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Economía

Rajoy admite ante sus socios europeos que la reforma laboral le costará una huelga

El mandatario español fue ‘pillado' por un micrófono abierto mientras explicaba al primer ministro holandés que aún queda "lo más duro".

el 30 ene 2012 / 18:03 h.

Los micrófonos abiertos son una pesadilla para los políticos y ayer le jugaron una mala pasada al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su estreno en una cumbre europea, que se celebró en Bruselas y que pretende instaurar una mayor disciplina presupuestaria. "La reforma laboral me va a costar una huelga", le confesó Rajoy al primer ministro finlandés, Jyrki Katainen, antes del inicio del Consejo Europeo, sin ser consciente de que las cámaras de televisión estaban recogiendo también sus palabras. "Ahora viene lo más duro", le dijo en otro momento el presidente del Gobierno al primer ministro holandés, Mark Rutte. "Es que nos dejan una herencia muy mala", se justificó.

Rajoy departió también brevemente antes del inicio de la cumbre con el primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, y con el primer ministro belga, Elio di Rupo. También se entrevistó con la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, y con el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso. Tras esta reunión, el presidente del Gobierno confirmó que la reestructuración del sistema financiero se aprobará el próximo viernes y que la reforma laboral estará lista también en febrero.

Aquellas palabras sentaron muy mal en España, donde aún se desconocen los planes del Ejecutivo para el mercado laboral. El responsable de Comunicación de CCOO, Fernando Lezcano, consideró "poco edificante" y hasta "temerario" que el presidente del Gobierno haya llegado "al extremo" de comentar en petit comité en Bruselas que la próxima reforma laboral podría desembocar en una huelga antes siquiera de haberla explicado a los agentes sociales y a la sociedad española en su conjunto.

En declaraciones a Europa Press, Lezcano indicó que, a la luz de las palabras de Rajoy captadas por un micrófono abierto, el Gobierno "debe tener una idea precisa" del contenido de dicha reforma, y volvió a insistir en que, sin embargo, los agentes sociales siguen a la espera de saber "qué quiere hacer y para qué".

"Sería razonable que explicara a toda la sociedad por qué la reforma laboral será objeto de conflicto o no", dijo, para añadir que "es poco edificante que tenga que ponernos en esa tesitura".

Posteriormente, en un comunicado, Lezcano llegó a calificar las palabras de Rajoy "inoportunas, imprudentes y temerarias", por entender que su función debería ser "evitar las huelgas en lugar de convocarlas".

Por su parte, el portavoz de IU en el Congreso, José Luis Centella, instó a Rajoy a exponer ya en el Parlamento sus planes de reforma laboral pues considera "una vergüenza" que, ante sus homólogos europeos, "frivolice" con la posibilidad de una huelga general en nuestro país.

No sólo ajustes. En las conclusiones de la cumbre, los jefes de Estado y de Gobierno admitieron que la austeridad por sí sola no es suficiente para superar la crisis de deuda y reclamaron una estrategia para impulsar el crecimiento, aunque no previeron ningún respaldo presupuestario adicional ni detallaron las medidas concretas.

"En los últimos meses ha habido signos preliminares de estabilización económica, pero las tensiones en los mercados continúan dificultando la actividad económica y la incertidumbre sigue siendo alta", señaló la declaración aprobada por los Veintisiete.

La consolidación fiscal, sostuvieron los líderes, "es una condición necesaria para volver a un mayor crecimiento y empleo, pero no es suficiente por sí misma: tenemos que modernizar nuestras economías y reforzar nuestra competitividad para garantizar un crecimiento sostenible". "El crecimiento y el empleo sólo se reanudarán si proseguimos un enfoque coherente y completo, combinando una consolidación fiscal inteligente que preserve la inversión para el crecimiento futuro, políticas macroeconómicas sólidas y una estrategia de empleo activa", señalan las conclusiones.

Los líderes europeos aceptaron que los países con problemas redirijan los fondos estructurales asignados que no han gastado "hacia el crecimiento y el empleo", pero dejaron claro que no habrá ayudas adicionales. Los Veintisiete aceptaron como prioritario reducir el paro en Europa, que afecta a más de 23 millones de personas.

Para ello recomiendan reformas laborales encaminadas a reducir la temporalidad, ajustar los costes salariales a la productividad y reducir la carga fiscal sobre el trabajo.

Además, asumieron el compromiso de ofrecer a los jóvenes que dejen el sistema educativo un puesto de trabajo o formación de calidad en un plazo de 4 meses.

También defendieron en sus conclusiones concentrar los fondos europeos en proyectos que ayuden a las pymes y revisar el techo de crédito del Banco Europeo de Inversiones, así como poner en marcha lo antes posible los bonos comunitarios para financiar infraestructuras.

Por otro lado, Barroso se mostró abierto a flexibilizar el objetivo de reducción del déficit para España en 2012 -del 4,4% del PIB- para ajustarlo al nuevo escenario de recesión, tal y como reclama el nuevo Gobierno, y dio a entender que esta cuestión será discutida por los ministros de Economía de la UE.

Por su parte, Mariano Rajoy, que centró su intervención ante sus colegas europeos en las pequeñas y medianas empresas, también se detuvo para explicar la Ley de Emprendedores que quiere poner en marcha "a medio plazo" con el objetivo de "simplificar" la carga administrativa y promover "ayudas fiscales" para este colectivo, según fuentes de Moncloa.

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