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En busca de un rector para todos

La campaña de siete días, que empieza hoy, será determinante para el resultado.

el 13 may 2012 / 19:10 h.

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Juan Jiménez.

Las elecciones a rector en la Universidad Pablo de Olavide son el próximo 24 de mayo. Pero el día verdaderamente clave será el siguiente. A partir de ese momento, el ya nuevo rector tendrá una tarea titánica añadida a la de intentar que la crisis no se lleve por delante a la más joven de las universidades andaluzas: recomponer las relaciones entre dos grupos claramente definidos y enfrentados en estos comicios en dos de las tres candidaturas presentadas con más peso, la encabezada por Luis Pérez-Prat y Vicente Guzmán. Hay una tercera, encabezada por Santiago Lago y presentada en el último minuto, cuya razón de ser es forzar una segunda vuelta. Las elecciones en la Olavide son por sufragio universal. Si ninguno de los tres candidatos consigue el apoyo proporcional de más de la mitad de los votos válidamente emitidos, se procederá a una segunda votación el 6 de junio, a la que sólo podrán concurrir los dos candidatos más apoyados en la primera votación.

Estas elecciones se celebran justo un año después de que el todavía capitán del barco, Juan Jiménez, revalidara su cargo. La reprobación (inédita) del Claustro al informe de gestión del rector rompió en pedazos la fingida normalidad dentro de la institución. Juan Jiménez se presentó en 2011 a la reelección con poco entusiasmo, forzado por las circunstancias y ante la necesidad de que alguien diera un paso al frente por responsabilidad institucional. Los resultados de las urnas no fueron entonces un espaldarazo. Más bien lo contrario. La gestión de su gobierno empezó a cuestionarse. Hasta que el pasado 21 de octubre el Ministerio de Educación dio a conocer el resultado de la segunda convocatoria de campus de excelencia: la Olavide se quedaba fuera definitivamente. La olla a presión explotó. Y a ello contribuyó el mismo rector que, en un ataque de rabia, se quejó de falta de ayuda de la Junta de Andalucía en todo el proceso y amagó con abandonar el cargo. Poner en el centro de la diana al mismísimo presidente de la Junta, José Antonio Griñán, hizo que se granjeara no pocos enemigos dentro del Gobierno andaluz y su entorno. El aliado natural de la Olavide (la Universidad carga desde su fundación con el sambenito de ser una extensión del Gobierno andaluz) empezó a no mirarlo con buenos ojos.

Los detractores de Jiménez se dispusieron a mover entonces ficha. Se le acusaba en público y en privado de no ejercer el papel "político" que se le presupone a un rector, se le responsabilizó en primera persona del "desastre" de la oferta de posgrado y, por último, de "dejación de funciones" a la hora de negociar un modelo de financiación diferente con el que paliar las penurias económicas de la casa, existentes desde el mismo día de su creación. La dimisión en diciembre de su mano derecha, el vicerrector de Relaciones Internacionales, el ahora candidato Luis Pérez-Prat, no dejaba lugar a dudas: en la Olavide se estaba gestando un movimiento encaminado a mover el sillón al rector. A partir de ahí, la historia es conocida: el Claustro del 14 de febrero enmendó al rector con una reprobación de su gestión. Dos días después, éste convocaba elecciones.

Los más veteranos del lugar aseguran que las elecciones a rector se decidirán en esta ocasión en los siete días de campaña que empiezan hoy. "Ya no es como antes, cuando había grupos y los votos estaban muy decididos de antemano. Aquí la gente va a votar en conciencia", asegura uno de esos veteranos. Los analistas políticos de la Olavide aseguran que la candidatura de Vicente Guzmán es la que concita más simpatías del aparato, mientras que la de Pérez-Prat sería la de los críticos con el actual rector. La de Santiago Lago se da por amortizada en la primera vuelta. A quién regalará sus votos y qué precio tendrán estos (en forma de reparto posterior del poder) son todavía una incógnita.

En lo que hay una coincidencia unánime es en señalar que, en función del candidato que gane, será más o menos fácil ejercer la labor de gobierno. Porque los claustrales que forman parte del Consejo de Gobierno fueron elegidos hace tan solo dos meses y no dejarán sus puestos aunque haya elecciones, tal y como se recoge en los Estatutos. Fuentes académicas consultadas por este periódico llaman la atención sobre el hecho de que esos miembros de Consejo de Gobierno son afines al grupo opositor a Juan Jiménez. Esto haría que, en caso de ganar Vicente Guzmán, éste tuviera más de un encontronazo y dificultades para gobernar. En la situación contraria, Luis Pérez-Prat. Dichas fuentes no descartan que el candidato oficialista recoja en su programa electoral el compromiso de disolver el Consejo de Gobierno y volver a nombrar a uno nuevo. Recalcan los conocedores de las cañerías de la Olavide que esta fórmula sería la que más legitimaría posteriormente el gobierno de Guzmán.

De hecho, la cohabitación de Juan Jiménez en su recta final con este Consejo de Gobierno ha estado plagada de obstáculos. El equipo rectoral se ha "autocensurado", sacrificando la presentación de proyectos que estaban seguros de que no saldría adelante.

A partir del 25 de mayo, el nuevo rector tiene que convencer a propios y extraños de que gobernará para todos y sin condicionamientos del pasado. Hay quien no le augura ningún éxito. "Se ha hecho mucho daño y se ha roto el respeto a la institución para mirar solo por intereses personales", aseguran fuentes académicas.

Por el momento, ninguno de los bandos se acusa de recurrir a técnicas más propias de la guerra sucia (apenas unas filtraciones sobre apoyos peligrosos) Pero es que la precampaña ha sido "planísima", sin debates ni agitación, pese a que el Gobierno le ha dado la vuelta como a un calcetín a la Universidad para situarla 30 años atrás. Nadie ha corrido a pronunciarse. Ni desde el gobierno de la Olavide ni desde los equipos de los candidatos.

Los representantes estudiantiles están promoviendo un debate a tres para la recta final de la campaña. En función de lo que escuchen, decidirán si piden o no el voto para alguno de ellos. El 24 de mayo la comunidad de la Olavide está llamada a votar. El 25 de mayo, a olvidar y remar en una única dirección.

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