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Deportes

La eterna sonrisa de un luchador nato

Montoya es uno de los referentes del Betis B. Su primer técnico, uno de sus compañeros en el Berceo y su mejor amigo definen su carácter y analizan su trayectoria.

el 30 oct 2014 / 11:33 h.

Montoya Montoya, el tercero de arriba por la derecha, posa con el Berceo prebenjamín de fútbol sala. / Fotos: archivo familiar La historia de Javier Monto­­ya Monente (Logroño, 16-4-1991) es la historia de un chi­co de barrio que creció a la velocidad de la luz. El arquero es, por méritos propios, uno de los referentes del Real Betis B de Juan Merino. Su nombre ha sido uno de los más relevantes en la historia recien­te del filial heliopolitano, con el que conquistó el anhelado ascenso a Segunda División B en la anterior campaña. En las horas previas al derbi ante el Sevilla Atlético, El Decano ha logrado contactar con su primer entrenador, con uno de sus excompañeros en la cantera del Berceo y con su mejor amigo de la cuadrilla de Logroño, personas que han vivido in situ su explosión en el mun­do del fútbol. Javi Montoya se inició en el fútbol base con 5 años. En aquella época, en la que juga­ba al fútbol sala en prebenjamines, su primer técnico fue David Rudiez Santamaría, Davichu. “Javi era muy dicharachero desde que era un niño”. Más información en la edición impresa de El Decano Deportivo.

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