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Rosendo: Diversas maneras de vivir (y de sobrevivir) en tiempos difíciles

el 30 jun 2010 / 17:52 h.

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Rosendo Mercado, corredor de fondo del rock español y en plena forma.

En múltiples formatos, desde vinilo a digibook, pasando por Super Jewel Box o el tradicional CD, acaba de ver la luz el nuevo disco de Rosendo Mercado bajo el título A veces cuesta llegar al estribillo. El álbum, grabado en los estudios Du Manoir de Francia y mezclado en los estudios PKO de Madrid bajo el cuidado de Eugenio Muñoz, recupera al Rosendo de siempre con su rock sincero, directo y con unas letras siempre caracterizadas por su peculiar poética.  

El título es elocuente: “Recuerdo con el empeño e ilusión que pasaba las horas muertas en mi adolescencia agarrado a aquella primera guitarra, intentando sacarle algún sonido coherente, siempre soñando el día en que me subiría a un escenario y en la posibilidad de grabar un disco con mis propias canciones”, dice el artista. “Ya han pasado más de 40 años, he editado más de veinte discos con más de cien canciones y no sabría decir el número de veces que me he plantado en un escenario. Y desde la atalaya de mis cincuenta y seis castañas, puedo asegurar que no es oro todo lo que reluce”, agrega este clásico en plena forma.

-Usted, que ha visto de todo, ¿ha conocido un momento peor para la industria que el presente?

-No lo sé, la verdad es que la industria está hecha una pena, y que yo recuerde no se ha vivido un momento como éste. En cuanto al rock y otros estilos, no se sabe muy bien qué va a pasar. Estamos todos muy despistados, lo único que parece seguro es que el proceso es irreversible. Tal vez sea ley de vida, y no nos quede más remedio que capear el temporal.

-¿Qué puede aportar el rock a estos tiempos turbios?

-Bueno, eso es algo que nunca me ha preocupado demasiado. Hubo momentos en los que me comí más el coco con eso de no repetirme, pero ahora sólo pienso en hacer mis canciones y seguir aprendiendo. No soy pretencioso, sé que a estas alturas no voy a inventar nada, sólo aportar lo que sé. Sólo soy un guitarrista que canta sus canciones. La gente que me sigue así me lo ha hecho entender.

-Hay artistas que quieren torear cada vez un toro distinto, otros prefieren torear siempre el mismo. ¿Usted a qué grupo pertenece?

-También en eso he ido aprendiendo poco a poco. Y he aprendido que lo único que me gusta que no cambie es el formato de trío, eso es un empeño personal. Empecé así en Leño, luego en solitario me planteé algo diferente, metí por ejemplo teclados, que aportaban muy poco. El trío es lo que me gusta. Y sigo escuchando a los Kinks, a Gallagher... Hay quien piensa que soy un conformista, que no tengo ambición. En cambio, aspiro a que todos mis conciertos sean una fiesta.

-Se insiste mucho en su condición de cronista urbano, pero en cambio sus letras siempre han tenido una gran altura lírica.

-Me alegra que me digas eso, porque es algo en lo que he puesto mucho empeño. Reconozco que no frecuento nada los libros, hice tan sólo el Bachiller elemental y sólo le dedico tiempo a columnas de prensa o cosas que  pueda leer de un tirón. ¿Cómo coño puedo escribir, entonces? Es lo que más  trabajo me cuesta, pero lo he sacado adelante, y modestamente creo que con un sello personal.

-Recientemente salió a la luz un nuevo disco de tributo a Leño. ¿Le complacen estos homenajes, o ya le pillan lejos?

-La lástima de Leño es que duró lo que duró, pero estoy muy orgulloso de esa etapa y de la trascendencia que ha tenido, y cómo 30 años después la gente joven sigue haciendo esas canciones. Lo que también tengo claro es que aquello se acabó y ya, nunca nos volveremos a juntar a nivel profesional. La última vez fue con la presentación del disco, fue un día muy especial y nos dimos cuenta de que nos llevamos muy bien, quizá mejor ahora que entonces. Yo seguiré tocando canciones de Leño, al menos una o dos por concierto. n

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