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Cultura

El reconocimiento al trabajo hecho en el Sur

Alberto Rodríguez celebra los diez Goya de ‘La Isla Mínima’ como la señal de estar «en el buen camino».

el 08 feb 2015 / 23:00 h.

Los ganadores con La Isla Mínima, con sus diez Goya. / @juliodelarrosa Los ganadores con La Isla Mínima, con sus diez Goya. / @juliodelarrosa   Lo dijo el propio Alberto Rodríguez a los periodistas tras la ceremonia, acunando su flamante Goya a mejor director: la decena de premios que acababa de cosechar La Isla Mínima lo entendía como «un reconocimiento» a su trabajo, lo que de paso le lleva a «pensar que se está en el buen camino». El reconocimiento de compañeros, crítica y público ya lo había cosechado con trabajos anteriores, pero ha sido su thriller rodado en las marismas lo que le ha devuelto todo esto multiplicado, con el refrendo además de los máximos premios del cine español. Y con el alivio, de paso, que le supone haber conseguido un Goya que se le resistía, no en vano ésta era la tercera vez que era nominado a mejor director y la cuarta como guionista. Aunque desde fuera pareciera que la cosa fue más o menos de carril, en la delegación sevillana no lo tenían tan claro, básicamente por el repeluco que da sentirse gran favorito y no querer repetir una experiencia como la de Grupo 7, cuando fueron 16 las nominaciones que se tradujeron en sólo dos premios. El segundo Goya que se entregó ya fue para La Isla Mínima, llevándoselo Fernando García por el diseño de vestuario, pero «hasta el último momento, hasta que no dijeron el de guion, no se vio claro», recordaba ayer Gervasio Iglesias, la cuota sevillana en la producción, a punto de coger el AVE para volver y asegurando que todo el equipo había sido «bueno y prudente» en la fiesta oficial de la Academia, a la que no llegaron hasta las 3.15 tras cumplir con todos los compromisos a los que obliga la victoria. ¿Y ahora qué? «Esto te da un extra de responsabilidad para hacer películas aún mejores y que gusten al público», desgranaba Iglesias, consciente de que con La Isla Mínima «hemos alcanzado el máximo nivel, más no podemos esperar». Eso no quita para que no vea este éxito como «una culminación, es un paso más» en una carrera  que ya tiene su próxima estación en la nueva película que Alberto Rodríguez empezará a rodar este mismo año, una cinta sobre el espía Francisco Paesa y el que fuese director general de la Guardia Civil y prófugo, Luis Roldán, para la que «aún no hay nombres para los papeles principales», señalaba el propio Rodríguez. Todo eso, además, mientras La Isla Mínima puede vivir un nuevo repunte, ya que el impulso cogido con tanto Goya la puede devolver a los cines durante un tiempo. De hecho, José Antonio Félez, otro de los productores, calculaba que la cinta podría ganar ahora 100.000 espectadores más, que sumar al millón largo que ya ha pasado por las salas de toda España desde su estreno a finales de septiembre. Félez, por cierto, lanzó otra clave al recoger el Goya a la mejor cinta: «Vamos a seguir intentando hacerlo bien, haciendo películas que os hagan sentir orgullosos de vuestro cine». Mientras, Rodríguez se declaraba «feliz y con mucha alegría» por la decena de premios, un resultado que «podía pasar en el mejor de los escenarios» pero en el que no pensaba porque se declara, «de por sí, pesimista». Por cierto, que los diez Goya sitúan a La Isla Mínima como la tercera película más premiada desde que se entregan estos premios en 1987, empatada con Blancanieves y sólo superada por los 14 de Mar adentro y los 13 de ¡Ay, Carmela! El director insistía en que esto ha sido posible gracias a «un trabajo en bloque» y se acordó una y otra vez del reconocimiento que no se llevó su directora de producción, Manuela Ocón. ¿Y ahora qué va a hacer con el Goya? Pues está por ver si se lo queda su madre o sus hijos, a los que, mientras tanto, «se lo dejo para que jueguen con él». «Esto ha sido súper bonito y emocionante», apuntillaba Gervasio Iglesias, que cuando miró el móvil iba ya por más de 2.000 mensajes de felicitación, por no hablar de lo que se movió en las redes sociales sevillanas su recuerdo al bar Las Sirenas, a Silvio y a Camarón. «Estoy muy orgulloso de lo que hemos hecho y de lo que se está haciendo en Andalucía», remachaba.

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