Marineros de un ‘barquito’ jubilar

La lámpara de aceite, que recuerda el primer milagro popular conocido de la Virgen de Consolación de Utrera y que sirvió de símbolo al quinto centenario, volverá a encenderse el 8 de diciembre.

el 02 nov 2013 / 23:30 h.

Virgen de Consolación, Utrera Por S.C. Por encima de mostachones, toros bravos, flamenco o aceitunas gordales, hablar de Utrera es hablar de Consolación. En torno a la del barquito en la mano está a punto de celebrarse un nuevo acontecimiento. Se trata del segundo Año Jubilar concedido por el Vaticano a la imagen de esta Virgen en apenas seis años, algo que nunca antes había ocurrido, al menos en Sevilla. La memoria colectiva de esta ciudad del Bajo Guadalquivir aún tiene reciente la gran explosión de júbilo, de actos, de celebraciones que trajo un 2007 donde decenas de miles de personas peregrinaron hasta el santuario de Consolación. Por aquel entonces se recordaba el quinto centenario de la llegada a Utrera de su patrona y, con tal motivo, al tratarse de un evento de gran magnitud y de una devoción que traspasa cualquier tipo de frontera, el Papa Benedicto XVI concedió la gracia de un Año Jubilar, a petición del ahora cardenal emérito de Sevilla, Carlos Amigo. Por aquel entonces, un jubileo de estas características era sonado en contados templos y en circunstancias excepcionales. Cuando todavía no eran tan populares este tipo de declaraciones, Utrera se señaló en el mapa, llenando la geografía de caminos hasta Consolación. La propia catedral hispalense anunció a toda la diócesis este acontecimiento, instalando un cartel de gran envergadura junto a la Puerta de Palos y trasladando hasta el templo utrerano la mayoría de las celebraciones que se programaron durante 2007. Viregen de Consolación de Utrera La lámpara de aceite que recuerda el primer milagro popular conocido de la Virgen, y que sirvió de símbolo al quinto centenario, volverá a encenderse el próximo 8 de diciembre. Será entonces cuando el arzobispo, Juan José Asenjo, presida la apertura de este nuevo Año Jubilar, que se prolongará en el tiempo hasta el 8 de diciembre de 2014. En esta ocasión vendrá para conmemorar el cincuentenario de la coronación canónica de la patrona utrerana, que se recordará el 1 de mayo. Seguro que en ese instante, al prender la llama de una lámpara que no desaparecerá del altar mayor del santuario hasta que finalice la efeméride, será cuando los utreranos recordarán lo que ocurría hace dos trienios. 2007 fue el año de Utrera y de su Virgen. Desde tiempo antes y durante toda la efeméride, la ciudad llenó su calendario de actos: numerosas conferencias de personajes ilustres y de reconocido prestigio, exposiciones de todo tipo, la visita del Príncipe de Asturias, varios espectáculos de fuegos artificiales, la publicación de libros, la grabación de un disco, la organización de un Santo Entierro Magno, la edición de un cupón de la ONCE, monumentos a la Armada y al Ejército del Aire, la visita del ahora presidente del Gobierno de España, la presencia de toros en un evento en plena plaza del Altozano,… y la celebración de una novena itinerante, que llevó a la Virgen a recorrer multitud de rincones de la ciudad y a pernoctar en cada una de las iglesias de la localidad. Ésta, sin ningún tipo de duda, se presentó con la cita más especial para la mayoría de los utreranos, porque su patrona llegaba a sus barrios y paseaba ante las puertas de sus casas, lo que hizo que todo el pueblo se volcara y exornara el larguísimo recorrido que protagonizó. De cara al cincuentenario de la coronación canónica, aún se trabaja sobre un programa de actividades que, tras conocerse la concesión del Año Jubilar otorgado por el Papa Francisco, se verá en parte modificado. En cualquier caso, todo hace indicar que los fastos del quinto centenario no tendrán mucho que ver con lo que ahora se planteará. Las circunstancias sociales y económicas en poco se parecen a las de 2007, por lo que la hermandad de la patrona quiere que este acontecimiento se sustente, sobre todo, sobre dos pilares: la caridad y la espiritualidad. Varios son los proyectos sobre los que se está trabajando por parte de la corporación mariana de cara a la nueva efeméride. En lo que se refiere a la propia imagen de la del barquito en la mano, saldrá de su santuario en dos ocasiones: en torno al 1 de mayo y el 8 de septiembre. La primera fecha recuerda a la de su coronación en el año 1964. Por ello, se está apuntando el desarrollo de un triduo itinerante los días previos, con visita nocturna a las iglesias de las congregaciones religiosas que existen en Utrera –Madres Carmelitas, Hermanas de la Cruz y Salesianos– y celebración de eucaristías en las tres parroquias –Santa María, Santiago y San José–. El mismo 1 de mayo, Asenjo volverá a estar en Utrera para presidir una misa pontifical en la plaza del Altozano, que quiere asemejarse a lo que allí ocurrió hace cinco décadas. En cuanto al 8 de septiembre, festividad de la Virgen, la imagen volverá a salir para presidir un rosario de la aurora muy especial, que recordará la antigua romería de Consolación. A estos eventos se quieren unir conferencias, acontecimientos festivos y la organización de actividades solidarias, entre otras cuestiones. Ahora se empieza a trabajar a contrarreloj para que todo esté listo el 8 de diciembre. El santuario diocesano –como fue declarado por el arzobispo el pasado año– que preside la patrona de Utrera se vestirá de fiesta para una efeméride que, además, quiere servir para que los utreranos se reencuentren con su Virgen y siga floreciendo una devoción cinco veces centenaria.

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