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Nelson, la historia del rey de la sal

El caboverdiano se crió en la Isla de la Sal de Cabo Verde en una familia de pescadores. Su abuelo murió en la mar. Su primo es su confidente y cocinero en Sevilla. 

el 20 mar 2012 / 20:37 h.

Nelson juega con un balón en una de las playas de la Isla de la Sal.

Cabo Verde es un país enclavado en el Océano Atlántico. En una de sus islas, la de la Sal, nació uno de los últimos protagonistas en la reciente historia del Real Betis, Nelson Augusto Tomar Marcos (10 de junio de 1983). Su infancia, su madurez, su emigración a Europa y su experiencia en España serían suficientes para plasmar en un libro una de las biografías más genuinas del balompié nacional. 

Actualmente goza en Sevilla de uno de los momentos más felices de su carrera tras enterrar en el olvido un calvario en forma de lesiones y recuperar la titularidad que perdió en beneficio de un canterano de Pedrera con fama de chico humilde y trabajador, Isidoro.

Nelson se crió en una familia de pescadores. En la arena de las doradas playas de la Isla de la Sal, una de las más pobladas del país pese a que su censo es 17.631 habitantes, esperaba aquel zagal travieso el regreso de su abuelo y su padre, pescadores de un humilde barco. Su abuelo, con el que mantuvo siempre una excelente relación, falleció en la mar y su padre se rindió ante una dura enfermedad.

Desde pequeño fue un avispado futbolista. Según cuenta, su progenitor no quería que se fuese solo a la playa, así que cuando se percataba de que había sal en su cuerpo -lo comprobaba mordisqueando su oreja- le castigaba. A Nelson, que vive en Sevilla junto a cuatro miembros de su familia, le encanta el atún y caminar a la orilla del Guadalquivir en Triana.

Su principal apoyo en Andalucía es su primo, confidente y cocinero. Nelson abandonó su Cabo Verde natal con 17 años para emigrar a Portugal, donde pronto se apoderó de los elogios de la prensa especializada. Los modesto Vilanovense y Salgueiros fueron sus primeros destinos en el fútbol luso, en el que, con 21 años, firmó su primer contrato profesional con el Boavista.

Con su primer sueldo logró que su familia abandonara su ciudad para instalarse en Lisboa, donde actualmente residen su madre y varias hermanas. Y fue en el Boavista donde despuntó y se ganó un prestigio que enamoró al Benfica, que en la 2005-06, el año de su fichaje, lucía su corona de vigente campeón.

Nelson, que coincidió junto a Simao o Nuno Gomes, firmó por la tozudez de un Ronald Koeman que asumía el reto de devolver a las águilas al primer nivel europeo. "Yo he fichado a Nelson. Es muy joven -sólo tenía 22 años-, sí, pero es buenísimo y maduro", dijo el holandés en una entrevista concedida a A Bola. El Benfica pagó 1,5 millones por la incorporación de un lateral prometedor. El club blindó su futuro con un contrato de cinco años, vinculación que expiró en 2008, cuando el Betis desembolsó 6 kilos por su llegada.

Nelson es un africano adaptado a Sevilla. Aficionado a las corridas de toros -se bautizó junto al exguardameta Ricardo-, el caboverdiano quiere conservar las tradiciones de su país en su hogar. Se ha tatuado numerosas imágenes religiosas, una de su hija, su gran pasión, y otra de Bob Marley, al que idolatra mientras pincha música para su familia y amigos.

Amigo y seguidor de Joao Pinto y defensor de Cristiano Ronaldo, Nelson se liberó la noche en la que marcó el gol decisivo ante el Athletic en el descuento. Aquel día, y gracias al permiso que concedió Mel a la plantilla, recorrió media Portugal para abrazar a sus seres queridos. Condujo durante gran parte de la noche para sentir el calor de una familia unida y que hunde sus orígenes en la mar. En la mar y en un país, Cabo Verde, en el que el son, la sal y la brisa son sinónimos de felicidad.

Fue padre a los 17 años

Otra de las historias curiosas de la vida de Nelson es su paternidad. El caboverdiano abandonó su ciudad natal con 17 años para buscar fortuna en el fútbol europeo. En aquella época fue cuando nació su hija, su gran pasión, con la que convive desde entonces y a la que dedica casi en exclusiva su tiempo libre. Su mejor amigo e ídolo en el mundo del fútbol, Joao Pinto, también fue padre a los 17 años y su apoyo fue fundamental para aquel joven que trataba de compaginar su vida profesional con la personal en las filas del Boavista.

En Cabo Verde, la tasa de natalidad en jóvenes menores de 18 años es muy alta -26,4%- y su caso, lógicamente, no era una extrañeza en la Isla de la Sal, ciudad en la que ayuda a las familias numerosas y de madres prematuras con programas de desarrollo. Nelson es un auténtico ídolo entre los habitantes de un territorio que ha paliado las graves deficiencias estructurales con proyectos promovidos por organizaciones internacionales.

Cuando el defensa heliopolitano abandonó su país, la tasa de mortalidad infantil era del 67,6% y ahora es del 26,9%. "Yo nací en una familia muy humilde. Allí no hay trabajo. Mis amigos viven como pueden, pero son felices", dijo con orgullo en una entrevista reciente.

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