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La Policía de Duisburgo advirtió del peligro de la ‘Loveparade’

El alcalde admite que hubo «voces críticas» con los planes de seguridad.

el 27 jul 2010 / 20:08 h.

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Un joven enciende velas en la locación del Loveparade como homenaje a las víctimas.
La Policía de Duisburgo ha salido al paso a las críticas por las medidas de seguridad dispuestas para la Loveparade y afirma que había advertido a los organizadores de los peligros de esa multitudinaria fiesta que ha causado 20 muertos. El diario Süddeutsche Zeitung, que cita fuentes internas policiales, informó ayer de que en múltiples encuentros previos la policía de Duisburgo expresó claramente sus recelos a la organización.

Según esa fuente, anónima, el anterior jefe de la policía de la ciudad, Rolf Cebin, ahora jubilado, se opuso "intensamente" a la celebración de la fiesta en Duisburgo, lo que provocó una dura respuesta de un diputado del Bundestag de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Thomas Mahlberg, que pidió su relevo.

Las informaciones suceden a las duras críticas dirigidas tanto contra el organizador de la Loveparade, Raine Schaller, como contra el alcalde de la ciudad, Adolf Sauerland, quien sufrió un conato de agresión y fue insultado al presentarse el domingo en el lugar de la tragedia, en la que resultaron heridas 511 personas.

Sauerland, de la CDU, ha rechazado hasta ahora las múltiples peticiones de dimisión y, en un comunicado difundido el pasado lunes, señaló que se ponía "a total disposición" de las autoridades competentes -policiales y judiciales- para el esclarecimiento de lo ocurrido. En declaraciones que publicó ayer el diario Rheinische Post, el alcalde rechazó haber recibido advertencias por parte de los responsables de seguridad, aunque admitió que sí hubo "voces críticas", como ocurre cuando se trata de organizar eventos de este tipo, recelos que "siempre se toman muy en serio".

El organizador Schaller criticó la actuación policial y sostuvo que la tragedia se podría haber evitado si se hubiera abierto a tiempo las oportunas vías de evacuación al detectar que el túnel estaba abarrotado de gente.
El número de víctimas mortales por esta tragedia ascendía el lunes a 20 al fallecer una joven alemana de 21 años. De los veinte fallecidos, ocho eran visitantes extranjeros, entre ellos las españolas Clara Zapater y Marta Acosta, ambas de 22 años y estudiantes.

Según Der Spiegel, en la organización de la Loveparade no se observaron varios protocolos de seguridad, como la anchura mínima prevista para acceso y salida de emergencia. Asimismo, se destacó en ese medio que ya en un informe preliminar se establecía que sólo podían autorizarse concentraciones en ese recinto de hasta 250.000 personas. Algunos voces subrayaron que una ciudad con escaso medio millón de habitantes y sin recintos para fiestas multitudinarias, debería haber declinado acoger este evento, como lo hizo el año pasado la vecina Bochum, por no sentirse en condiciones de ofrecer la seguridad necesaria.

Por su parte, la canciller de Alemania, Angela Merkel, y el pre¬sidente federal, Christian Wulff, confirmaron ayer que aplazarán sus vacaciones para asistir en Duisburgo a las exequias por las víctimas de la tragedia el próximo sábado.
Y mientras la mayoría de las familias de las víctimas ya se encuentra en Alemania a la espera de que las autoridades les entreguen los restos mortales de sus allegados, la Asociación de la Prensa denunció ayer que ha recibido más de 130 reclamaciones por el tratamiento informativo de la tragedia, según precisó Elsa Wassink, portavoz del organismo.
Por último, la nueva primera ministra de Renania del Norte-Westfalia, Hannelore Kraft, aseguró que, de acuerdo con la autopsia, ninguno de los 20 fallecidos murió a consecuencia de una caída, sino que fueron aplastados en la avalancha de miles de personas que intentaba salir.

 


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