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Moratinos, de 'rey Gaspar' en Afganistán

el 18 jul 2010 / 17:18 h.

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Moratinos, tocado de afgano, en uno de los actos en ese país.

Llegados desde todos los rincones de Badghis (Afganistán), los notables y las autoridades de la provincia han agradecido  al ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, la ayuda militar y civil que España viene aportando en esta zona, al oeste del castigado país.

Después de visitar a las tropas en la base de Qala i Naw, Moratinos fue invitado por el gobernador de Badghis, Delban Jan Arman, a participar en una "jirga", la tradicional asamblea afgana que agrupa a los dirigentes tribales, religiosos y políticos.

En un gesto inédito, al no ser habitual que una autoridad extranjera asista a este rito ancestral, Jan Arman quiso expresar de esta manera el agradecimiento por la aportación en los últimos cinco años.

La jirga se celebró en el patio del centro multiusos de la localidad inaugurado para la ocasión, bajo un toldo con ribetes con los colores de la bandera afgana -verde, rojo y negro-.

En medio de un sofocante calor mitigado por algunos ventiladores, más de 200 líderes locales aguardaron la llegada del ministro. Después de los cánticos de bienvenida de un grupo de niños, comenzó el acto con el rezo de una oración.

El gobernador, concluido su discurso, obsequió a Moratinos con un longui plateado (turbante de gala) y un chapan marrón (manto de mando), que el ministro accedió a ponerse en señal de cortesía.

"Es un acto muy emotivo", le confesó el ministro, orgulloso de los avances logrados gracias a la colaboración entre militares, cooperantes y los badghasíes, que son "un mismo equipo, una misma familia y comparten un mismo destino".

Ante un atril con la foto de Karzai y flanqueado por las banderas española y afgana, Moratinos reiteró el compromiso de España con la reconstrucción del país.

"España no tiene ninguna agenda oculta en Afganistán. Sólo queremos ayudarles y asistirles para que recuperen su propia dignidad y su futuro, pero también les pedimos ayuda a ustedes. Si no quisiesen que estemos aquí, nuestro trabajo será baldío e ineficaz", comentó el ministro entre aplausos.

Ante la atenta mirada de los presentes, entre ellos varias mujeres con burka azul, Moratinos se mostró convencido de que "juntos" se puede derrotar a los insurgentes y avanzar en la llamada estrategia de "afganización", que tiene como meta la cesión paulatina del control del país a las autoridades locales.

España ha triplicado en cinco años su presencia militar -hasta 1.300 soldados-, distribuidos principalmente entre Qala e Naw y la base de Herat, también en Badghis.

El gobernador de la provincia calificó a España de "país amigo y hermano" y trasladó su felicitación por su reciente triunfo en el Mundial de fútbol de Sudáfrica.

Después de la jirga, Moratinos, ataviado con el longui y el chapan, visitó algunos de los proyectos de la cooperación española en Qala e Naw, como el hospital y la granja, y almorzó con los soldados en la base Ruy González de Clavijo, estrenada la semana pasada por la ministra de Defensa, Carme Chacón.

A continuación, Moratinos viajará a Kabul, donde esta tarde se reunirá con Karzi y con el comandante de las tropas de Estados Unidos y la OTAN, general David Petraeus.

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