lunes, 17 diciembre 2018
06:44
, última actualización
Deportes

La élite falla en un día perfecto

El keniano Lawrence Cherono y la portuguesa Filomena Costa se imponen en la Zurich Maratón de Sevilla lejos de los récords

el 22 feb 2015 / 23:17 h.

XXXI-EDICIÓN-DEL-MARAT-(605 El Zurich Maratón de Sevilla es una carrera eminentemente popular,  es el filón de su éxito presente y el que se atisba para un futuro prometedor. Luego, las marcas de los primeros, su propio mejor registro (2h:08.33) siguen descompasadas con la calidad del circuito y las condiciones climatológicas que casi todos los años acompañan. Ayer fueron ideales, con viento nulo y una temperatura que osciló entre los 7 y 12 grados según avanzaba la mañana. La organización también ha mejorado sensiblemente en los últimos años.  “Se nota hasta en los avituallamientos”, comentaba en meta José María Merchán, olímpico en triatlón en Sydney 2000 y presidente de la Federación Andaluza, que ayudó, con éxito, a uno de sus pupilos a bajar de las tres horas. Así que sólo falta una gran marca, más por notoriedad y prestigio que por necesidad real, porque en realidad, el gran objetivo no debe ser otro que los 11.500 entusiastas que se lanzaron a echarle el pulso a los 42.195 metros acaben satisfechos con lo que la prueba y la ciudad les han ofrecido, y vuelvan. Y que puedan contar que Sevilla tiene una gran maratón que merece mucho la pena correr. De eso no cabe duda. Quizás,  si sigue aumentando exponencialmente la cifra de participantes, haya dinero para pagar mejores marcas, es decir, mejores atletas. El grupo de africanos corrió en tiempo de récord hasta poco más allá de mitad de carrera. Al paso por el pabellón de San Pablo, la cabeza marcaba 1h:03.59, a una media de 3:01 el kilómetro, lo que significaba que bajaban en tres segundos el promedio que logró el año pasado Cosmas Kiplimo Lagat en sus 2h.08:33. Sin embargo, el grupo de trece atletas delanteros, incluidas dos liebres, se fue  deslabazando con inusitada facilidad. Seguramente el ritmo fue demasiado exigente para la mayoría, de tal forma que llegaron con poco margen a la segunda mitad de carrera. El primero en caer fue el veterano Yonas Kifle, que por el 15 comenzó a cojear y abandonaba. Tampoco transmitía muy buenas sensaciones el principal favorito, el espigado Jafred Chirchir Kipchumba, al que nunca se vio al frente, pese a que por marca personal (2h:05.48) debía contar con una bala más en la recámara. Por el 25 empezó a ceder, y con él casi todas las opciones de récord, por cuanto su compatriota Lawrence Cherono, que no estaba entre los favoritos (su mejor marca era de 2h:10.17, en 2010), incluso reconoció después su sorpresa por tamaña criba. En la avenida de La Palmera, en el kilómetro 33, la distancia que separaba a ambos keniatas era de 18 segundos, pero las sensaciones que transmitían en su avance por el asfalto era de una diferencia ya insalvable. Y así, sin verse apurado por detrás y con tantos kilómetros aún por delante, se limitó a consolidar su posición y a guardar fuerzas para cruzar la meta en 2h.09.40, un minuto y siete segundos por encima del récord, aunque sí es la segunda mejor marca de las 31 ediciones, mejorando la de Daniel Abera en 2011 (2h.09.53). Bernard Kipkorir (2h.11:30) era tercero. El primer español fue el canario José Carlos Hernández, quinto pero lejos también de su objetivo, una marca de 2h:13, la mínima exigida para el Mundial al aire libre de China. Llegó tocado, en 2h.16:52. Pablo Villalobos, que compartía su objetivo, se paró antes del 25. La que cumplió de sobras fue la portuguesa Filomena Costa, ganadora en 2h:28.00 el día que cumplía 30 años y ya con la mínima en el bolsillo. Fue una justa correspondencia con la ingente cantidad de corredores de su país que llegaron a Sevilla. . XXXI EDICIÓN DEL MARATÓN DE SEVILLA    

  • 1