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"La izquierda se engaña si cree que podrá hacer las mismas políticas"

Trischa Craig. La directora del Centro de Estudios Europeos de Harvard impartió en la Olavide la charla ‘Educación: inversión de futuro en época de austeridad’.

el 22 ene 2012 / 21:25 h.

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Imponente plano del rostro del crucificado titular de la hermandad.
-¿Es posible casar educación con austeridad?
-Aunque vuelva el crecimiento, los países van a tener que enfrentarse a largo plazo al problema del déficit presupuestario. Y eso tiene implicaciones políticas importantísimas. ¿Qué podemos esperar de los estados del bienestar? ¿Cuál va a ser la posición de los partidos socialdemócratas? El líder del partido laborista en Inglaterra, en una intervención duramente criticada por los sindicatos, reconocía que, si gana las elecciones en 2015, no puede prometer que vaya a reinstaurar los recortes de Cameron. Esto es muy significativo: un partido socialdemócrata avisa de que, aunque vuelvan los tiempos buenos, no va a poder gastar más. Los partidos de izquierda deben repensarse.

-Y con ellos, el Estado del Bienestar.
-Exacto. Fijémonos en lo que acaba de decir Stansdar&Poors: no se puede cortar, cortar y cortar porque con recortes el problema de los países se agrava. A largo plazo es una mala política. Hay que pensar qué se puede hacer con menos dinero. En parte, en el sistema educativo, la respuesta está en hacer reformas. Europa va a tener un papel muy importante en la financiación de la investigación. La comisión tiene dinero para esto.

-¿Reformas para desembocar en un sistema semipúblico?
-No estoy pensando en una privatización de las universidades según el modelo de los EEUU. Pero sí que las instituciones estatales van a tener que actuar sin tantas interferencias políticas. Además creo que es inevitable una subida del coste de las matrículas a largo plazo.

-¿Cómo se le vende esto al ciudadano europeo que ve que todo el sistema se viene abajo?

-Por supuesto es un sacrificio enorme, pero hay maneras de suavizarlo. Por ejemplo, hay que seguir garantizando a los que tienen menos recursos que tendrán la opción de estudiar mediante becas o préstamos. Aunque ahora la situación laboral es penosa, la gente con títulos tiene más posibilidades en el mercado laboral que la que no los tiene. Pero la inversión en educación es algo que las familias van a tener que asumir. En parte porque los retornos en esa inversión serán individuales. Cuando vemos las tasas de ahorro en el norte y el sur de Europa solemos pensar que es porque allí son protestantes. No, el ahorro tiene que ver con años de políticas que lo han favorecido. En EEUU, uno de los incentivos para reservar dinero para la universidad es que se puede desgravar. Es una idea muy fuerte para Europa, donde el concepto de igualdad es un valor importante. Pero veamos lo que está pasando en Alemania. Allí los landers tienen en sus constituciones que la educación es gratuita. Sin embargo, el Gobierno, desde 2004, tiene un programa de excelencia por el que dota con más recursos a unas universidades que otras.

-Esto se ha implantado en España con los campus de excelencia que, sin embargo, están en la cuerda floja como consecuencia de los recortes.

-No conozco los recursos que destina el Estado aquí, pero dar más fondos a unas universidades que a otras es justificable en la medida que las decisiones por las que se hace ese reparto están tomadas dentro de un proceso transparente y en función del impacto de la investigación que se hace. En gran medida, los problemas económicos que tiene Europa no son solo de déficit. Hay un desequilibrio entre el norte y el sur en términos de productividad.

-Usted es experta en sistema de partidos, y reflexionaba hace un momento sobre el discurso del partido laborista inglés, que advierte ya de que no reinstalará los recortes hechos por los conservadores. Tras esta crisis, ¿tiene ya sentido decir que se es de izquierdas o de derechas?
-Hay menos diferencias. La izquierda ha estado en esta crisis con los grupos protegidos, no con los parados, los jóvenes y todos aquellos que se han quedado fuera del sistema. Los socialdemócratas tienen que escucharlos más porque estos colectivos han hecho todo lo que el sistema les pedía y se han quedado fuera. Sienten que con ellos se ha cometido una injusticia. La izquierda se engañaría a sí misma si piensa que puede volver a las políticas de antes de la crisis. Tiene que cambiar y pensar qué va a hacer para distribuir de una forma más justa.

-¿Qué esperanza de vida cree usted que tienen movimientos en Europa como el 15M o el americano Ocupemos Wall Street?
-Son movimientos muy difusos desde el punto de vista de los líderes. No creo que vayan a convertirse en una ONG... Pero sí es cierto que han introducido en el debate social y político el asunto de la desigualdad creciente a la que hasta ahora nadie le estaba prestando atención porque el pastel era suficientemente grande para repartir entre todos.

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