lunes, 22 abril 2019
03:45
, última actualización
Local

Emergencias administrativas

Entre la cantinela con Obama y los efectos de la realidad, está promoviéndose la pregunta que Kennedy hizo para reflexionar sobre el futuro. Es retórica, pero simpática, y quizás conmueva a los que tienen dinero debajo de la losa esperando a que escampe para exprimirlo con especulaciones.

el 15 sep 2009 / 21:51 h.

Entre la cantinela con Obama y los efectos de la realidad, está promoviéndose la pregunta que Kennedy hizo para reflexionar sobre el futuro. Es retórica, pero simpática, y quizás conmueva a los que tienen dinero debajo de la losa esperando a que escampe para exprimirlo con especulaciones. ¿Que qué puedo hacer por mi país? Los tiesos como la regla de un albañil sólo podemos aportar ideas, aunque ya advirtió Unamuno que en la tradición española está la de cerrar los ojos y los oídos con las propuestas de otros. Quizás sea mejor declarar sobre la inoportunidad de ir a huelgas o manifestaciones para joder el tráfico. Otro resultado no está a la vista para esta coyuntura, pero cada cual es libre de usar un derecho eficaz en otras muchas circunstancias. La de la modernización de los juzgados requiere impulsos como los de creación de la Unidad de Emergencias Administrativas, que consiste en formar equipos con los funcionarios que zanganean en otras dependencias públicas y trasladarlos temporalmente para que prueben su supuesta eficacia.

En estos momentos, los empleados públicos son unos privilegiados porque pueden responder a la famosa pregunta, aunque sean necesarias las organizaciones sindicales para acordar la creación. Tertulianos afines a no se sabe qué derecha, si a la del espionaje o la contraria, intentan que cale la crítica a las centrales sindicales porque no están instaladas en el "¡Viva Cartagena!". No entienden que las movilizaciones surgirían en cuanto el Gobierno tocase a la baja las prestaciones sociales, que es lo que ahora conviene defender a capa y espada. En los demás, apretar las clavijas para campear el temporal y seguir empujando para que la reforma de la administración andaluza no se estanque en las ciento cuarenta normas anunciadas por el presidente Chaves, sino que lleve el grado de modernización que ilusionaría a la vecindad. Por cierto, uno recuerda cuando la consejera Carmen Hermosín declaró en el Parlamento que había adquirido dos o tres mil ordenadores para los juzgados y la oposición la puso de vuelta y media con bromas e ironías porque no les parecía ninguna necesidad. ¡Qué cosas!

Periodista

daditrevi@hotmail.com

  • 1