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Cultura

«Mi padre nos enseñó a hacer música con la verdad, y eso no se olvida»

Soleá Morente se presenta hoy en solitario en La Sala, en el primer concierto de una gira que promete ser el anticipo de su próximo disco.

el 06 dic 2014 / 16:00 h.

SOLEA MORENTE Soleá Morente empezó su carrera artística haciendo coros en un disco histórico como fue Omega. Un debut abrumador para una chica que, desde la triste desaparición del patriarca Enrique, se ha propuesto encaminar sus pasos por la senda de la libertad y del amor a la música que le enseñó su padre. Esta noche (22.00) actuará en La Sala, en el primer concierto de una gira que cuenta con el patrocinio de cervezas Alhambra, y que promete ser el anticipo de su próximo disco, después de las buenas credenciales presentadas junto con Los Evangelistas en Encuentro. La cantante explica que brindará una primera parte más clásica acompañada al piano por J. J. Machuca, del grupo Lori Meyers, «donde haré algunas canciones de Paco Ibáñez en las que vengo trabajando algún tiempo, una pieza de Caetano Veloso y algún fado», entre otras. «Y luego, con Antonio Arias, Miguel Martínez y David Fernández, haremos algún tema de encuentro y otros inéditos aún», adelanta. «Todavía no le he puesto título a ese disco en el que me he volcado durante los dos últimos meses en el estudio de casa y en el de Jota, de Los Planetas. Pero tendré que ir poniéndoselo ya, ¿no?». El público y los medios, Soleá lo sabe, no solo van a reclamarle un título, sino también una etiqueta. «es algo que me preocupaba tiempo atrás, pero he ido trabajando con géneros muy distintos, del flamenco al indie, y ya no resulta tan fácil clasificarme. Granada tiene un ambiente musical muy rico, estoy rodeada de influencias que me enriquecen. Mi identidad es el flamenco, pero lo que hago es simplemente música», comenta. En efecto, la artista se divierte reconociendo que lo mismo escucha una malagueña de Chacón que a Stereolab o a Julio Iglesias: los prejuicios sonoros no existen para ella. Otra cosa es su propio quehacer: «Ahora empiezo a descubrir mi concepto, lo que siento y me hace feliz», comenta. «Tengo claro que soy flamenca: aunque no sea cantaora, el quejío, la forma, están ahí y no puedo evitarlo». Hay quien va más allá y señala a Soleá como la verdadera heredera de Enrique Morente, algo que le halaga y estimula a partes iguales. «Es obvio que la influencia de Omega está ahí, esa vertiente del Morente rockero me lo he bebido y sigo en esa línea, con los mismos compañeros que él tuvo. A raíz de ahí empiezo mi camino, aunque nunca pensé que estaría tan presente en mi música». De aquella mítica grabación, Soleá evoca que «algo fuerte se estaba cociendo, se notaba constantemente en casa, recuerdo que los rockeros llegaban y que mi padre curraba sin descanso, era un trabajador nato. Alguna vez lo he hablado con mi hermano, que era chico, como algo muy divertido e impactante. Fue la primera vez que pisamos un escenario», agrega. «Vengo de una casa donde lo que más se respeta es la música», asevera la cantante. «Mi padre nos enseñó a hacer música con la verdad, y esas lecciones no se olvidan. Tengo la suerte de ser una Morente y de beber de mi familia cada día. El apellido impone y obliga, pero en todo caso es más positivo». Algo parecido a lo que supone enfrentarse al público hispalense, como hará hoy: «Sevilla inspira mucho, e impone respeto. Es lo que tiene ser una de las ciudades más bonitas del mundo».

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