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Economía

Un descafeinado ensayo de cara a la huelga general

Sindicatos acusan al Gobierno de maquillar las cifras de un seguimiento que fue corto y desigual

el 08 jun 2010 / 20:54 h.

Protesta ante una sede del Gobierno en Zaragoza.

La de ayer fue una huelga de funcionarios descafeinada, escasa en seguimiento -como siempre, las cifras fueron muy dispares según quiénes las dieran- por mucho que las manifestaciones de las principales capitales sí fueran nutridas, e incluso las comunidades autónomas no gobernadas por los socialistas publicaron porcentajes muy bajos de participación. El que iba a considerarse el ensayo para la huelga general que convocarán los sindicatos si fracasan hoy las negociaciones sobre la reforma laboral no salió como hubieran deseado sus convocantes. La jornada transcurrió, pues, sin incidentes y la normalidad reinó en las administraciones.

Así, la secretaria de Estado para la Función Pública, Consuelo Rumí, indicó que el seguimiento medio en la Administración General del Estado fue del 11,85%, sin incluir a los empleados públicos que estaban realizando servicios mínimos.

Rumí aseguró que, dentro del respeto que al Gobierno central le merecen los sindicatos, cabría decir que la huelga "ha tenido un alcance limitado", e insistió en que la jornada de paro convocada por CCOO, UGT y CSI-CSIF se había caracterizado por la tranquilidad y por la falta de incidentes significativos por parte de "quienes han ejercido su derecho a la huelga de forma pacifica y responsable".

Ofreció datos de seguimiento por ministerios, según los cuales la mayor participación se registró en el de Ciencia e Innovación (21,87%), seguido de Política Territorial (20,05%); de Exteriores (19,70%); Cultura (18,31%); Economía y Hacienda (15,73%); Trabajo e Inmigración (14,7%), y Presidencia (12,79%).

Les siguieron Igualdad (con un 10,9%), Defensa (9,18%), Industria, (8,76%), Educación (8,25%), Justicia (7,22%), Medio Ambiente, (6,48%), Sanidad (6,26%), Fomento (4,78%) y, por último, Vivienda (2,62%).

Y en el resto de la AGE (organismos autónomos, Agencia Tributaria, Administración de Justicia e Instituciones Penitenciarias) el seguimiento medio fue del 16%. Mientras, las comunidades ofrecieron porcentajes que revelaban también una escasa participación: en ninguna se superó el 13% y en no pocas fue inferior incluso al 5%.

En el otro frente, los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, recomendaron ayer al Gobierno "tomar muy buena nota" de la jornada de huelga de los funcionarios públicos, "ya que puede ser el principio de muchas cosas" si no hay acuerdo en el diálogo social.

Méndez y Toxo, que asistieron en Madrid a la manifestación que discurrió entre la plaza de Cibeles y la Puerta del Sol, aseguraron estar muy satisfechos por el éxito del paro, a pesar de que los servicios mínimos "han sido un hachazo", señaló el dirigente de UGT. "La respuesta de los ciudadanos ha sido muy positiva y la manifestación ha sido multitudinaria", añadió.

Por su parte, Toxo señaló que el Gobierno "se contenta" con maquillar las cifras de seguimiento de la huelga, que arrojan un respaldo global del 11,85%, y con establecer unos servicios mínimos "abusivos".

Los sindicatos mantuvieron en el 75% el seguimiento de la huelga entre los funcionarios y el personal laboral de las administraciones públicas tras el recuento del turno de tarde.

Miles de personas -según los convocantes 75.000, y unos 8.000 según la Unidad de Intervención Policial- convocadas bajo el lema No a los recortes salariales y sociales, escucharon bajo la lluvia las palabras de los líderes sindicales, que estuvieron acompañados por el presidente de CSI-CSIF, Domingo Fernández, los secretarios de Acción Sindical de CCOO y UGT, Ramón Górriz y Toni Ferrer, y el coordinador general de IU, Cayo Lara.

Desde el Gobierno, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, mostró su máximo respeto "por ese derecho constitucional que los trabajadores ejercen cuando lo estiman", en referencia a la huelga de los funcionarios. Mientras, su compañero en la cartera de Fomento, José Blanco, subrayó que ese paro comprensible y el Ejecutivo siempre respetará este tipo de convocatorias.
Por su parte, el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, dijo que "el país no está para huelgas sino para que todos arrimemos el hombro en la misma dirección".

Díaz Ferrán calificó la huelga de "inoportuna e innecesaria" y recordó que los funcionarios tuvieron una subida salarial en 2009 "muy importante" que no tendría que haberse producido. "De no haber sido así, no se tendría que haber bajado el sueldo a los funcionarios", indicó, para esgrimir que estos empleados han ganado poder adquisitivo en los últimos años. Es una huelga que no tiene razón de ser, sentenció.

ANECDOTARIO

Esos paraguas...

La lluvia que cayó sobre Madrid durante la manifestación hizo que un buen número de participantes abriera sus paraguas, lo que hizo imposible que el cómputo que efectúa la empresa Lynce para Efe tenga la precisión necesaria. Lynce contabiliza a los participantes mediante la obtención de imágenes aéreas de alta resolución, sometidas luego a un programa informático capaz de detectar y contar individualidades otorgando a cada una de ellas un número correlativo y sin repeticiones. Mientras, 75.000 dijeron los convocantes, 8.000 según la Unidad de Intervención Policial.

Piquetes clásicos...

Dentro de una jornada marcada por la normalidad, los incidentes que afloraron fueron de escasa envergadura. Destacaron la inutilización de las cerraduras de acceso a las instalaciones y los piquetes a la entrada de algunas grandes dependencias administrativas o recintos, como el caso del intento de bloqueo de los puertos de Bilbao y La Coruña. Tensión hubo en Barcelona cuando huelguistas cortaron la avenida Diagonal con la quema de varios neumáticos , lo que provocó retenciones en el tráfico.

Incidentes menores...

En la manifestación de Madrid se produjeron dos incidentes. El primero, cuando un joven con una máscara del asesino de la película de terror Scream se acercó a la cabecera el increpó a los líderes sindicales. Fue expulsado. El segundo, cuando hacia la mitad del recorrido se produjo una pequeña riña entre los servicios de seguridad de CCOO y de UGT sin motivo conocido. Las cámaras enfocaron la trifulca y los miembros de la organización bloquearon la visión con papeles y empujones.

 

 

 

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