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La Cartuja se la juega en las elecciones

Legado Expo presenta una hoja de ruta a los partidos para recuperar los pabellones sin uso y sacar más provecho a la isla. Varios museos, cubrir el canal con placas fotovoltaicas, restauraciones o recuperar la iluminación, entre las ideas

el 12 mar 2015 / 12:00 h.

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doble-expo-Sevilla La isla de la Cartuja formó parte de todos los programas electorales en las pasadas elecciones municipales. Sin embargo, cuatro años después, el antiguo recinto de la Expo 92 no parece haber experimentado muchos cambios. De hecho, en algunos de los problemas que parecían ya resueltos, como la recuperación del Jardín Americano y los Jardines del Guadalquivir, se han desandado los avances conseguidos años atrás. Ante esta situación, y cansados de que ni gobierno local ni autonómico cojan el toro por los cuernos, la asociación Legado Expo, entidad volcada en la revitalización de esta zona, ha diseñado un proyecto para su puesta en valor, con el objetivo de integrarla en la ciudad y convertirla además en un distrito cultural. La iniciativa, muy ambiciosa, abre numerosas opciones para grandes pabellones hoy cerrados, como la Plaza del Futuro, que podría convertirse en un museo, o el de Cruzcampo, que podría albergar una escuela o centro gourmet, e incluso llevar las terrazas de verano desde la avenida Marie Curie al antiguo canal del lago. Legado Expo está presentando este programa a todos los partidos políticos que concurrirán a las próximas municipales, a fin de obtener un verdadero compromiso. Ya se han reunido con casi todos, a falta del_PSOE, con el que se verán tras el 22M, y del PP. La mayor novedad es la propuesta de un eje cultural, de Sur a Norte, compuesto por el futuro Caixafórum, el Pabellón de la Navegación, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, el Pabellón de la Naturaleza, el Auditorio Rocío Jurado, la Fundación Tres Culturas, el Pabellón del Futuro, el Pabellón de Hungría, el de Cruzcampo, el parque de maquetas Andalucía de los Niños y el Teatro Central. Para todos sugieren posibilidades. Para el Pabellón de la Naturaleza –cerrado y dependiente de la Junta– propone un centro de interpretación que complemente a la riqueza botánica del Jardín Americano. Para la Plaza del Futuro –también cerrado y de una empresa autonómica– recupera varias de las ideas que se han barajado para este espacio: «un uso museístico de gran formato dedicado a la aeronáutica o la ciencia, en colaboración con agencias públicas estatales y empresas». Para el Pabellón de Hungría defiende dedicarlo al legado de la Expo o a empresas con un carácter abierto al público, con exposiciones y charlas. Para desarrollar este eje cultural, insta a las administraciones a mejorar los espacios públicos, el transporte –sólo hay una línea de autobús y otra de cercanías– y la promoción. En este punto, recuerda que ciudades como Valencia o Bilbao han explotado la arquitectura contemporánea como atractivo turístico, algo que a su juicio podría imitar Sevilla. En este sentido, aboga por aprovechar la relación de la aeronáutica con la ciudad, rehabilitando la réplica a tamaño real del cohete Ariane IV y de su vecino Hispasat, situadas en la orilla del Canal de los Descubrimientos, hoy un páramo abandonado. Para éste apuesta por desarrollar el PGOU, desarrollando allí servicios terciarios y aparcamientos en el vaso del canal, «de forma sostenible con el paisaje». En concreto, recomienda reforestar las márgenes y colocar pérgolas para crear una cubierta vegetal, rasante con el camino de los descubrimientos, respetando las actuales pasarelas, que cuente con una superficie central de paneles fotovoltaicos alineados de norte a sur, que además de dar sombra generen energía, recordando a la antigua lámina de agua. En cuanto a las antiguas estaciones del telecabina, cuyo suelo es municipal y el edificio, de la Junta, quiere que cada administración renuncie en favor de la otra a una de ellas, de modo que el consistorio demolería y explotaría la situada frente al Pabellón de Marruecos, y la Junta gestionaría la anexa a Ingenieros. Para mejorar la estética de la isla, plantea la limpieza y conservación real de las avenidas monumentales, recuperar la iluminación artística de elementos de la Cartuja como los arcos del Pabellón del Futuro o las torres de la que fuera Avenida de Europa con tecnología de bajo consumo led, así como rehabilitar los puentes «futuristas» de la Barqueta, el Alamillo y el Cachorro, cuyo estado actual califican de «lamentable». También pide señalizar la Cartuja por el resto de la ciudad, pasarelas peatonales y ciclistas en la zona, restaurar el Paseo Juan Carlos I e invitar a la Hispalense a dotar la isla de infraestructuras de ocio y esparcimiento para los alumnos. Por último, aboga por crear una «entidad jurídica única» para este «distrito».

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