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Quejarse es un deber

El balance de quejas del Defensor del Ciudadano acumula críticas contra los controladores de la zona azul, sobre los que Francisco Romo es tajante: "No son policías locales".

el 23 may 2010 / 20:59 h.

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El defensor no da por válida la autoridad de los controladores de Aussa.
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Menos quejas, pero casi en los mismos términos que en años anteriores. El resultado de la memoria de la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones del Ayuntamiento de Sevilla arroja que los sevillanos protestan por obras con calidades inadecuadas que se estropean nada más inaugurarlas, por la mala la señalización viaria o por la falta de aparcamiento, reclamaciones que benefician a toda la comunidad­­.

El Defensor del Ciudadano de Sevilla, Francisco Romo, presentó en el último Pleno las doce sugerencias que, al entender de la comisión, son necesarias para mejorar el servicio que el Consistorio presta a los sevillanos. Dos de estas propuestas son relativas al funcionamiento de la propia comisión -como su reducción a un único miembro por grupo político o el refuerzo de la agilidad en la respuesta de cada delegación municipal- y las otras diez se refieren a aspectos extraídos de los 232 expedientes abiertos a partir de las reclamaciones ciudadanas.

Entre las más llamativas destaca la que pide que se delimiten las competencias de los controladores de Aussa, de los que se dice textualmente que "no deben intervenir como denunciantes en los procedimientos sancionadores de infracciones de tráfico". Aunque apunta la propuesta del Defensor que la Ordenanza Reguladora de Aparcamientos los legitima para "la racionalización de las plazas de aparcamiento", añade que es "una argumentación desprovista de base legal y que atenta contra la capacidad de defensa de los demandantes". Así, nada de dar por válidas las multas por aparcar en doble fila firmadas por un controlador de Aussa. "No son policías locales", sentenció Romo en el Pleno.

Otra de las recomendaciones pide una mejor coordinación de las obras, de sus calidades y del seguimiento de las mismas para evitar que "se degraden en pocos meses". "Es comprensible que se pueda cometer un error en la ejecución de una obra, pero no es tolerable que sea débil la supervisión y se dé por finalizada en malas condiciones".
Entre las demás sugerencias, la agilización de las concesiones de licencias, la informatización de la red municipal, la mejora de los registros, el perfeccionamiento del sistema de señalización de viarios, la eliminación de los separadores rígidos del carril bus, la concreción de la red de aparcamientos o la regulación de las deudas a proveedores municipales.

La generalización de las cartas de servicio para una mejor "evaluación de la acción municipal" es la última de las reivindicaciones de la Oficina del Defensor. "Proponemos que se extiendan a todas las áreas municipales, adquiriendo éstas compromisos, fundamentalmente de plazos". Porque el principal problema de las quejas del ciudadano es la lentitud en su resolución definitiva.

Repiques molestos y cajas que estorban.

En la memoria de la Comisión de Sugerencias y Reclamaciones hay reclamaciones curiosas, como la de una vecina que se muestra molesta por el repicar de campanas de la iglesia de Santa Ana y que todavía espera el informe de Medio Ambiente. O la de otro ciudadano que se quejaba de la luz de una farola en la calle Demófilo. También hay quien ha pedido que se organicen los autobuses en El Prado según el recorrido para coger "el que llegue antes".

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