores tiren del carro. A su juicio, sólo con reformas no se llega a esa cifra y hay que tener en cuenta que en el actual escenario hay «muchas incertidumbres». Desde que el precio del petróleo vuelve a subir, que se incrementa el conflicto ruso, que persiste el problema griego y que hay una acumulación de elecciones en 2015. Respecto al IPC en Andalucía, las estimaciones de este estudio apuntan a una deflación de 1,7 por ciento en el primer trimestre y un crecimiento generalizado de los precios del 0,5 por ciento en el segundo. Para España los datos son -1,3 y 1,1, respectivamente.  Ya no vale abaratar los costes laborales El estudio Loyola Economic Outlook Proyecciones macroeconómicas (Invierno 2015) también analiza los costes laborales y la competitividad externa de la economía andaluza para concluir que «crecer a base de abaratar los costes laborales», es decir, recortando salarios, «ya dejó de funcionar», según indicó el director del departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, Manuel Alejandro Cardenete. A su juicio, durante la crisis sí funcionó la opción de rebajar los costes laborales, pero «ya no», reiteró. Según el informe, para ser más competitivos los empresarios deben ahora analizar sus márgenes de exportación, los costes de producción y aportar más valor añadido a sus productos o servicios. Éstas son las actuaciones que se demandan, según Cardenete. «Sólo así será posible llegar a revertir el déficit comercial externo sin sacrificar el mercado interno, promoviendo, al mismo tiempo, la paulatina transformación del aparato productivo andaluz», subraya el estudio presentado ayer.  

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