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La Bienal de Arte culpa a la Junta de su hundimiento

el 03 jun 2012 / 21:31 h.

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Instalación de la Biacs.
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Los motivos que justifican la desaparición de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla empiezan a salir a la luz. Hasta ahora, se sabía que la Biacs arrastraba una deuda millonaria con artistas y proveedores, fruto del déficit económico que persigue a esta iniciativa desde su primera edición, celebrada en 2004. Pero faltaban explicaciones.

"La tercera edición ha sido la que nos ha hundido"._Éste es el convencimiento de gran parte de la Fundación Biacs, según fuentes consultadas por este periódico.

Al concluir la segunda edición, la de 2006, los organizadores decidieron diseñar una tercera bienal de arte mucho más económica que permitiera depurar las cuentas y eliminar la deuda que lastraban desde 2004, cuando ya primera muestra tuvo un saldo negativo al fallar, según recuerdan las citadas fuentes, una ayuda de un millón prometida por el Ayuntamiento.

Por ello prepararon un proyecto para 2008 que contemplaba a una comisaria estadounidense, cuya remuneración iba a ser muy austera; y una exposición a la mitad del coste de la Biacs2, es decir, 1,5 millones de euros. De este modo, como el presupuesto de la tercera bienal iba a ser idéntico al de la segunda, es decir, tres millones de euros -al 50% la aportación pública y privada-, la idea era destinar los 1,5 millones procedentes de la Junta, el Ayuntamiento y el Ministerio de Cultura a producir la muestra, y los restantes 1.500.000 euros, procedentes de empresas privadas, a pagar las deudas pendientes.

Sin embargo este plan, que habría permitido salvar el futuro de la Bienal, no fue respaldado por el_Gobierno andaluz.

Los responsables de la fundación y la propia comisaria, que procedía del_MoMA de Nueva York y que se había desplazado a Sevilla, estuvieron semanas esperando a que el entonces director del_Centro_Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), José Lebrero, les recibiera. Su aprobación era necesaria para que la Consejería de Cultura les cediera de nuevo el Monasterio de la Cartuja como sede.

Pero la candidata a comisaria nunca llegó a verse con Lebrero, que además trasladó a los organizadores que sus intereses no pasaban por el museo neoyorkino.

Meses después, cuando el tiempo se echaba encima, el director del CAAC, con el respaldo de Cultura, le presentó a la_Biacs otro proyecto de exposición, el doble de caro, centrado en el arte tecnológico y con un equipo de comisarios más costoso, encabezados por Peter Weibel.

Los impulsores de la muestra no tuvieron más remedio que acceder si querían llegar a tiempo a la siguiente edición y contar con el apoyo económico de la Junta y con el CAAC.

Aquella exposición fue más cara incluso de lo previsto. Se incumplieron las condiciones contracturales de algunas obras, que resultaron más costosas de lo acordado, y además llegaron piezas con las que no se contaba inicialmente. Aquello no sólo no depuró la deuda que pesaba sobre la Biacs, sino que la incrementó.

Esto, unido a la crisis económica, ha impedido la celebración de una cuarta bienal, a pesar de los intentos de su fundadora, Juana de Aizpuru, por resucitar este proyecto.

Ahora la fundación, que se encuentra en preconcurso de acreedores, ha comenzado a pagar sus deudas. La pasada semana abonó unos 30.000 euros que se le debían a la empresa de transportes que tenía retenidas las obras de arte de unos artistas coreanos de la Biacs3. Estas piezas podrán volver con sus creadores.

La fundación quiere continuar por este camino para evitar entrar en el concurso de acreedores._Por ello negociará un plan de pagos, con un plazo superior a los cinco años, para abonar sus deudas. La intención es recuperar el equilibrio financiero para retomar un proyecto artístico heredero de la idea De Aizpuru, ya sea bienal o trienal, cambiando los objetivos y con un carácter mucho más local que ni siquiera conservará el nombre de Biacs.

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