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España cede el cetro de Europa a una Bélgica en plena crisis interna

Zapatero vive un mandato convulso por los problemas económicos.

el 30 jun 2010 / 20:40 h.

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Rodríguez Zapatero saluda al primer ministro de Bélgica, Yves Leterme, el pasado marzo.
La Presidencia española de la UE llegó ayer a su término. El Gobierno cederá hoy el testigo a Bélgica después de seis meses marcados por la crisis y las medidas aprobadas para frenar las amenazas al euro y sentar las bases de una política económica común entre los socios europeos.
España no volverá a presidir la UE hasta después de 2020, cuando se establezca un nuevo calendario de rotaciones.


El mandato español deja como legado haber sido la primera presidencia rotatoria con el Tratado de Lisboa y sus nuevas instituciones, y haber aprobado la estrategia económica comunitaria para esta década. También será recordada por la suspensión de las cumbres con Estados Unidos y la Unión por el Mediterráneo, los terremotos de Haití y Chile, los primeros pasos de la orden de protección de las víctimas de la violencia machista y los acuerdos con América Latina.


Aunque la valoración de la Presidencia que hará el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, será el 6 de julio, el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, adelantó ayer que España "ha estado a la altura de las circunstancias y ha dado la talla" en un contexto "muy difícil" que ha estado condicionado por la crisis económica y por las amenazas a la estabilidad del euro. Según él, "en lo que ha dependido de la Presidencia se han logrado el 100% de los objetivos".


Además, insistió en que la decisión del presidente de EEUU, Barack Obama, de suspender la cumbre UE-Estados Unidos no debe empeñar un semestre que no estaba pensado "para pelear por las fotos, sino por los hechos", añadió. "No es un asunto de poner notas, sino de resultados. No hemos querido una presidencia pensando en la imagen, sino en responder a los desafíos que teníamos por delante y en lograr mayor bienestar para los ciudadanos". Después de que la semana pasada casi toda la oposición calificase de poca exitosa la presidencia, López Garrido les invitó a estudiar con detenimiento todo lo conseguido en el semestre, en especial, en los últimos días. "Hay muchos partidos que se ganan en el último minuto", apuntó el secretario de Estado, en alusión a los acuerdos obtenidos en el último Consejo Europeo en materia económica y financiera y a los suscritos con EEUU sobre transporte aéreo e intercambio de datos contra el terrorismo.


A su juicio, si el análisis se hace con "honestidad política e intelectual", se debería llegar a la conclusión de que ha sido una presidencia "eficaz y solvente" de la que "los españoles deben sentirse orgullosos". "En una situación difícil, le da especial mérito", señaló el responsable de la política comunitaria, para quien la situación interna de España ha eclipsado la atención sobre lo conseguido en Europa.


incertidumbre belga. Bélgica, por su parte, recibe la Presidencia en un momento de gran incertidumbre política interna y en pleno proceso de formación de un nuevo Gobierno central en el que, por primera vez en la historia, el núcleo lo constituirán los separatistas flamencos de la N-VA.


La experiencia del anterior proceso de formación de gobierno, que requirió casi nueve meses de negociaciones entre cinco partidos, y las dificultades añadidas del nuevo escenario no permiten esperar una salida rápida a la crisis nacional, según todos los observadores. No obstante, el gobierno dimisionario, encabezado por el democristiano flamenco Yves Leterme, garantiza que, si hubiera relevo en el equipo federal a mitad del semestre, los nuevos responsables rematarían eficazmente la labor.


Mientras, el ministro belga de Asuntos Exteriores, Steven Vanackere, aseguró que la presidencia será "sobria" y se limitará a cinco puntos: la recuperación de la economía, la preocupación por la dimensión social, la preparación de la Conferencia de Cancún (México) sobre el cambio climático, la aplicación del "programa de Estocolmo" en materia de Justicia e interior, y la puesta en marcha efectiva del nuevo servicio diplomático europeo.

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