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Cultura

Sello de excelencia

Lugar: Teatro Lope de Vega, 6 de marzo. Obra: Entremeses. Compañía: Teatro de la Abadía. Texto: Miguel de Cervantes. Dirección: José Luís Gómez. Música: Luis Delgado. Interpretación: Julio Cortázar, Miguel Cubero, Palmira Ferrer, Javier Lara, Luis Moreno, Inma Nieto, José Luis Torrijo, Elisabet Gelabert, Eduardo Aguirre de Cácer, Diana Bernedo. Calificación: ****

el 06 mar 2015 / 17:23 h.

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Desde sus inicios, El Teatro de la Abadía dejó claro su vocación de realizar un teatro de excelencia, basado en un exhaustivo proceso de estudio e investigación que entroncaba con el teatro contemporáneo europeo. Tal vez por ello haya elegido, para celebrar sus 20 años en escena, la reposición de esta obra, uno de sus primeros proyectos. Todos los que vimos este montaje en su estreno quedamos impactados por su calidad y su capacidad de respetar el lenguaje clásico con un espacio escénico tan contemporáneo. Y es que, gracias a la maestría y el talento creativo de José Luís Gómez, esta propuesta consigue ser plenamente fiel a la pluma de Cervantes con una puesta en escena que destila dinamismo y trasgresión. Para ello Gómez hace uso de una magnífica utilización de los elementos formales. La escenografía, del malogrado pintor José Hernández, tiene como elemento central un gran árbol seco cuya imagen, gracias a la espléndida iluminación de Juan Gómez Cornejo, imprime una atmósfera atemporal que otorga una cierta universalidad a la historia. Todo lo contrario que el imaginativo vestuario de Mª Luisa Engel y la espléndida música de Luis Delgado, que se implican con la dramaturgia hasta llevarnos a la época en la que transcurren los tres relatos: La Cueva de Salamanca, El Viejo Celoso y El Retablo de las Maravillas. Tres piezas cortas que bajo su aparente sencillez y su lenguaje popular encierran una mordaz crítica a la hipocresía, al machismo y a la intolerancia religiosa. Aunque se trata de un ejercicio crítico que hay que centrar en su momento, en nuestros días la hipocresía ha dado paso al cinismo, sobre todo entre los políticos; las mujeres no son encerradas cuando sus maridos son posesivos y celosos, sino asesinadas, y el fundamentalismo religioso se vuelca en el terrorismo. Tal vez por ello la crítica se nos queda corta y la obra nos resulta un tanto larga. No obstante, además de su excelencia formal, podemos disfrutar también de la soberbia interpretación de los actores y actrices, entre los que se encuentran un buen número de los que integraron el reparto original. Todos y cada uno de ellos abordan sus papeles con encomiable versatilidad y vis cómica, mientras cumplen con el objetivo de la compañía: dar rienda suelta a la pasión por la palabra y al equilibrio psicofísico.

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