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Cultura

Rodríguez-Jurado da voz al arte naif

La Fundación Morera &Vallejo acoge una muestra del pintor, parte de cuyos beneficios se destinarán a la asociación para la rehabilitación de la afasia, Arpa.

el 11 mar 2015 / 22:09 h.

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La exposición puede verse en el Cortijo de la Gota de Leche hasta el 27 de marzo / Jesús Barrera La exposición puede verse en el Cortijo de la Gota de Leche hasta el 27 de marzo / Jesús Barrera

Cuando casi nadie en España tenía en cuenta el arte naif (del francés, ingenuo), Ignacio Rodríguez-Jurado decidió aparcar la abogacía y coger los pinceles. Hoy lleva 25 años pintando y su nombre ha quedado indisolublemente vinculado al arte que han cultivado ilustres como Henri Rosseau, Alfred Wallis y Radi Nedelchev, entre algunos (pocos) otros. Desde ayer y hasta el 27 de marzo, la Fundación Morera & Vallejo acoge una exposición dedicada a la obra del creador sevillano en la Sala de Exposiciones del Cortijo de la Gota de Leche. Puede visitarse de lunes a jueves, de 10.00 a 13.00 horas y de 17.00 a 19.00 horas, viernes sólo en horario de mañana.

Auspiciada también por la Asociación para la Rehabilitación y la Prevención de Afasia (Arpa), una parte de los beneficios que se obtengan de la venta de las obras irá destinada a ella. Rodríguez-Jurado explicó ayer en la inauguración que ha querido a la vez dedicar esta muestra a la duquesa de Alba, coleccionista y amiga personal del artista

El pintor, que estará presente en la exposición mientras esta permanezca abierta, explicó que su obra «irónica y siempre desenfadada resulta muy decorativa y aporta mucha alegría allí donde se expone». El rango de precios de los óleos expuestos oscila entre los 300 y los 12.000 euros.

A la inauguración se acercaron ayer varios admiradores de la obra de Rodríguez-Jurado, como Luis María Echeverría y Clara Carranza, quienes poseen una docena de trabajos del pintor. «Conocimos su obra en París y rápidamente nos enamoraron las paródicas adaptaciones que hacía de pinturas clásicas, que él traducía en clave de arte naif», explicaron.Desde entonces han seguido su trazo, el que va dejando este cultivador de un género pictórico del que no se ha apartado desde que comenzó a trabajar en 1988.

Doce museos nacionales y europeos tienen colgados cuadros suyos, pero alrededor del artista hay también un nutrido grupo de admiradores que le siguen por encima de modas. Entre sus colecciones privadas más destacadas están la que adquirió personalmente la duquesa de Alba, cuya fundación cuenta con al menos 50 obras suyas; los barones de Rostchild, la duquesa de Montoro o el presidente del Banco Oriental de Caracas.

Colores brillantes y contrastados y perspectivas pretendidamente erróneas –herencia de la inspiración infantil que anida tras esta escuela– se conjuntan en una colección, la expuesta estos días en la Fundación Morera &Vallejo, que recurre a temas sencillos, en muchos casos hasta idílicos, apareciendo también personajes clásicos como las Meninas o reyes como Fernando VII. Además, en sus cuadros incorpora siempre un paspartú de tela y marcos dorados franceses hechos en exclusiva en Sevilla para él. La trayectoria de Rodríguez-Jurado le ha llevado a exponer su obras en numerosas ocasiones en el continente americano.

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