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"Los artistas reaccionamos contra el derrumbe cultural en Andalucía"

Creador con fuerte consciencia crítica, es vicepresidente de la recién nacida Unión de Artistas Visuales de Andalucía, un colectivo que surge para reforzar la cultura en el Sur.

el 23 mar 2012 / 21:49 h.

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El artista sevillano Jesús Palomino con unos amigos kazajos en el valle de Düruu Nuur, provincia de Hovd, Mongolia.

El tiempo de encerrarse en el estudio a disparar con tiralíneas rayas y rombos pasó a la historia. A los precursores de la vanguardia se le agradecen los servicios prestados por haber renovado el concepto del arte. Hoy, en cambio, los pioneros son creadores como Jesús Palomino (Sevilla, 1969), un artista cuya obra pretende hablar a los cuatro vientos, comunicar con el espectador y hacerle partícipe de la idea de que el mundo podría ser un lugar bastante más apacible del que es.


-¿Cómo resumiría el momento actual que atraviesa el arte?

-El momento del arte tiene que ver con el momento de la sociedad. ¿Qué estamos intentando hacer en estos momentos? Básicamente reaccionar de manera positiva a las dificultades que el derrumbe del ámbito de la cultura está sufriendo particularmente en España y en Andalucía.

-¿Le molesta la tendencia de ciertos medios de acentuar lo más extravagante que produce el arte de hoy? Pienso en la estatua refrigerada de Franco durante la última Feria Arco...

-Sí, me molesta el tratamiento populista que se le da al trabajo de los artistas. No ayuda a un mejor entendimiento de las prácticas artísticas y el valor de sus producciones. Recuerdo que el mismo día que el diario El País publicó en primera página la imagen de la obra a la que se refiere, publicaba también una reseña amplia sobre la exposición de Marc Chagall que el Museo Thyssen había inaugurado. ¿Por qué se eligió para su portada la imagen mencionada y no, por ejemplo, una obra de un autor como Chagall?

-Trabaja usted en diferentes ámbitos y formatos. ¿La palabra multidisciplinar ha sustituido a la más socorrida de artista renacentista?

-Sí, en mi práctica hago uso de todo tipo de maneras y medios: vídeo, imagen fotográfica, instalación, sonido, emisiones de radio, etc. Para mí es algo absolutamente normal y asumido que el artista use cualquier medio que ayude a la realización de la obra. Mis intereses son variados y van desde la producción poética literaria hasta la sociología, la antropología o la lingüística, la política, etc...

-Su quehacer está profundamente conectado con la realidad. ¿Dónde quedó aquel axioma de el arte por el arte?

-El arte por el arte obedece históricamente al impulso utópico e idealista que acompañó a los artistas de las vanguardias de principio del siglo XX. Pienso que ese impulso y esa subjetividad vanguardista están hoy día asumidos en las prácticas sociales del presente. Ocurre que las energías históricas y las dinámicas sociales requieren una continua revisión e impulso. Hace 100 años los artistas pioneros propusieron el arte por el arte, y hoy, podríamos decir que hay artistas pioneros que realizan su práctica vinculándola claramente y directamente con su contexto social, humano e histórico.

-Es usted, además, un gran viajero. ¿Le pilla la inspiración creativa sobre el terreno o va siempre a tiro hecho?

-En general, suelo ser bastante permeable a los contextos que me enfrento cuando viajo y cuando trabajo. Es infinitamente más interesante si la cuestión es entender realmente qué está pasando en un lugar concreto. Es obvio que si mi práctica artística está orientada hacia el contexto, preste atención a todo lo que ocurra en él; es la única manera posible de evitar que el proyecto final no sea una impostura y pueda generar algún interés para mí o para el público.

-¿No teme que mensajes como los que esgrimen sus obras se queden un tanto opacados por expresarse con recursos contemporáneos, poco asequibles al gran público?

-Bueno, el ámbito del arte contemporáneo es el único que conozco en el que el tipo de experiencias al que me dedico encaja. El antropólogo argentino Néstor García Canclini tiene una curiosa definición de la actividad artística. Canclini considera que lo que finalmente producen los artistas es algo que escapa a cualquier disciplina o ámbito formal del conocimiento. Un signo, una experiencia visual y cognitiva que cruza límites, borra normativas y diluye intenciones conocidas para aportar algo difícilmente encajable en lo ya conocido. Finalmente, un nuevo conocimiento que genera su propio campo. Hermosa idea, ¿verdad?

-La obra que realizó en el CAAC de Sevilla, 20 altavoces reproduciendo el sonido del lugar, es, curiosamente, una de sus creaciones más abstractas. ¿Qué le motivó a hacer sonar aquel espacio de la Cartuja?

-La motivación para realizar esa obra fue el lugar, el huerto del Convento de Santa María de las Cuevas, sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. El lugar es tan sereno y sustancial que sólo quería poder señalar eso: el sereno sonido ambiente y la calidad espacial del jardín. Sigo considerando que es uno de los espacios más interesantes de Sevilla. Para mí fue un auténtico deleite trabajar allí al aire libre. Lo curioso es que es un jardín público y de acceso gratuito muy poco frecuentado. ¿Quizás muchos sevillanos no lo conocen?

-Usted participó en la extinta Biacs. ¿Ha sido la crisis la que se ha cargado la muestra o sus insistentes detractores?

-Más bien lo primero.

-Hace unos días dieron a luz la Unión de Artistas Visuales de Andalucía. Sin que suene a demagogia, ¿cómo explicar a la sociedad el aporte tan esencial que realizan ustedes?

-El aporte tan esencial que realizamos los artistas parece no ser tal, teniendo en cuenta las penosas condiciones económicas y laborales en las que hay que trabajar casi siempre. Este aporte tan esencial no pasa de ser una ficción ideal escrita sobre papel mojado en tiempos de crisis. Lo cierto es que valoración social del papel del artista y su producción está en un momento muy bajo a tener en cuenta, por ejemplo, por lo rápido que los recortes públicos y privados han afectado a nuestro sector.

-La idea de ‘transformación' es una constante en su trabajo. ¿Cuánta ventaja lleva el arte con respecto a la sociedad?

-La ventaja de los artistas es que pueden imaginar y usar la intuición al mismo tiempo que se divierten. No digo que esto sea aplicable a todos pero sí a algunos de los que me interesan a mí personalmente. El arte y los artistas conviven con la velocidad de su sociedad. Ni viven en otra atmósfera ni son atraídos por otra gravedad diferente a la del resto de los seres de este planeta.

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