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Kjell Espmark y su correo del azar

Confieso no haber leído a Le Clézio, el ganador del Nobel de Literatura, como a tantos otros que disfrutaría de no ser por el tiempo, ese obstáculo de importancia relativa, y peso acérico y empírico.

el 15 sep 2009 / 16:30 h.

Confieso no haber leído a Le Clézio, el ganador del Nobel de Literatura, como a tantos otros que disfrutaría de no ser por el tiempo, ese obstáculo de importancia relativa, y peso acérico y empírico. Lo mejor de los galardones de este tipo es que nos permiten descubrir a autores en cuya trayectoria quizá no reparásemos; Le Clézio multiplicará sus ventas y lectores, igual que se reeditó toda Doris Lessing a velocidad de crucero, desde el primer al último título y en formatos asequibles, y que Elfride Jelinek conoció gloria y traducciones, o que Harold Pinter ocupó un cartel de cine -siendo, ojo, guionista- con tamaño tipográfico similar al de Jude Law.

Me divierto en estos días con el premio Nobel de Literatura. Cien años con una misión, que saldrá a la venta en breve: pronunciar "no se lo pierdan" es más orden que consejo. Publicado por Nórdica -una de esas editoriales cuyo catálogo debemos venerar, por cuidado y sustancioso: atención a su mezcla explosiva, Diderot y Angélica Liddell, no apta para melindres- y escrito por Kjell Espmark, presidente del Comité Nobel de la Academia Sueca, el libro relata historia de la literatura mundial durante el siglo XX: por qué sí Deledda y no Tolstói o Joyce, enumera y analiza los motivos de cada decisión, y una sale convencida de la importancia relativa de la calidad en gestos de ese nivel. Factores políticos y sociales que pesan más que los años con la pluma a cuestas, pequeños cotilleos en torno a los premiados y nominados? El premio Nobel de Literatura es ameno y divertido, pero al mismo tiempo serio, riguroso y documentado. Lo dicho: imprescindible.

El triunfo de Le Clézio arrebata las posibilidades a Yves Bonnefoy, y no por eso dejaremos de adorar al poeta. Porque, se conceda a una obra en concreto o a toda una carrera, un premio depende de la sintonía del jurado con tu estética, con las temáticas que escoges, con la conveniencia de premiarte ahora y no después, con la ausencia de un candidato con más puntos a favor que tú: puro azar.

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