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La cabra blanca serrana revive

La población se ha estabilizado y deja de haber riesgo de extinción.

el 05 abr 2010 / 19:54 h.

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Varias cabras blancas miran desde lo alto de la sierra en Cazalla de la Sierra.
La cabra blanca serrana andaluza es una especie autóctona en peligro de extinción, aunque las iniciativas que se adoptaron con ella hace 25 años, cuando corría grave riesgo de desaparecer, han permitido que hoy se pueda considerar que su población se ha estabilizado.

La Asociación Nacional de Criadores de Cabra Blanca Serrana Andaluza, creada en 2004, ha cifrado la población actual en 5.873 ejemplares repartidos entre 46 ganaderías de cinco provincias andaluzas.

Las características que hacen que esta cabra sea una raza autóctona, además de su color completamente blanco, son que tiene la cara convexa o acarnerada y los cuernos tipo priscas o en tirabuzones, según explicó el veterinario Antonio Siles, de la Diputación de Sevilla.

También caracterizan a estas cabras, cuyo origen es africano, su "rusticidad" o facilidad para adaptarse a todo tipo de medios y climas así como el alto porcentaje de grasa de su leche, escasa pero cotizada.

Gracias a esa fácil adaptación al medio, las cabras serranas han servido contra los incendios forestales porque pueden mantener los montes limpios de maleza al pastar en las zonas más abruptas y difíciles de acceder, como subrayan el veterinario y la secretaria ejecutiva de la asociación, Verónica Cruz.

La población de la cabra serrana andaluza se considera "estabilizada" por el apoyo que recibe de la administración y de la asociación, aunque no está aún garantizada su continuidad porque los 5.873 ejemplares están aún lejos de los 10.000 que se fijan como límite para considerar a una especie en peligro de extinción, ha matizado Cruz.

Una de las iniciativas adoptadas para evitar su desaparición fue la que se emprendió en la finca San Antonio de Cazalla de la Sierra, que gestiona la Diputación, y donde el pastor Antonio Argüelles, que lleva 15 años desarrollando esa labor, asegura que su manejo es "difícil" porque es un animal "bronco".

En este recinto se mantiene una población estable de unas 150 cabras serranas, que están junto a otro animal también en peligro de extinción pero de forma "extrema": la oveja churra lebrijana, especie autóctona sevillana.

Estas cabras dejaron de tener interés económico a finales del siglo pasado porque su producción de carne es escasa, lo mismo que ocurre con la leche, aunque en ocasiones sí se ordeñan porque el alto porcentaje de su grasa la hace cotizada, matiza el veterinario.

En estos días soleados tras la lluvia caída en los últimos tres meses, las cabras pastan con absoluta tranquilidad en la finca de la Diputación, donde se organizan visitas de escolares para que conozcan el mundo rural y a los que el pastor contesta pacientemente sus preguntas. 

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