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La Hispalense impulsa el CNA, un centro nacional de I+ D de referencia

Desde la datación del Tesoro del Carambolo, hasta la creación de radiofármacos para localizar tumores o el análisis del nivel de contaminación de una zona.

el 15 sep 2009 / 21:45 h.

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Desde la datación del Tesoro del Carambolo, hasta la creación de radiofármacos para localizar tumores o el análisis del nivel de contaminación de una zona. Tras el Centro Nacional de Aceleradores se esconde un centro único en el país y un lugar para una ciencia de vanguardia y, a la vez, cercana a la sociedad.

La ciencia y la tecnología cerca de la sociedad. Esta premisa es la que ha regido desde su nacimiento la labor del Centro Nacional de Aceleradores (CNA). Desde que se creara en 1997, fruto de un acuerdo entre la Universidad de Sevilla, la Junta de Andalucía y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el CNA no ha cesado en sus investigaciones y proyectos. "Cada vez más ambiciosos e internacionales", explica Alonso Pinto, técnico superior del centro.

Los 40 proyectos de investigación en los que trabaja, el medio centenar de científicos que en él desarrollan su actividad o los 77 artículos elaborados en los últimos años avalan la calidad de esta entidad ubicada en el parque Cartuja 93. El CNA está considerado además como una Instalación Científica Técnica Singular a nivel andaluz y un centro único en España tanto por la variedad de la investigación que se realiza en él como por acumular una infraestructura científica que no existe en otros centros de investigación españoles: tres aceleradores de partículas. Tras los nombres de Ciclotrón, Tándem y ASM -las denominaciones de los aceleradores- se esconde la física más avanzada con aplicaciones directas a la sociedad.

El primero de ellos, el Ciclotrón, permite, entre otras aplicaciones, crear radioisótopos que son utilizados en medicina para tomografías que permiten detectar tumores. El segundo de ellos, el Tándem, se usa entre otras funciones, para identificar los materiales de una pieza. Los proyectos e investigaciones arqueológicas recurren cada vez más a los análisis con este acelerador de partículas que, además, "es muy poco invasivo con el material y apenas lo modifica; es una técnica no destructiva", apunta Pinto. Y, finalmente, el acelerador AMS -el más joven de todos-, es especialmente útil en áreas como el medio ambiente o el arte. "Se usa para datación de materiales -con la técnica del carbono 14- o para delimitar los niveles de contaminación -yodo, berilio o aluminio- de una zona", entre otras utilidades.

Esta variedad de aplicaciones y la "rapidez con la que se ofrecen los resultados" son el valor añadido y reclamo para los profesionales, destaca el CNA. Y aún hay más, en los últimos años, el centro ha aumentado sus actividades docentes y divulgativas con conferencias, ciclos y la visita de numerosos centros educativos "para hacer de la ciencia una realidad cercana y útil para los ciudadanos".

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