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"Nunca el precio de un buen aceite refleja lo que cuesta producirlo"

Elena Vecino Hens es administradora de La Cultivada, marca de la firma familiar Arbequino Andaluz, que trata de extender la cultura del ‘oro verde’ frente a la mucha desinformación.

el 16 jun 2012 / 18:30 h.

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Elena Vecino Hens, en la sede de la empresa Arbequino Andaluz, en la calle Julio César de la capital hispalense.

Después de dedicarse al arte contemporáneo internacional, Elena Vecino ha vuelto a su tierra natal a desarrollar un nuevo proyecto cultural y empresarial en torno al aceite de oliva virgen extra que ha dado lugar a La Cultivada . Esta marca nace de la experiencia empresarial familiar, que inició su padre con la creación de la firma Arbequino Andaluz. Entre sus retos, ampliar su presencia en nuevos mercados.

-¿Cuál es el origen de la firma?
-Es familiar. Existen en realidad dos empresas. Por un lado está la que se dedica a cultivar el campo, Agraria Arbequino Hens, y Arbequino Andaluz, que es la que se encarga de la comercialización y la distribución del aceite. La primera nació hace 30 años a raíz de que la familia de mi madre siempre ha tenido fincas. Mi padre empezó con el negocio porque creó una plantación de olivos en una finca de arbequino en Córdoba, que aquí no había, porque esta aceituna era originaria de Cataluña. Unos años después nació Arbequino Andaluz para comercializar, aunque durante la mayor parte del tiempo el aceite se ha vendido a granel y sólo con una marca a familiares y amigos.

-¿Cómo entra en el negocio?
-Yo me he dedicado fundamentalmente a temas de arte contemporáneo y a trabajar con ONG. He vivido muchos años fuera, los últimos en Brasil, y empecé a echar de menos la tierra. Siempre me había gustado el aceite y presumía de él porque era muy bueno. En 2007 pensé que era buen momento para crear mi propio proyecto y me parecía una pena que se invirtiera tanto en hacer un aceite de calidad para que luego se vendiera a granel. Entonces decidí crear una marca y un proyecto en el que calara la cultura del aceite y que esta se uniera al área cultural y artística que había sido mi vida.

-Y eso en plena crisis...
-Sí, pero desde los comienzos hemos crecido poco a poco. Al principio nos dirigimos al mercado nacional, para hacer rodaje y, hace un par de años, entramos en el ICEX en un programa de ayuda a la exportación, el PIPE. Al ser un aceite de oliva extra gourmet tiene un nicho de mercado muy definido, como son las tiendas gourmet, bajo la marca La Cultivada, que habla del cultivo a la tierra y el del ser humano, de su esencia, para disfrutar de todo, y también del aceite. Queremos llegar al consumidor, porque en este sector hay mucha información errónea, casi engaño. En España no se sabe distinguir un buen aceite a pesar de ser el mayor productor mundial. Solo saben los que se interesan. Y por ello nació La Cultivada.

-¿Cuándo decide la salida al exterior?
-Desde hace dos años tenemos clientes fuera y vendemos en varios países en Europa. La idea es ir a otros continentes en 2013. Ahora mismo estamos en Alemania, Francia, Suiza y Benelux.

-¿A qué otros países mira?
-A Oriente y a Sudamérica, además de a EEUU. En todos los mercados hay interés por el aceite de oliva y crece el relacionado con el sector gourmet. Antes sólo había aceites italianos en cualquier mercado internacional. Ahora el español los está desbancando. Al lado del italiano se pueden ver más de uno de nuestro país.

-Se ha inspirado en los italianos, que siempre han sabido explotar la imagen de marca?
-Los italianos siempre han vendido envasado porque son los reyes del marketing. Siempre lo han hecho muy bien. Ellos hablan con orgullo de todo lo suyo. En cualquier país que vayas, hay restaurantes italianos, no sólo el aceite. El español no es así. Ahora está empezando a conocerse la gastronomía española gracias a los chefs famosos. Pero no había ese cariño a lo suyo.

-¿Y esa es la esencia de La Cultivada?
-Me he dedicado siempre al arte, así que el cuidado por algo es intrínseco para mí, natural, y he notado esa carencia en nuestro país, aunque ya no ocurre. Hay muchas empresas que están cuidando lo suyo fuera. El mercado está apostando también por el diseño.

-¿Cómo puede crecer el sector gourmet en una situación de crisis como la actual?
-La alimentación de calidad está siempre unida a la salud y esa es una de las primeras inquietudes que tiene el ser humano. Cada vez hay más solteros y separados, que se cuidan bastante. Y también cierran muchos restaurantes, así que, si no vas a comer fuera, te vas a una tienda a comprar un buen vino o un buen queso. Tiene que darse una situación de guerra para que no crezca este sector. Cuando uno aprende a distinguir un producto bueno de uno normal, lo disfruta mucho. Y eso siempre va unido a la cultura del ser humano, que sepa lo que le sienta bien. Es muy exigente porque exige calidad en el producto y en la forma.

-¿Qué canales de distribución usa para vender?
-Estamos entrando en el de la hostelería, pero es el más difícil porque a los cocineros les cuesta usar buen aceite y usar varias marcas. Es un mercado que va a tener la misma trayectoria que el vino. Antes era a granel y se vendía el vino de la casa. Ahora hay cartas inmensas. Lo mismo sucederá con el aceite. En algunos países se obliga a que haya aceite con marca, cerrado, para guardar las cualidades, frente a las aceiteras. Muchas veces los mejores chefs usan los peores aceites.

-¿Y la finca le permite crecer en producción?
Tenemos suficiente para crecer porque una parte importante aún se vende a granel y la más seleccionada, envasada. A medida que vamos creciendo, vamos embotellando más. Siempre nos quedamos cortos. Y eso a pesar de la crisis. Las cosas están mal, pero hay que tener confianza en lo pequeño. Muchas empresas abandonan cuando no tienen números grandes, pero muchas veces hay que esmerarse más. No esperar beneficios a corto plazo. Hay millones de habitantes en el mundo y del aceite se saben todas las cualidades que tiene. Si vas a buscar a esos millones de habitantes y se lo enseñas, te lo van a pagar siempre. Nunca el precio de un aceite va a recoger lo que cuesta producirlo y venderlo. Sería a precio de oro. Ese es el desafío que hay que afrontar.

-Precisamente, el precio del aceite ha caído mucho en los últimos años al utilizarse como producto reclamo...
-Ahora se paga por debajo del coste de producción. Debería haber una mayor cooperación entre las empresas del sector frente al distribuidor para tener estrategias de mercado, como hacen ellos. El sector debería decantarse por la calidad y no bajarse de un precio por competir.

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