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Cultura

El espíritu de Narros regresa al Lope de Vega

La divertidísima ‘La dama duende’ de Calderón servirá para recordar al director

el 10 dic 2013 / 22:35 h.

  Desopilante comedia de enredo, La dama duende de Pedro Calderón de la Barca llega hoy al teatro Lope de Vega, donde permanecerá en cartel hasta el domingo, en la versión de Miguel Narros, recientemente desaparecido. “Fue un gran director, con su propio discurso estético”, recordaba ayer el actor Juan Ribó, integrado en el reparto. “Con el aprendías una manera distinta de estar en escena”. Para Chema León, que se mete en el papel de Don Manuel, “esta visita a Sevilla cierra un círculo. Aquí, en el Lope, estrenamos Salomé con Miguel hace nueve años. Fue él quien impregnó este montaje de vida y de belleza. Era consciente de que estaba dando su último aliento, y sin embargo no se cansaba de pedir juventud, vida, movimiento y verdad”. Los actores advierten de que el texto está en verso, “pero es muy asequible, nada enrevesado, porque Narros quería que sonara lo más natural que fuera posible. Quería que los personajes sonaran vivos, que pusieran los pelos de punta constantemente”, explican. Se trata de una obra de plena madurez de Calderón, protagonizada por Doña Ángela, una viuda socorrida por su hermano mayor, don Juan, que, gracias a un ardid, consigue entrar a escondidas en el cuarto de invitados destinado a don Manuel, amigo de su hermano. A partir de ahí, Calderón permite que sus personajes crean que uno construye su propia suerte, pero poco a poco el azar va manifestando su fortaleza y los acontecimientos se vuelven contra sus protagonistas, revelando la naturaleza del engaño. “Es una comedia que tiene también un componente mágico, el espectador navega constantemente entre lo real y los mundos de fantasía. Es muy bonito ver cómo una obra del XVII provoca esa ternura, y cómo sigue funcionando, porque en el fondo de lo que se habla es de amor, de libertad, de miedo a lo desconocido y de ganas de vivir”, subrayan. Por su parte, el ayudante de dirección Luis Luque asegura que su responsabilidad al frente de este montaje es “mantener la plata con el brillo con que la dejó Miguel Narros, tanto con La dama duende como con su Yerma, que sigue girando”, explica. “Una parte de él no ha muerto, y desde luego nos ha dejado lo mejor que sabía hacer, su manera de dirigir y de entender el teatro”, explica. Lo seguro es que el llorado Miguel Narros imprimió a este clásico de Calderón un ritmo y una energía muy diferentes a las versiones anteriores que hayamos podido ver, y que impiden el menor desfallecimiento en la atención del público. “Sobre las tablas no paramos de sudar”, promete Chema León. “El montaje es cualquier cosa, menos estático”, concluye el actor, quien apostilla: “Es muy emocionante volver al Lope de Vega, no solo porque es uno de los grandes teatros de España, sino por todo lo que significa en nuestra trayectoria. Nos llena de emoción y de responsabilidad”.

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