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Cultura

"Somos currantes del dibujo: si te pegas dos años sin publicar, se olvidan de ti"

El dibujante Alfonso Azpiri visitó en Sevilla el XII Encuentro del Cómic.

el 28 nov 2011 / 20:40 h.

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-Su generación se desarrolló en tiempos difíciles, en los 80, y fue como una ventana a la fantasía. ¿Qué artistas saldrán de esta nueva crisis?

-Hoy hay muy buenos dibujantes, el problema es que todo ha cambiado muchísimo. Aquellos eran tiempos difíciles, pero había muchas posibilidades para publicar. Ahora, si no tienes donde mostrar tus dibujos, no sirve de nada todo lo bueno que seas, y muchos se cansan. No es un trabajo productivo, los precios han bajado muchísimo, y es más difícil que antes trabajar en el mercado extranjero.

-¿El cómic es más difícil de trasladar a formatos digitales?

-Hace años que dije que el futuro del cómic está en el digital. No va a desaparecer el papel, porque todavía nos gusta a muchos. Pero mis nietas funcionarán con el digital. Y, personalmente, no me importa que mi obra esté colgada en internet, la tienen en francés, en inglés... Al principio pensaba "¿serán cabrones?", pero luego creo que les sale más caro imprimirlo que ir a comprar el álbum, y en todo caso me gusta saber qué se puede ver. Puede que el futuro del cómic sea hacer las historias y venderlas uno mismo a través de la propia web para todo el mundo.

-¿Y el lápiz digital, le llama?

-Lo he intentado, pero no me compensa, con el ordenador tardo el triple que con mis acuarelas y acrílicos. Y luego no puedo vender los originales...

-Usted empezó muy pronto a ilustrar portadas de videojuegos, ¿cómo ha sido la relación de este género con el cómic?

-Yo me considero un ilustrador, vivo de la imagen, por eso he trabajado con el cómic como con los videojuegos o el cine. Donde más a gusto estoy es en la viñeta, pero muy pocos pueden vivir sólo de eso. Ahora me sorprende la repercusión que han tenido esos trabajos míos de los 80, fue un momento muy interesante, llamaban mucho la atención las portadas, los carteles... Me considero un currante del dibujo, por mucho que digan que soy artista. Y sé que en dos años sin publicar, la gente se olvida de ti.

-Poner su arte al servicio de los textos su hija, ¿es la mayor satisfacción que podría imaginar?

-Tengo tres hijas, dos me han salido artistas. Una dibuja de maravilla con el ordenador, la otra es profesora, pero escribe de maravilla. Y claro, le he sacado provecho, primero hicimos Diosas y guerreras y ahora estamos con el proyecto de Forges sobre clásicos del terror.

-¿Qué puede adelantar de ese proyecto a punto de salir?

-Empezó como una chorrada: los editores de Planeta, en una comida, preguntaron quién me podía hacer un prólogo. Les dije que Forges era amiguete, y me dijeron que por qué no hacíamos algo juntos. "¿Yo con Forges ahora? No jodas, macho". Pero se me quedó aquello en la onda. ¿Qué podríamos hacer dentro de nuestros estilos? Después de darle muchas vueltas, se nos ocurrió lo del terror. La verdad es que me he metido en un berenjenal de cojones, primero sale Drácula, ya estamos con Frankenstein... Serán unos catorce libros, todos los clásicos del género, desde Drácula al inspector de Hacienda, pasando por el fantasma del Palacio de Congresos. Una cantidad de paridas...

-Los adultos de hoy fueron niños que soñaban con cómics que veían en el kiosco, y ahora por fin pueden costeárselos. ¿Hay algo de desquite en el apogeo actual del género?

-Sí, creo que sí, sucede hasta con las carátulas de juegos de ordenador, ¡todavía me traen los posters antiguos! Claro, fue su juventud, su niñez. Cuando me piden los originales de Spectrum, no buscan el más bonito, sino aquel con el que jugaron ellos, "mira, el original de esto, de aquello...". Sí que hay algo de revancha en todo esto. Recuerdo que en el Rastro de Madrid pirateaban las carátulas en fotocopias...

-Usted fue uno de los pioneros del dibujo erótico en España. ¿Qué aportación cree que supuso para el desarrollo del país?

-Cuando cerró la revista Trinca, me fui a Italia y empecé a hacer erotismo. No había dibujado a una mujer en mi vida, pero cuando llegó la apertura a España tenía que haber tetas por todas partes, me encargaron cosas... Como decía Álex de la Iglesia, "¡la de veces que me la he machacao con los dibujos del Azpiri!" [risas] Pero una aportación al desarrollo es todo lo que es arte. Tanto yo como Carlos Giménez y otros, hemos hecho la nuestra desde un mundo tan difícil como el del cómic en España.

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