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Qué y cómo hablamos cuando hablamos

Hablamos desde la tostada con café al cepillado dental antes del sueño, pero no utilizamos las mismas palabras que en el siglo XVI, ni incluso los significados ni las estructuras que hoy emplea un chileno o un cubano. Tampoco necesitamos cruzar el charco para darnos cuenta...

el 15 sep 2009 / 21:14 h.

Hablamos desde la tostada con café al cepillado dental antes del sueño, pero no utilizamos las mismas palabras que en el siglo XVI, ni incluso los significados ni las estructuras que hoy emplea un chileno o un cubano. Tampoco necesitamos cruzar el charco para darnos cuenta: si alguien abre su discurso con 'me presta' aquí interpretamos un favor solicitado con cierto respeto, pero en Asturias captarían de inmediato que algo ilusiona o enloquece al hablante. Ese milagro ocurre porque utilizamos un idioma vivo. Las lenguas petrificadas, inamovibles, se definen con un adjetivo mucho más claro: muertas.

Pero el castellano respira; porque está vivo, crece, se quiebra, se renueva. Quienes nacen ahora incorporarán nuevos usos derivados de las tecnologías recién desarrolladas, mientras que expresiones de hoy se relegarán al cultismo. Y continuaremos escuchando a alguien que se crió a kilómetros de nuestro pueblo, y fascinándonos con su vocabulario propio y, sobre todo, con su acento ?la musicalidad del canario, el asombro del gallego?, la marca de la diversidad, riqueza y permanencia en las constantes vitales de nuestro idioma que se habla con igual corrección en Barcelona, La Habana, Córdoba o Buenos Aires.

Sin embargo, algunos se empeñan en asfixiar al castellano, convertirlo en un souvenir de la Isla de Pascua. Yo no estoy de acuerdo con quienes se aseguran inmunes ante las declaraciones de Montserrat Nebrera. Quien las escuche ?en estos días se han transformado en casi politono? captará el miedo a lo diferente, subrayado desde la más absoluta falta de pudor. Lo peor es que Nebrera es una más en expresar la mala digestión de los tópicos que tanto dañan a los andaluces, y que también desde aquí se potencian: quién es la chacha simpática en la televisión, quiénes los humoristas refugiados en lo chabacano. Y es que, si el idioma es el mismo, ¿por qué una presentadora de los informativos no pronuncia en su marca de origen, un actor no interpreta a un personaje aragonés o murciano?

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