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Cofradías

Macarenos de ley en el Sagrario

La Esperanza recibe en el primer día del besamanos un baño de cariño y la visita en grupo de los hermanos más veteranos.

el 25 may 2014 / 23:21 h.

Sevilla 25 05 2014: Besa mano Macarena<br /><br /><br /><br /><br />

FOTO:J.M.PAISANOUna hermandad que olvida a sus jóvenes y a sus mayores poco futuro puede tener. Pero eso no ocurre en la Macarena, donde constantemente se deshacen en atenciones con quienes les enseñaron a querer tanto a la Virgen. Aunque estén en la vorágine de las bodas de oro de la coronación y todo suceda muy rápido. Siempre hay un momento para escuchar a los mayores. Como en la tarde de ayer, en la que un total de 41 veteranos del Arco fueron citados en la calle Alemanes (Robles Alemanes, para más señas) para disfrutar de un rato de convivencia y posteriormente ir a la Parroquia del Sagrario y depositar un beso en las manos de la Señora ayudados por voluntarios del equipo de Asistencia Social de la corporación. Fue la imagen más conmovedora de la jornada inaugural del besamanos extraordinario de la Virgen: el reencuentro con los macarenos más mayores. Uno de ellos, Esteban Portero, lleva años sin poder verla. Sus ojos se apagaron aunque no su amor a la Esperanza. Lo suyo es auténtica fe. «Me la imagino radiante, como siempre», murmuraba bajo las gafas de sol, al tiempo que realizaba esta confesión: «Sufro mucho porque no la veo. Es horrible, tenerla tan cerca y...» conformarse con acariciarle la mano, como nuevamente hizo ayer en el Sagrario. Para Esteban, «no hay más luz que la Macarena» a la que reproduce continuamente en su memoria nutriéndose de vivencias atesoradas en su mente:«Recuerdo cuando me dejaban entrar bien temprano en la Basílica y vivía en primera persona lo que siempre llamé el Despertar de la Esperanza, que es empezar el día con la Virgen». Un despertar que es la causa de la alegría de Carmen Morilla o la de la palangana como la citó Caro Romero en el pregón del cincuentenario. Carmen estaba levantada desde las cinco de la mañana. Tomó un taxi porque no se fiaba de los autobuses y se plantó en la Avenida a las ocho de la mañana cuando concluía el montaje y empezaban a formarse las primeras colas en la puerta. Esta querida colaboradora de la hermandad no quería faltar a la apertura del besamanos, donde tuvo la dicha de pasar el pañuelo sobre la mano de la Virgen:«Nada más pensar que iba a llegar tarde, me volvía loca», explicaba mientras compartía vivencias del pasado con coetáneos de una Resolana de corrales de vecinos en la que todos eran una gran familia. Por eso, aunque algunos haya tenido que emigrar, no han dejado nunca de nombrar a la Resolana y a su Niña. «La Esperanza lo es todo. Le pido bastantes cosas y Ella me consuela», resaltó Carmen, que agradeció la intercesión de la Virgen en una reciente enfermedad de su hermana. «Ella ha querido que yo disfrute del Año Jubilar». Sevilla 25 05 2014: Besa mano Macarena<br /><br /><br /><br /><br />

FOTO:J.M.PAISANONo fue la única gracia que dar en este besamanos que se prolonga hasta mañana y que muestra a la Esperanza con el manto celeste. Ello motivó colas de hasta dos horas de espera sobre las gradas catedralicias, llegando incluso a dar la vuelta en la Puerta del Perdón. Ante la masiva afluencia, la cofradía amplió el horario hasta pasadas las once de la noche. A todos, la Virgen causó una misma sensación, por más que la hayan visto de cerca muchas veces: «Me impresiona verla aquí, bajo este retablo. Le pido salud», señaló Pedro Muñoz, hermano número dos que el viernes cumple 94 años. Pedro relató que nació «a la misma hora en la que se celebraba en San Gil el funeral por Joselito El Gallo». El que se estrenó como nazareno tras la Centuria «marcando el paso» vive estos días con «nostalgia»: «Te acuerdas de muchas personas que no están. Ella es la Esperanza de mi vida». Una vida de la que bien pueden presumir estos macarenos de ley con relatos de Esperanza.

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